• Oct. 24, 2016, media noche

Una de las mayores aspiraciones de la inmensa mayoría de los seres humanos es vivir en sociedades en donde la comunidad como un todo trabaje en pos de alcanzar propósitos que privilegien el bienestar de la población en general, especialmente de los segmentos más vulnerables, que el interés supremo debiera ser aquel que responda a necesidades y beneficie a la mayoría, más allá de los intereses de grupos.

Cuando se privilegian intereses individuales o de pequeños grupos por encima de los de la mayoría, se corre el riesgo de generar divisiones que pueden conducir a conflictos y contiendas que impiden el avance hacia la prosperidad de la sociedad, por ello claramente cuando Jesús se refería a este tema advertía:

Todo reino (pais, comunidad) dividido no se matendrá en pie, no avanzará, no prosperará (Mateo 12:25). Jesús enfatizaba la importancia de la unidad como condición básica de convivencia pacífica y armonía social para propiciar el bienestar integral de las personas.

Convivencia pacífica y armonía no significa que todas las personas deben pensar y actuar igual, por el contrario, se basa en el desarrollo de habilidades cognitivas y conductuales de convivencia social mediante la práctica del diálogo, que permite plantear y defender derechos de cada quien sin agredir y sin ser agredido.

Dichas habilidades cognitivas y conductuales representan la base de estilos de comunicación que propician la interacción con otras personas respetando sus ideas, sentimientos y opiniones, aunque no coincidan con las nuestras.

Por lo general las personas en sus relaciones interpersonales practican tres estilos de comunicación: a) pasivo, o b) agresivo o c) asertivo.  

El estilo pasivo, tiende a aceptar situaciones que no le parecen; dice si cuando quisiera decir no; se deja manipular; no establece límites en las relaciones interpersonales.

Por su parte quienes practican estilos agresivos son aquellas personas que dicen y hacen lo que quieren sin tener en consideración si con ello puedan agredir la otra persona; no respetan límites; no aceptan razones y son incapaces de ceder.

Quienes practican el estilo asertivo, son personas respetuosas, saben escuchar razones y aceptarlas cuando son válidas, saben ceder en pos de objetivos favorables a las partes, para estas personas lo importante es que nadie pierda, todos ganen.

Los dos primeros tienden a generar conflictos, atentan contra las relaciones interpersonales e inducen a la desunión, de las personas, de los grupos, de la comunidad, del país. Y un país dividido no avanza.

La conducta asertiva debe cultivarse, sería de gran importancia que fuese materia obligatoria desde preescolar y durante todo el proceso de educación formal.

Todos(as) queremos un país en donde se pueda vivir en paz, en armonía, en estabilidad política, social y económica, donde haya tolerancia cero a la pobreza. Para ello, debemos renovar creencias y transformar conductas, y la práctica de estilos de relaciones y comunicación asertiva puede ser una herramienta de gran importancia para lograrlo.

La asertividad puede contribuir a contar con una sociedad cada vez más unida, en la que se respeta y acepta la opinión y la posición de los demás, por ende es propicia para vivir en paz, en armonía, y alcanzar el tan anhelado bienestar social y económico.

Queremos saber de Ud. esperamos sus sugerencias y comentarios en el correo electrónico: crecetdm@gmail.com.

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