• Mar. 2, 2017, media noche

II de II partes
                                          
Estimado lector, como ya lo hemos dicho, es mejor prevenir que curar y mucho mejor que lamentar.  Por esa razón y para concluir con el tema del “riesgo país”, veremos cómo la balanza de pagos, si la sabemos analizar, nos permite identificar los problemas que se pueden estar empezando a gestar en relación a la estabilidad de un país y por lo tanto, con relación al “riesgo de ese país”.

Como usted ya lo sabe, porque ya hemos conversado de ello, la balanza de pagos siempre está balanceada, ya que es un balance y cuando hablamos de “desbalances”, estamos hablando analíticamente de ciertas partes de la misma. También, como usted ya lo sabe, la balanza tiene tres partes, la “real”, donde se presenta el balance comercial, básicamente las exportaciones y las importaciones; la “financiera”, donde se presentan las entradas y salidas de capital oficial y privado y finalmente, el “cambio” en el nivel de las reservas internacionales, que nos permite saber cuánto ganamos o perdimos durante el periodo que analizamos y cuál es el saldo de dichas reservas al final del periodo.

Pues bien y como también ya lo hemos dicho, en países en desarrollo que no son exportadores de petróleo, normalmente, las importaciones son mayores que las exportaciones, por lo que casi siempre operan con un déficit comercial, pero donde lo importante es que el mismo no vaya creciendo como porcentaje de la producción nacional (Producto Interno Bruto).

Este déficit es financiado por las entradas netas de capital, provenientes tanto del endeudamiento del sector público, como del sector privado, más la inversión extranjera directa.

Y finalmente, cuando estas entradas netas de capital no son suficientes para cubrir el déficit comercial, pues empezamos a perder reservas.

En condiciones normales, esta situación se presenta cuando la política fiscal o la crediticia han sido muy liberales y el crédito doméstico otorgado por el sistema bancario y el banco central han crecido mucho más rápido que la producción nacional.  Sin embargo, en condiciones normales, este “desequilibrio” se manifiesta en un crecimiento excesivo de las importaciones, no de los precios, y por lo tanto en el déficit comercial de la balanza de pagos.  

En este caso, es cierto que si la tendencia se mantiene llegaremos a tener una crisis cambiaria que afectará el “riesgo país”, pero también es cierto que la solución es más convencional, ya que consiste en reducir el déficit fiscal y/o el crédito al sector privado, lo cual resolverá la crisis cambiaria, garantizará la estabilidad financiera del país, que es condición necesaria para el crecimiento económico, pero en el muy corto plazo, las importaciones se reducirán y consecuentemente se reducirá el crecimiento económico.  Eso nos pasa por habernos ido de “parranda” y haber comido y bebido demasiado, ya que luego, la “goma” es horrible. Con estos tipos de problemas y soluciones todos estamos familiarizados y no me refiero solo a la “goma” y no se necesita haber ido a Yale para saber qué debemos hacer.

Sin embargo, el caso que me interesa compartir con usted es el caso de incertidumbre o falta de confianza en un país, y en este caso la balanza de pagos nos permite darnos cuenta de lo que está empezando a ocurrir y así, oportunamente, tomar las decisiones que creamos convenientes a nuestros intereses. No queremos ser el último que se da cuenta de lo que está ocurriendo.

En este caso, y en la etapa inicial, debemos poner atención a los siguientes aspectos:
Primero, observar el cambio y nivel de las reservas internacionales. Especialmente observar si el nivel de reservas internacionales ha dejado de crecer como había venido creciendo, tomando en cuenta la ciclicidad de la economía, o peor aún si se ha empezado a reducir. Recordemos que lo recomendable, como mínimo, es mantener el equivalente a tres meses de importaciones.

Segundo, observar el crecimiento de las importaciones. Especialmente observar si las mismas no están creciendo y peor aún si se están reduciendo. Alguien sin experiencia, al observar este fenómeno, diría que ya hemos alcanzado el desarrollo económico total, que ya no necesitamos importar tanto como en el pasado y que de ahora en adelante experimentaremos un superávit comercial. Falso. Posiblemente en este caso lo que está ocurriendo es que el público está utilizando las reservas internacionales, no para importar y seguir produciendo, sino para sacarlas del país, para “fugarlas” y enviarlas a un lugar considerado más seguro y con un menor “riesgo país”.  Recuerde que las reservas internacionales no son del Gobierno, ni del banco central; son de cualquier ciudadano que tenga suficiente moneda local para adquirirlas a la tasa de cambio prevaleciente.

Tercero, observar el movimiento de capitales, especialmente el movimiento de “capital privado”, ya que muy probablemente ahí está la solución al problema. Sin embargo, muchas veces, cuando los bancos centrales no tienen experiencia con este tipo de situaciones, al inicio, a la fuga de capitales se le llama “errores y omisiones”.

Ahora, esta situación se agrava cuando el sistema bancario no sabe lo que está ocurriendo, o se hace de la “vista gorda”, y continúa dando crédito como en el pasado.  Lo curioso es que el crédito crece ¡y la producción cae!

nramirezs50@hotmail.com

 

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