• Abr. 24, 2017, media noche

La revista The Economist  trae la información sobre un simposio, en la Universidad de Chicago, cuyo tema era la amenaza que representan actualmente los monopolios.

Cerca del 50% de las utilidades “anormales”, unos 95 billones de dólares, agrega la Revista, se concentran en cinco plataformas empresariales –Alphabet, Amazon, Apple, Facebook-. Estas empresas han comprado 519 empresas embriónicas como una forma de controlar el mercado. El consenso que hubo, entre los economistas, sobre el estado débil de la competitividad se quebró al buscar la respuesta. Hubo mucho pesimismo debido a que las instituciones reguladoras no cumplen sus funciones. Los más radicales argumentaron que América está condenada a una oligarquía y desigualdad perpetua.  Así las cosas, es interesante echar una ojeada a la literatura económica sobre el tema de la competitividad versus la empresa gigante.

En un comienzo, los monopolios eran regulados fuertemente a través de la Sherman Act de comienzos del siglo XX. Esta legislación incorporaba el enfoque clásico de la regulación gubernamental, la cual resolvía los conflictos entre la sociedad y los “Robber Barons” (Ford, Rockefeller, Carnegie, J.P. Morgan). Los monopolios han sido el ejemplo clásico de información asimétrica y fuente de fallos de mercado.

No hay una definición única de lo que se entiende por regulación. En general, es el conjunto de subsidios, impuestos, normativas y controles, con carácter obligatorio bajo sanción penal.  El enfoque clásico se basa en los supuestos de información completa, contratos perfectos, esto es que cubren todas las contingencias, y reguladores benevolentes, es decir burócratas con una preocupación genuina por resolver las discrepancias entre costos sociales y costos privados. En este sentido, la regulación de las empresas y de otros agentes económicos contribuyen al bienestar social. Los mercados imperfectos se caracterizan por ser sectores ineficientes, donde hay subproducción, subinversión y precios elevados. No obstante, los sectores más regulados son los que exhiben los precios más elevados.

El método para lograr la eficiencia llevó al concepto de regulación óptima. La regulación tiene sus costos: el costo del regulador, el costo de los procedimientos que tiene que cumplir la empresa, hay costos de monitoreo y costos de ajuste, se ajustan la inversión, las expectativas y el riesgo empresarial. Así, la regulación óptima implica una relación entre los costos de la regulación  y el beneficio de lograr una mayor eficiencia, es decir menores costos de producción. Por lo tanto, se trata de optimizar las distorsiones de la economía.

Sin embargo, en economía, como en otras ramas de la ciencia, las ideas evolucionan.

Bajo la poderosa influencia de la Escuela de Chicago comenzó a cuestionarse el enfoque clásico, que pasó a ser señalado como el enfoque “ingenuo”. A cuenta de qué un regulador iba a tener más información que el mercado, por qué la intervención gubernamental iba a ser más eficiente que la del mercado, y cómo demostrar que el regulador era motivado por el bienestar social. De hecho, en la teoría de la selección pública se ha demostrado que los legisladores, los reguladores y demás instancias públicas se desenvuelven de acuerdo a sus propios intereses. Comenzaba la era de la desregulación. La empresa grande crea beneficios sociales a través de las economías de escala en la producción, de los rendimientos crecientes de la mano de obra, y de la reducción en los costos de transacción.

Este nuevo enfoque se apoyó también en las ideas de científicos políticos como Anthony Downs, que analizó la democracia en función de los grupos de presión. La sociedad la conforman grupos que se autoorganizan, unos con más eficiencia que otros. Los grupos eficientes operan con costos bajos de transacción, y generan una plataforma que le da sentido a la democracia. Esta conformación de grupos subyace a las formaciones corporativas y a la empresa grande, es un proceso de selección natural que elimina las ineficiencias económicas. Así, la regulación es un resultado de las organizaciones formales de la economía. Las organizaciones informales o muy grandes operan con costos elevados y se enfrentan al problema de los “free riders”.

El enfoque de Chicago no solo predice la estructura de subsidios e impuestos sino también cuáles industrias son más reguladas, e incluso predice los subsidios cruzados.  Atrás quedaban los enfoques de fallos de mercado ya que como dice un analista cualquier burócrata podía crear un fallo de mercado desde su escritorio. Si bien este enfoque se aplica a las regulaciones económicas no sirve para la regulación social como son los problemas ambientales, la del consumidor, salud y riesgos contingentes.

Volviendo al tema del simposio, el hecho de que Chicago ahora se preocupe por los monopolios recuerda al tema de la película Volver al Futuro, donde pequeñas diferencias de las condiciones iniciales significan el éxito industrial o el fracaso, y donde el éxito llama al éxito, y el fracaso llama al fracaso.

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