• Mayo 15, 2017, media noche

Hay personas, hombres y mujeres, que una vez se sienten preparadas para emanciparse e iniciar vuelo por su cuenta, hacen borrón y cuenta nueva, piensan y así actúan, que lo que son y logran es producto de su esfuerzo y tesón y de nadie más, ignoran el rol que la madre ha desempeñado en su vida y la desatienden.

Otras tienden a manifestar malestar y hasta resentimiento con su madre, aduciendo que no reciben o no recibieron amor necesario y suficiente de parte de ellas, por lo que se alejan y no les dan la atención debida. 
A esas personas, más aún a las que tienen el privilegio de tenerlas vivas, queremos decirles que fueron concebidas en un momento de amor, y durante 36 o 39 meses de gestación el ritmo de vida de su madre se vio alterado, período durante el cual por amor a ellos(as) soportó náuseas, dolores, molestias, etc., y para traerles al mundo experimentó dolor de parto, el cual por su intensidad  es calificado de indescriptible. 

El amor que su madre le tiene a Ud. es de tal magnitud que cuando hace memoria del momento del parto, lo que predomina en su mente no es el dolor que padeció, sino la felicidad y satisfacción de haberle traído a este planeta.  La Biblia, en Juan 16:21, en relación al momento del parto dice: Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de traer un(a) niño(a) al mundo.

Hija(o) no olvide nunca que su madre padeció dolor indescriptible para finalmente traerle al mundo; le guio cuando empezó a echar raíces, sentó las bases sobre la cual se erige la vida que hoy Ud. tiene, le alimentó, le cuidó en la etapa de mayor vulnerabilidad, veló para que durmiera seguro, le enseñó los primeros pasos en su vida, etc. No lo dude, su madre es un regalo de Dios.

Hija(o), hoy que ya está formada(o), le corresponde asumir el relevo, dar de lo mucho que ha recibido, sobre todo dar amor y cuido a su madre, más aun si ella ya es una persona de la tercera o cuarta edad. Ello, independiente de circunstancias adversas que pueda haber vivido con ella. No hay nada, ni nadie que pueda y deba enturbiar una relación cargada de amor entre Ud. y su madre. No permita que los malos momentos le impidan apreciar la bondad, la generosidad, el amor que su madre le ha prodigado desde el momento de la concepción.  

Hija(o), las responsabilidades, los quehaceres y la dinámica que impone la vida cotidiana pueden ser pesadas y avasalladoras; sin embargo, bajo ninguna circunstancias debieran ser causas para desatender a su madre, por el contrario, manifestarle amor, atenderle, visitarle, estar pendiente de sus necesidades, etc., debe ser prioridad en la agenda. Jamás olvide que su madre ha dado todo por Ud., que su amor ha sido incondicional.

Hija(o) invite a Jesús a su corazón, pídale fuerzas para honrar a su madre en todo momento, y corresponder un poco al gran amor invaluable que ella le ha prodigado siempre. 

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com 

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