• Sept. 1, 2016, 5:42 p.m.

La edición número XXXI de los Juegos Olímpicos acaba de realizarse en Rio de Janeiro. En la inauguración hemos visto como los equipos de cada país realizan una vuelta olímpica y los atletas se presentan con grandes esperanzas y optimismo.  A lo largo de los Juegos, todos compiten en diferentes disciplinas con el objetivo de ganar una medalla. Al terminar los Juegos y observar el medallero de ganadores de oro, plata y bronce, vemos que no siempre los atletas que habían llegado con gran optimismo logran el resultado esperado. Entonces, ¿qué determina este resultado?

Para lograr un máximo desempeño, los atletas necesitan disciplina y compromiso en los entrenamientos, además de talento natural. Pero en muchos casos esto no es suficiente y para ganar una medalla, los deportistas y sus entrenadores necesitan encontrar nuevas maneras para mejorar su rendimiento, ya sea con un nuevo ejercicio de alta dificultad en gimnasia artística, una nueva forma de atacar en el judo, o una nueva forma de organizar la defensa para el equipo de waterpolo. Ahora bien, haber innovado no es garantía de conseguir una medalla, pero sin duda aumenta sus posibilidades.

Lo que pasa en las empresas es muy similar. Estas invierten en innovación con la esperanza de lograr una mejora de producto, proceso u organización, que pueda hacerlas más productivas  y posicionarlas como líder en el mercado doméstico o incluso internacional. La evidencia en los países desarrollados ha confirmado la importancia de esta dinámica y nuestro nuevo libro la analiza en el contexto de América Latina y el Caribe.

Según los datos analizados en la publicación, las empresas que logran innovar son en promedio 50% más productivas que las empresas que no innovan. Además, un aumento del 10% en el gasto en investigación e innovación incrementa la probabilidad de innovar de una empresa latinoamericana en un 1.7% en promedio.

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No obstante, la relación entre innovación y productividad es más compleja de lo que parece. Las empresas difieren en sus características y capacidades, así como también en sus estrategias y tecnologías y, por lo tanto, en sus niveles de productividad. Todos estos factores no solo influyen sobre los mecanismos que conducen a la innovación, sino también sobre los impactos de esta en el desempeño de las firmas.

Si retomamos la analogía de las Olimpiadas y consideramos el caso de la natación, hemos visto que el uso de un traje de baño innovador puede marcar la diferencia en el rendimiento de un nadador olímpico. Sin embargo, el mismo traje de baño tendrá un efecto muy limitado en el desempeño de un nadador amateur.

Algo similar ocurre en las empresas, donde los efectos más poderosos de la innovación se encuentran entre las compañías más productivas. Más aún, esto no funciona solamente con las inversiones en innovación. También en el caso de la inversión en capital humano los mayores aumentos de productividad se dan en las empresas que ya son más productivas.

 

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Políticas diferenciadas

Estos resultados motivan una discusión relevante y urgente para el diseño de la política pública. No solo es importante tener en cuenta que las empresas difieren en características tales como tamaño, productividad, etc. También es fundamental que a la hora de diseñar la política pública tengamos en cuenta que los efectos de la innovación en la productividad varían entre empresas. Esto hace que se requiera el diseño de políticas diferenciadas.

Por ejemplo, para las empresas menos productivas es conveniente apoyar el cierre de la brecha de productividad mediante la provisión de servicios empresariales y tecnológicos, mientras que para las empresas más productivas el apoyo a programas de investigación y a laboratorios industriales puede resultar más apropiado.

Lograr una medalla olímpica requiere de mucho esfuerzo previo y mucho entrenamiento, así como también exige inversión e innovación. Cuanto mayor sea el esfuerzo para preparar a los atletas, mayor es la posibilidad de alcanzar el máximo resultado y quizás obtener una medalla olímpica. Algunos países incluso logran crear una tradición de excelencia en ciertas disciplinas.

Lo mismo sucede con las empresas. Entre más inviertan en innovación mayor la posibilidad de lograr una innovación y aumentar el nivel de productividad. Más aún, las empresas más productivas son las que mayor provecho sacan de la inversión en innovación, lo que facilita el dominio de su nicho de mercado tal y como tradicionalmente lo hacen en los Juegos Olímpicos EEUU en baloncesto, Kenia en carreras largas y Jamaica en carreras cortas.

Esta columna fue originalmente publicada en el blog "Puntos sobre la i" del Banco Interamericano de Desarrollo BID.

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