• Dic. 12, 2016, media noche

Un apreciado amigo enarbola como estandarte de saludo la palabra “lucha”. 

Cuando uno le pregunta cómo está, su respuesta de rigor es: “En la lucha, amigo, en la lucha”. Siempre lo reitera como una manera de dejar clara su actitud ante la vida. 

Reflexionando alrededor de esa actitud de mi amigo, he entendido que es realista y positiva porque quienes tienen conciencia de que el tránsito por la vida es empedrado, que es como una carrera de obstáculos, que los problemas y dificultades aparecen a la vuelta de la esquina, posiblemente están mejor equipados para luchar día a día, enfrentar con creatividad problemas y dificultades, trabajar duro y encontrar soluciones adecuadas a cada uno de ellos, amén de salir fortalecidos de cada episodio.  Por el contrario, quienes esperan que la vida cotidiana no presente sobresaltos, no están preparados mentalmente para hacerles frente, por lo que pueden ser vulnerables a los embates de los mismos, produciéndose episodios de ansiedad, temor, angustias, que al final los pueden llevar a estados depresivos con las consabidas secuelas dañinas para su salud.

Comparto la afirmación que dice que detrás de cada problema se esconde una oportunidad, que está preparado algo mejor, porque el propósito de la dificultad es fortalecer el carácter para superar obstáculos y salir adelante en la vida.

Un pensador decía: todo problema tiene una solución y si no tiene solución, pues entonces no es problema. Por lo tanto, no se preocupe por los problemas, ocúpese de ellos, resuelva lo que esté a su alcance y deseche lo que no dependa de usted,  pase la página y siga adelante. 

Apropiarse y practicar cotidianamente esta actitud de lucha no es fácil, pero es posible y muy necesaria para alcanzar propósitos y logros importantes en la vida. 

Para ello debemos estar claros que creer que los grandes logros se obtienen en un abrir y cerrar de ojos, de la noche a la mañana, es un error. Quienes se proponen grandes retos saben que para superarlos se debe pagar un alto  precio, en términos de esfuerzo y perseverancia.  Ello debido a que muy probablemente, por un tiempo prolongado, se invertirán esfuerzos y recursos sin ver frutos.

La Biblia proporciona poderosas promesas y enseñanzas que nos equipan espiritual y psicológicamente para superar dificultades y peligros. Deuteronomio 3:16 dice: “Sea firme y valiente, no tema ni se amilane ante los problemas porque el Señor tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni desamparará”.  

El Señor quiere que nos apropiemos de esta palabra y creamos sin resquicio de duda que Él está con nosotros, que hagamos con fidelidad la parte que nos corresponde para batallar día a día con los obstáculos.

Si bien es cierto que la vida es de luchas continuas, que a pesar de que nosotros andamos de problema en problema, más cierto es que las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡grande es su fidelidad! (Lamentaciones 3:22-23).

Amiga, amigo, invite a Jesús a su corazón y pídale que le prepare y respalde para enfrentar y superar obstáculos en la vida, y descubrir las oportunidades que se encuentran tras cada uno de ellos.

Queremos saber de usted, le invitamos a escribirnos al correo electrónico 
crecetdm@gmail.com

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