• Mar. 13, 2017, media noche

La comunicación es un factor de alta importancia para el establecimiento y sostenimiento de las relaciones interpersonales de calidad. Por lo general, cuando las personas buscan apoyo para mejorar sus relaciones en el seno de la familia o en el ámbito laboral, etc., lo primero que se analiza es el estado de la comunicación y su incidencia en los conflictos que afectan dichas relaciones.

Entendidos en el tema afirman que la comunicación como valor social es determinante para autoafirmarse individual y grupalmente, en el tanto permite dar a conocer, de una y otra parte, maneras de pensar y sentimientos, contribuyendo al desarrollo de la personalidad.

Probablemente para nadie es ajeno el papel que juega la comunicación en el desarrollo de la personalidad y en la práctica de relaciones interpersonales sólidas allí donde a cada quien le corresponde establecerlas, por lo que es imperativo asignar la prioridad debida a este tema y entrenarse para contar con las habilidades comunicativas (hablar, escuchar, escribir y leer) requeridas  para que sean la base fundamental de vínculos sociales de calidad basados en la confianza y el respeto.  

La calidad de la comunicación pareciera ser el talón de Aquiles de las relaciones interpersonales. Existen múltiples causas que atentan contra ella, pero una de las que más se menciona se refiere a que las personas no ponen atención o no les interesa,  no saben o no les gusta escuchar.  

Ante este problema se requiere habilitar la escucha activa, que consiste en la capacidad de escuchar y no solo oír a las demás personas.

Para ello, se debe diferenciar el significado de oír con el de escuchar. Oír está limitado a percibir sonidos en formato de palabra por medio del sentido auditivo, lo que puede ser atendido y procesado o no. Cuando se utiliza la frase popular “por un oído le entra y por otro le sale”, se refiere a que el receptor oye, mas no escucha.

Escuchar demanda estar concentrado(a) en lo que dice quien emite el mensaje. Poner a su disposición el corazón y la mente, para atender no solo lo que está expresando verbalmente sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que está intentando expresar.

Escuchar activamente no es tan fácil, lograrlo exige paciencia y respeto hacia el emisor. Ponerse en su lugar, no interrumpir, no juzgar ni dar consejos que no está pidiendo, no pretender hacerle sentir que lo que está sintiendo se queda corto ante situaciones que uno ha enfrentado, dar señales claras que importa lo que dice, y que se está comprendiendo el mensaje que emite con lenguaje verbal y corporal.

Amigas y amigos, les instamos a practicar la escucha activa, seguro solo beneficios procurará a sus relaciones interpersonales.  Póngase frente al espejo del alma y evalúe si practica la escucha activa, si tiene o ha tenido problemas con alguna persona del entorno por no saber escuchar. En el caso de que concluya que tiene problemas en este tema, decídase a aceptarlo e iniciar un proceso de cambio. Si considera que solo(a) no puede hacerlo, pídale a Jesús que le dé fortaleza y decisión para hacer los cambios necesarios y los podrá hacer, porque con Dios todo es posible.

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com

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