• Abr. 5, 2017, media noche

Estimado lector, el título de este artículo no es original, ya que desde hace mucho tiempo David Ricardo empezó a hablar de este tema, basándose en la abundancia relativa de los recursos naturales que poseía un determinado país y para pronosticar en qué dirección se desarrollaría el comercio entre las naciones, surgiendo así el concepto de la “ventaja comparativa”.  Luego empezamos a ver a naciones que sin poseer los recursos naturales requeridos, se convertían en líderes de ciertos productos y servicios a nivel mundial. Y allí apareció Michael Porter, el famoso profesor de Harvard que hizo popular el análisis industrial de F. M. Scherer, al publicar en los 80 sus obras clásicas, “Estrategia competitiva” y “Ventaja competitiva”.  Y  luego el mismo Porter extendió su esquema de análisis a nivel de las naciones y desarrolló su famoso “diamante”, como fundamento de la competitividad de las naciones, complementando de esta forma a la teoría clásica de Ricardo.

Pues bien, ahora hablaremos de este tema motivado por la invitación que nos hiciera el doctor Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides, para asistir a un seminario para aportar ideas sobre cómo aumentar la productividad y la competitividad del país. Felicito a Juan Sebastián, ya que con este enfoque pasan de hablar de metas de crecimiento, a abordar el tema de cómo alcanzarlas.

Sin embargo, y por otro lado, aunque este salto cualitativo es el correcto, nunca debemos olvidar, y el doctor Chamorro no olvida, las condiciones básicas para crecer y crear el clima necesario para que aumente la competitividad y la productividad del país.

Ahora y como usted lo sabe, para tener un crecimiento sostenido necesitamos con una visión consistentente y de largo plazo, un estado de derecho, gozar de estabilidad monetaria que garantice la libertad cambiaria y de una estructura de precios basados, en términos generales, en las fuerzas del mercado y con un sesgo proexportador, ya que nosotros operamos en una economía con un mercado doméstico muy “pequeño”. 

Sin embargo, antes de compartir con usted el “diamante” y los “clusters” o enjambres de Michael Porter, deseo compartir dos reflexiones de carácter general.  La primera es que la tarea de aumentar la productividad y la competitividad de la economía nacional no es responsabilidad única del Estado y, la segunda, que no hay que caer, a mi juicio, en los extremos de escoger a “ganadores”, ya que esta es la razón de ser del mercado y del sector empresarial privado. El Estado debe contribuir invirtiendo en infraestructura que reduzca los costos de producir en el país y algunas veces, cuando detecte algún potencial de crecimiento, apoyar a dichos “sectores” con esta inversión pública, pero no debe caer en la trampa de escoger “ganadores”, ya que para ello está el mercado, aunque no sea perfecto.  Porter piensa igual.

La pregunta de Porter y la de nosotros es, ¿por qué alcanza una nación el éxito a nivel internacional en un “sector” o industria particular de su economía?

Y la respuesta es la siguiente:

1.    Por las condiciones favorables de los factores de producción, como la mano de obra especializada, el conocimiento, el capital o la infraestructura necesaria.  No olvidemos que ahora la maquinaria y el equipo están a disposición de todo el mundo, que lo fundamental es saber usarlos.  Recuerdo el consejo de mi internista.  Mientras estos factores sean más avanzados y especializados, más duradera será nuestra ventaja competitiva.  En caso contrario, continuaremos exportando materias primas y compitiendo básicamente con base en precio y exportando mano de obra barata.  Recordemos que ahora, afortunadamente, todo se puede “diferenciar”. Y recodemos la taza de café, en el Café Florian, en la plaza de San Marcos, en Italia.   

2.    Por las condiciones favorables de la demanda local.  En este sentido, la “calidad” es mucho más importante que la “cantidad” para generar una ventaja competitiva duradera a nivel internacional.  La “presión” del comprador local es clave, por eso cuando le brinden un producto o servicio que no sea de calidad mundial, póngalo en evidencia, ya que al hacerlo contribuirá al desarrollo de las ventajas competitivas.  ¡No se quede callado!  ¡Si se retira del establecimiento y simplemente no regresa, no estamos haciendo patria!

3.    Por la existencia de sectores afines y de apoyo competitivos a nivel mundial.  En este caso, más que la disponibilidad local de la maquinaria, lo fundamental es la coordinación permanente que se produce entre los proveedores de los insumos y los fabricantes del producto final, ya que esta genera un proceso de innovación y mejoras continuas en el producto final.  Sin embargo, recordemos que no es recomendable elaborar un producto “sobrecalificado” para las necesidades del cliente, pero tampoco debemos contentarnos con tratar de exportar simplemente los “excedentes” que nos sobraron después de satisfacer el mercado local. Dos ejemplos excelentes son la industria del calzado y el cuero en general y la del oro en Italia.

Cuando las damas viajan a Italia siempre se aseguran de comprar un buen par de zapatos y una cartera y si el marido se los permite, una cadena o pulsera de oro.

4.    Por la estrategia, estructura y “rivalidad” en la industria local, que promueven la competitividad a nivel internacional.  En este sentido, el haber viajado por el mundo y el tener facilidades lingüísticas son importantes, pero lo fundamental, paradójicamente, es un elevado nivel de rivalidad en la industria local y una saturación del mercado local. Mi abuelo siempre me decía que cuando llegó a Masatepe el segundo barbero, el corte de pelo mejoró, ya no te ofrecían solamente el “corte del guacal” y el precio bajo. La competencia es fundamental, ¡ya que no podemos “escoger” ganadores!
Este diamante es autorreforzante y se convierte en un “círculo virtuoso”, y la tarea del gobierno es crear las condiciones para que el mismo se desarrolle y fortalezca.

 Y si queremos continuar avanzando en este tipo de análisis, le recomiendo leer el libro de Michael Porter “The competitive advantage of nations”, ya que el marco conceptual nos puede ayudar mucho. 
nramirezs50@hotmail.com

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