• Oct. 18, 2016, 10:48 a.m.

La nueva serie de artículos de la revista de medicina The Lancet “Avanzando en el Desarrollo Infantil” no podría ser más oportuna. Esta publicación se lanza justamente en un momento en el que este tema ha sido universalmente reconocido en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030.  La serie considera nueva evidencia científica sobre intervenciones costo-efectivas y sugiere estrategias para llevarlas a escala. El estudio se enfoca en tres temas: la crianza amorosa (o nurturing care en inglés), los niños menores de tres años de edad y las vías por las que se pueden escalar intervenciones de manera multisectorial.

Los cuatro mensajes clave

  1. Iniciar una buena crianza desde temprano.

En línea con las dos series anteriores (2007 y 2011), se muestra que el desarrollo comienza desde la concepción y que la primera infancia es un período de especial sensibilidad a los factores de riesgo como ya hemos discutido en numerosas ocasiones en este blog. Las experiencias más formativas en los primeros años provienen de los padres, otros miembros de la familia, cuidadores y de la comunidad. Una buena crianza se caracteriza por un ambiente estable, que es sensible a la salud de los niños y sus necesidades nutricionales, con protección frente a las amenazas, oportunidades de aprendizaje temprano, e interacciones que son sensibles, proveen apoyo emocional y un desarrollo estimulante. La serie hace hincapié en que las familias necesitan apoyo para proporcionar este cuidado y crianza sensibles, desde recursos materiales y financieros hasta políticas nacionales, como las licencias de maternidad y paternidad pagas, así como una serie de intervenciones desde el sector salud, el de educación, y el de la protección social.

  1. El costo de no actuar es elevado.

Se estima que 250 millones de los menores de cinco años en los países de ingresos bajos y medianos están en riesgo de no desarrollar su potencial debido a la pobreza y a la desnutrición (Esto representa al 43% de esta población). Esta cifra no toma en cuenta que los riesgos para la salud y el bienestar van más allá de estos dos factores. Además sabemos que un “mal comienzo” en la vida a menudo conlleva a una trayectoria deficiente de resultados futuros a través de una peor salud, nutrición, aprendizaje y remuneraciones en la adultez. En el tercer artículo de la serie, estimamos con Jere Behrman que la falta de inversión en la primera infancia puede llevar a los países a sufrir una pérdida de varios puntos del producto interno bruto (PIB), cuya magnitud puede ser varias veces más elevadas que sus gastos actuales en salud y educación. Por ejemplo, el costo de la inacción para India representa 8.3% del PIB y para Guatemala un 3.6% del PIB.

  1. Realizar intervenciones multisectoriales, con el sector salud como un punto de entrada para llegar a los niños más pequeños.

Intervenciones específicas de desarrollo infantil podrían ser exitosamente integradas en los servicios de salud materno-infantil existentes. La atención debería tener en cuenta las necesidades del niño, así como las del cuidador principal. La serie muestra cómo este enfoque podría ser un importante punto de partida para una colaboración multisectorial que apoye a las familias y llegue a los niños más pequeños.

  1. El liderazgo del Gobierno es fundamental para la ampliación de los servicios que funcionan.

¿Es posible pasar de pilotos exitosos a programas nacionales que sean eficaces y sostenibles? Mucho nos preguntamos esto en este blog Cuatro estudios de casos de países presentados en el tercer artículo de la serie muestran que el liderazgo del gobierno y la priorización política son un pre-requisito clave. El estudio de caso de nuestra región, Chile Crece Contigo, provee detalles para nuestro continente sobre el rol del liderazgo político y de la coordinación intersectorial.

La última reflexión que quiero compartir en relación a estos artículos es que parecería que el momento ha llegado para que el sector de la salud amplíe su visión más allá de la prevención y el tratamiento de enfermedades para incluir la promoción de una buena crianza de los niños pequeños como un factor crítico en la realización del potencial humano de todas las personas.

Esta columna fue publicada originalmente en el blog Primeros Pasos del BID.

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