• Mayo 22, 2017, media noche

Al fallecer nuestra madre en 1957, quedamos en la orfandad cinco hijos, tres mujeres y dos varones, de 13, 12, 10, 9 y 5 años de edad. Mi abuelita paterna, que en ese tiempo cifraba los 78 años, asumió el rol de figura materna con todas las responsabilidades y consecuencias que ello implica. 

Hoy que rememoro esos tiempos, me he preguntado ¿de dónde puede sacar fuerzas una mujer de 78 años de edad para cargar sobre sus hombros con tal responsabilidad?, y la respuesta que obtengo una y otra vez es, del amor incondicional que solo una madre puede ofrecer, a hijos y nietos.

La abuelita en tanto madre, es prolífera en amor incondicional, ese amor que un poema del alma muy bien describe así: Solo el amor de una madre apoyará, cuando todo el mundo deja de hacerlo; Solo el amor de una madre resistirá, en cualquier tiempo de prueba; No hay ningún otro amor terrenal, más grande que el de una madre. A veces hijos y nietos se equivocan en el trato que dan a sus  abuelitas, sobre todo en la etapa de adolescencia, cuando los adolescentes asumen que tienen el mundo en la mano, que ellos representan modernidad, y nuevas formas de pensar; por el contrario, la abuelita es considerada como la viva representación del atraso, el pasado, viejas formas de pensar etc...  negándoles el derecho de guiar y enseñar.

Me atrevo a afirmar, en nombre de mis hermanos y el propio, que si bien pasamos por la desdicha y el dolor de perder a nuestra madre siendo adolescentes y niños, también tuvimos el privilegio de tener para nosotros una mujer que a pesar de su avanzada edad, desde el amor de madre, produjo fuerzas suficientes para ser pilar fundamental de nuestra formación.

Sé de muchas personas que por diversas causas han tenido o tienen como figura materna a su abuelita que por lo general rondan la tercera edad; quisiera decirles que bajo ninguna circunstancia cometan el error de excluirlas de sus vidas, de pretender que ellas no tienen ningún derecho de guiarles y exigirles disciplina, bajo el argumento que no es la madre biológica.

Nuestra abuelita se entregó por amor sin esperar nada a cambio, al igual que su abuelita o figura materna lo hace por usted. Si ella es una mujer de la tercera edad, tenga presente que el tiempo avanza inexorablemente y su salud física y mental se pueden ver afectadas y en ese momento demandará un poco de su atención y paciencia. Esa es su oportunidad de atenderla y hacerle saber que usted está pendiente de ella, que le importa su salud, que la ama y que le estará eternamente agradecido(a) por todo lo que ha hecho por usted.

Amiga, amigo, le pido que me acompañe a darle gracias a Dios por esa figura materna, por esa abuelita que se puso a protegernos, a guiarnos, a formarnos; si aún la tienen con ustedes. Aprovechen para darle un poco de lo mucho que les ha dado, y lo que seguramente le proporcionaría mayor felicidad es que sean personas de bien y que muestren afecto y gratitud hacia ellas y hacia el prójimo. 
 
Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus