• Feb. 6, 2017, media noche

Estudios realizados por diversos científicos sobre el tema del envejecimiento, particularmente por la doctora Mónica de la Fuente, han encontrado que los seres humanos tenemos dos edades: a) cronológica y b) biológica.

La edad cronológica representa el trayecto que recorremos, desde que nacemos hasta que morimos, está marcada por el calendario y siempre va hacia adelante. Por su parte la edad biológica representa la velocidad, así como puede envejecer también puede rejuvenecer, ello, atendiendo a la calidad de vida que practicamos.

A veces cuando una persona declara su edad cronológica, hay quienes dicen: no aparentas esa edad, o te ves más joven o más envejecido, es decir, que la edad cronológica casi siempre difiere de la edad biológica. Cuando se aparenta menos edad es probable que la calidad de vida de la persona es de adecuada a óptima, por el contrario, cuando la presencia física de la persona da la apariencia de más edad, es muy probable que la persona no ha atendido su calidad de vida, que ha vivido aceleradamente, practicando hábitos pocos saludables, alimentación deficiente, altos niveles de estrés, posibles adicciones, desvelo consuetudinario, etc...  

La doctora De la Fuente afirma que la pobre calidad de vida usurpa años de edad biológica, sin embargo, si se frena y se opta por poner en práctica hábitos saludables entonces la edad biológica puede mejorar sustancialmente.

Ella afirma que la clave de una vida sana consiste en: a) poner especial atención a la dieta alimenticia para evitar el sobrepeso, porque la obesidad es una fuente de enfermedades físicas y psíquicas que condena irremediablemente a una vida más corta. b) Ejercitarse físicamente. c) No dejarse atrapar por adicciones, o enfrentarlas y  superarlas. d) Mantener una actitud positiva ante la vida. e) Vencer la ansiedad, administrando y canalizando adecuadamente las emociones.

Desde mi perspectiva considero sin menoscabo de los aspectos que menciona la doctora De la Fuente para una vida sana, que la clave más importante se encuentra en abrir las puertas del corazón y la mente para Jesús, porque precisamente Él quiere que tengamos mucha salud, lo dice en 3 Juan 1: Amado deseo que seas prosperado en todo, así como prospera tu alma, y que tengas mucha salud.

Cuando nos apropiamos de Jesús, Él deposita su carácter en nosotros. El ADN del carácter de Jesús que es sembrado en quienes le aceptan como su señor y salvador, reside en el fruto de su espíritu.   

El fruto del espíritu equipapara, entre otras, tener esa vida sana que se traduce en salud y larga vida, mediante estilos y conductas acordes con un carácter impregnado de amor, alegría, paz, fe, bondad, paciencia, mansedumbre y dominio propio.

Amiga, amigo, acepte a Jesús en su corazón y déjese llevar por el fruto de su espíritu, especialmente de dominio propio, el cual le permitirá hacer el cambio necesario para no dejarse llevar por hábitos alimenticios insanos; contar con disciplina necesaria para ejercitarse; alejarse de adicciones; ello complementado con: alegría, paz y fe, contribuirá a potenciar el optimismo ante la vida y la adecuada canalización de las emociones negativas, y entonces aspirar a disponer de una edad biológica adecuada y contar con calidad de vida óptima.

Queremos saber de Uds. Les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com

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