• Nov. 10, 2016, 5:16 p.m.

Esta semana más de 1.000 banqueros y banqueras se reúnen en Buenos Aires para celebrar el 50 aniversario de la asamblea anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban). Han viajado de más de 50 países para discutir temas de importancia para el sector bancario y, sobre todo, para hacer negocios. Esperamos que estos banqueros y banqueras aprovechen sus reuniones para abordar el mercado del futuro para la banca: el mercado femenino y, en concreto, las PYME lideradas por mujeres.

Estamos hablando de una oportunidad de negocio de hasta US$800.000 millones anuales a nivel mundial. En América Latina y el Caribe, la región con mayor porcentaje de emprendimiento femenino del mundo, esto significa más de US$86.000 millones anuales. Se trata de un colectivo que aunque invierte un 50% menos de capital que sus pares masculinos, logra un 20% más de ingresos. Además, las PYME lideradas por mujeres tienen una probabilidad de impago un 54% menor que aquellas dirigidas por hombres.

Estas cifras han captado la atención de varios bancos en el mundo, que han apreciado no sólo el comportamiento y rentabilidad de estas empresas sino también la oportunidad de negocio que representan. Como muestran las experiencias y resultados de los miembros de la Alianza Global de Bancos para la Mujer (GBA, por sus siglas en inglés), para penetrar con éxito en este segmento los bancos deben reconocer e integrar las necesidades, actitudes y preferencias de las mujeres en sus modelos de negocio y propuestas de solución al cliente.

Las mujeres tienden a buscar más información y asesoramiento, compran más productos y suelen ser más aversas al riesgo. Son más leales a su banco y mejores voceras, recomendando más ampliamente aquellos productos y servicios con los que están satisfechas. Valoran sentirse escuchadas y buscan, más allá de crédito, otros productos y servicios no financieros como acceso a redes de contactos y oportunidades de capacitación y networking.

El banco australiano Westpac se ha convertido en un referente mundial a la hora de implementar una estrategia enfocada a mujeres empresarias y profesionales. Su unidad Mercados de la Mujer lleva 15 años ofreciendo productos financieros y no financieros a este colectivo, operando desde 2008 bajo la marca Ruby. Esta iniciativa ha llegado ya a más de dos millones de mujeres, reportándole ingresos por más de US$1.600 millones.

Otro ejemplo de éxito es el banco turco TEB, que en 2014 decidió apostar por este segmento al percatarse de que el 40% de las PYME turcas eran propiedad de mujeres pero sólo un 15% de ellas estaba recibiendo financiamiento bancario. A día de hoy, la entidad atiende a alrededor de 75,000 empresarias con una cartera de préstamos superior a 1.000 millones liras turcas (US$327 millones).

En Latinoamérica y el Caribe, las estadísticas nos dicen que el 70% de este tipo de PYME no tienen atendidas sus necesidades de crédito, lo que para la banca se traduce en un número significativo de potenciales clientas a las que ofrecer sus productos.

En la región existen ya algunos bancos con programas específicos para este colectivo. Banco Nacional de Costa Rica fue el pionero, lanzando en 2010 la iniciativa Banca Mujer. En Brasil tenemos el caso de Banco Itaú, que de 2013 a 2015 ha aumentado su cartera de PYME dirigidas por mujeres de un 22% a un 34%, llegando ya a más de un millón de estas empresas con su programa Mujer Emprendedoracreado en 2012. En Chile, Banco Estado lanzó en 2015 el proyecto Crece Mujer Emprendedora que cuenta hasta la fecha con cerca de 140.000 participantes. La entidad ofrece a las empresarias chilenas una amplia gama de productos financieros y de conocimiento así como acceso a una plataforma digital de networking.

Abordar este mercado no es siempre fácil. En ocasiones presenta algunos obstáculos para las instituciones financieras como la falta de historiales crediticios o el diseño de productos apropiados. Desde la Corporación Interamericana de Inversiones (CII) buscamos superar estos retos a través de financiamiento y servicios de asesoría. Trabajamos para ayudar a nuestros clientes en el sector financiero a aprovechar esta oportunidad de negocio.

Las instituciones financieras de la región, por su capacidad para llegar a estas empresas y su conocimiento del mercado local, pueden jugar un rol catalítico financiando a este tipo de PYME. El impacto sería multiplicador: los bancos accederían a un mercado solvente y rentable y, a su vez, se generarían mayores oportunidades para las mujeres, sus familias y la sociedad en general.

La región del mundo con la brecha de crédito más pronunciada para este tipo de empresas es América Latina y el Caribe. Tenemos un sector financiero robusto y mucho talento femenino. ¿A qué estamos esperando para aprovechar esta gran oportunidad de negocio?

Esta columna fue publicada originalmente en el blog Negocios Sostenibles del BID.

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