• Mayo 31, 2017, media noche

Esta semana que pasó estuve en New Orleans para asistir a la boda de una de mis sobrinas. No había regresado a New Orleans desde el año 2015, cuando estuve por 5 meses en un tratamiento de quimioterapia por cáncer de seno. Coincidentemente, llegué el 13 de mayo, precisamente el día en que hice mi primer ¨round¨ de quimioterapia dos años antes. En mayo celebramos el cumpleaños de mi mamá y el día de las madres; la diferencia este año es que ella ya no está. Falleció en julio del 2016 a causa de un cáncer fulminante. 

Antes de viajar a New Orleans, tuve sentimientos encontrados; por un lado iba feliz por el motivo del viaje y porque estaría con mi abuelita (la mamá de mi mamá que vive allá), pero por otro, se me movieron muchas emociones al saber que estaría hospedada en la misma casa donde dos años antes estuve con mi mamá, quien se dedicó a cuidarme 24 horas al día durante mi tratamiento. Compartimos la misma habitación donde ésta vez me quedé con mi esposo.  Les confieso que cuando entré a la habitación, más que tristeza, sentí una gran satisfacción de haber podido compartir largas horas con mi mamá, a pesar que las circunstancias no fueron las mejores. 

Durante la semana, varias veces me desperté en la madrugada, como solía pasarme hace dos años y recordé cómo, al no poder dormir por la gran incomodidad que sentía producto del tratamiento, a veces la despertaba y le pedía que me sobara los pies o la espalda para poder conciliar el sueño; otras veces no la desperté, preferí aguantarme para no molestarla.

Cuando comencé a escribir el libro, ¨El Poder del Amor, Mi experiencia con el cáncer de seno”, sentí que debía dedicarle un capítulo completo a mi mamá. Ella fue mi ángel. Así lo hice. Yo creo que los tributos hay que hacerlos en vida.

En esos cuatro meses y medio que estuvimos juntas, la mayoría del tiempo las dos solas en casa de mis primos, tuvimos la oportunidad de conversar de todo. Fue como un re-encuentro. Unos meses después de haber regresado a Nicaragua, el día que la diagnosticaron, me quede a dormir con ella en el hospital. Después de conversar por un momento y alistarnos para dormir, me le acerqué y le dije que le agradecía a Dios el habernos dado tiempo para reencontrarnos, para “reconstruir nuestro puente de amor y de palabras”; para ponernos al día por el tiempo que no tuvimos cuando yo me fui de Nicaragua. Le agradecí por todo lo que hizo por mí mientras estuve en mi batalla; por sus cuidados y por su paciencia. Le dije, “espero haber dicho todo lo que quería expresar en el capítulo de mi libro que te dediqué”. 

Feliz Cumpleaños y Feliz Día de las madres….

1. A la mamá coherente, positiva, atenta a las necesidades de sus hijos y nietos……

2. A la abuela alcahueta, amorosa, servicial; la cocinera de los antojos, la salvación con las tareas de Español y Literatura….…....

3. A la excelente hija….

4. A la hermana comprensiva, cariñosa, noble, sabia; el puente con Nicaragua…. 

5. A la esposa que hizo lo que pudo para mantener el matrimonio….

6. A la suegra prudente y respetuosa…….

7. A la amiga incondicional que siempre estaba ahí, escuchando, conciliando, aconsejando…….

8. A la mujer generosa, desinteresada, honesta, íntegra… 

9. A la mujer revolucionaria, que hizo sacrificios familiares para ayudar a los más necesitados….

10. A la poeta que supo usar el don que Dios le dio para darle voz a sus sentimientos más íntimos……

11. A la mujer de fe que amó a Jesús hasta el último suspiro de su vida……

¡Hoy te rindo tributo una vez más, Vidaluz Meneses!

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