• Sept. 19, 2016, media noche

Existe diversidad de definiciones del concepto calidad de vida, muchos de ellos, enfocados en aspectos económicos, principalmente referidos a riqueza / pobreza y por ende a condiciones de vida.

La psicología ha ampliado el concepto a aspectos referidos a bienestar psicológico, como factor de protección o de riesgo de la salud mental y física de las personas. Algunos estudiosos del tema proponen que la calidad de vida está condicionada por estados de satisfacción, alegría, realización que proporcionan habilidades para afrontar situaciones complejas en la vida.

Desde el punto de vista cristiano, la mejor síntesis de calidad de vida se establece en la 3ra. Carta del apóstol Juan 1:2 en la cual dice: Amado, quiero que seas prosperado en todas las áreas de tu vida, así como prospera tu alma, y que tenga mucha salud.

Jesús promete esa tan anhelada calidad de vida que Ud. y nosotros deseamos, en Juan 10:10 dice: El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

La calidad de vida abundante está sujeta a mantener una relación permanente e íntima con el Espíritu Santo de Dios mediante la interiorización y puesta en práctica de su fruto, que es: amor, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio (Gálatas 5:22-23).

Probablemente todos los días debemos enfrentar situaciones, unas más complejas que otras, que pueden representar factores de riesgo para nuestro bienestar psicológico, las cuales podemos afrontar armados del fruto del espíritu. En mi caso particular, al inicio de cada día doy gracias a Dios por el renacer que significa despertar con vida, y me dispongo a pedirle que me llene del fruto de su espíritu para vivir ese y solo ese día con abundante calidad de vida. Para ello, pido que tenga capacidad de actuar con amor, amándolo a Él por sobre todo y a mi prójimo (padres, esposa, hijos, nietos, amistades, etc..) como a mí mismo. Ello me compromete a reconocerme como una persona de valía, que no maltrato a mi prójimo, que pongo límites para no ser maltratado y soy capaz de lograr, con su respaldo, lo que me proponga ese día, alcanzando estados plenos de satisfacción y realización.

El Espíritu Santo mediante su fruto nos proporciona gozo y paz para que vivamos el día con alegría, que sepamos disfrutar de todo lo que Dios nos da, que nuestra actitud sea ver cualidades y no defectos en el prójimo, y que podamos enfrentar las dificultades con paz en el corazón.

La paciencia, la mansedumbre y el dominio propio, nos equipa para no caer en provocaciones, no cometer exabruptos, no atropellar al prójimo y por ende, disminuir posibilidades que pretendan atropellarnos a nosotros.

Amiga, amigo, Ud. y nosotros estamos llamados a ser prósperos(as) en todas las áreas de nuestra vida, y ello significa, contar con una abundante calidad de vida que represente un factor de protección para nuestra salud psicológica y física, proporcionándonos una vida plena de satisfacción, alegría y realización. Ello es posible con el Espíritu Santo de Jesús en el Corazón. Comprométase a ponerlo en práctica y verá los resultados.

Queremos saber de Usted. Le invitamos a escribirnos al correo electrónico: crecetdm@gmail.com

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