• Mayo 29, 2017, media noche

La sociedad, cada año establece un día específico para celebrar a las madres,  eso es bueno, pero mucho mejor sería si cada día de su existencia recibieran respeto, honra y gratitud por parte de sus hijos(as). 

Es hermoso, gratificante y reconfortante ver cómo una madre es capaz de dar todo por sus hijos(as) sin esperar nada a cambio; observar su disposición a llevar sobre sus espaldas las cargas más pesadas con tal que sus hijos(as) tengan una travesía más liviana por esta vida; en fin, practicar ese amor que no es egoísta, no es envidioso, no es grosero, que todo lo sufre, todo lo puede, todo lo da. 

De igual manera, sería hermoso, gratificante y reconfortante que al amanecer de cada día, hijos e hijas dieran gracias a Dios por un nuevo día y se comprometieran a respetar, honrar y mostrar gratitud a su progenitora. A no tratarla como carga, o como persona problemática que interfiere en sus planes de tener vida propia. 

Comprometerse a no negarles el derecho a señalar decisiones y/o acciones de hijos(as) que en base a su experiencia personal consideran podrían tener consecuencias desfavorables para ellos(as). 

Comprometerse a no ser impacientes ni irritarse con ella bajo ninguna circunstancia; a nunca achacarle culpas por situaciones vividas en tiempos pasados, a pretender hacerle sentir que debido a que no hicieron o que hicieron tal o cual cosa, no fue posible tener un mejor nivel de vida, o no haber logrado algo, etc… 

Comprometerse a respetar sus decisiones y valores, a estar prestos a limar asperezas cuando se presenten discrepancias, e independiente si son leves o graves, siempre abordarlas con ternura y comprensión, teniendo presente que ella tiene el crédito de lo que usted es hoy. 

Comprometerse a no invisibilizarla, a no marginarla, a tenerla presente en aquellas decisiones que podrían afectarle a ella; a hacerle sentir que su sabiduría y experiencia es importante, dándole sentido de pertenencia e integración a la familia, incluirle en la actividad diaria, independiente de las ocupaciones que usted debe atender, hacer que se sienta orgullosa de la hija o hijo que ha logrado formar.    

Comprometerse a nunca tratarla con altanería, expresándole agradecimiento en todo y por todo, cuidándola, visitándola y atendiéndola, más aún cuando está enferma o afligida;  dándole en todo tiempo muestras de amor, respeto y dignidad que se ha ganado.

Qué hermoso, gratificante y reconfortante sería que hijas e hijos, se comprometieran y esforzarán por cumplir su compromiso, tendría un efecto inmediato de dos vías, por una parte, inundaría de felicidad a su progenitora, a usted le haría sentir plena(o) de satisfacción, y estaría cumpliendo con el mandamiento con promesa de Dios que dice: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas larga vida y te vaya bien en todo lo que emprendas”.   

Amiga, amigo, este es el momento apropiado para decidirse a extender la celebración a las madres de un día específico al resto de su existencia, comprometiéndose a darle afecto, mostrarle respeto, honra y gratitud todos los días. Puede parecer difícil, pero con Jesús todo es posible, pídale que le respalde, declárelo como su Señor y salvador. 

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com

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