• Jun. 7, 2017, media noche

Aprovechando que este mes celebramos el Día del Padre en Nicaragua, pensé que sería un buen momento para compartir con los papás algunas cosas que a nosotras las mamás nos gustarían que supieran. Mi esposo y yo tenemos tres hijos varones. Nuestro primer hijo llegó un año después de habernos casado; fue una gran sorpresa.

Yo no tenía experiencia cuidando niños; mi esposo sí había aprendido algunas cosas porque le tocó cuidar a unas sobrinas. Sabía cómo bañar a un bebé y cómo cocinarle comida saludable. Me enorgullece decir que ha sido un gran papá desde que los niños estaban en el vientre, cuando les hablaba y les cantaba. Siempre ha estado superinvolucrado en todos los aspectos de la vida de nuestros hijos.

Ha sido un apoyo incondicional y un “partner” espectacular en esta aventura de ser padres.

En general, las parejas de novios no hablan detalles sobre la crianza de los hijos, y una vez casados, ser padres puede convertirse en un tema de conversación tan complicado como hablar de dinero. Es muy común que la mayor parte de la responsabilidad de los hijos caiga sobre las mamás; o porque los papás se desentienden o porque nosotras creemos que somos las únicas dueñas de los hijos. 

En la generación de mis papás, no era muy común que los papás se involucraran en la crianza de los hijos más allá de proveer y de regañar o castigar. En mi generación han tomado mayor conciencia y se han involucrado mucho más en la vida de sus hijos; en las generaciones que me siguen se ha hecho más común.

Pero todavía quedan algunos papás por ahí que creen que su único rol es ¡proveer esperma y dinero! 
Entonces, hoy quiero ayudarles un poquito a todas las mamás que para no provocar una discusión o recibir una mala contestación, se quedan calladas. 
Papás, quiero que sepan:

1Que los hijos son tan nuestros como de ustedes. El hecho que no los hayan llevado con ustedes por nueve meses, no les da menos derecho y obligación ante ellos.

2Las mamás, aunque parezcamos seres de otro planeta, somos de carne y hueso. Nos agotamos, necesitamos tiempo para nosotras, no solo cuando los niños están recién nacidos; necesitamos nuestro espacio siempre.

3Cuando trabajamos fuera de casa igual que ustedes, y un niño se despierta en la madrugada, apreciamos mucho si ustedes nos ayudan… al día siguiente tenemos que levantarnos tempranito para ir a trabajar también.

4Cuando puedan llevarse a los niños a algún lado, para que podamos tener un tiempo para nosotras, no necesariamente para ir al salón de belleza o de compras, sino para leer un libro, dormir, ver una película o simplemente hacer “nada”, por favor háganlo.

5Sus hijos los adoran y son felices cuando ustedes juegan con ellos, los llevan a pasear y ponen en agenda las actividades extracurriculares que tengan. No hay ser humano más satisfecho que un niño que vea en un campo de futbol a su papá haciéndole barra.

6Prediquen con el ejemplo; no tomen licor como que el mundo se va a acabar, traten bien a sus esposas, sean íntegros y enséñenles el valor del trabajo. 

Pero lo más importante de todo es que bendigan a sus hijos y les enseñen a amar a Dios con todo su corazón, con toda su mente y con todas sus fuerzas.

Hay una oración que mi esposo ha hecho por nuestros hijos; cuando estaban en la casa lo hacía todas las mañanas antes de salir para el colegio y ahora que están en la universidad, se las manda por chat, y dice así: “El Señor te bendiga  y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor;  el Señor te muestre su favor y te conceda la paz.” Números 6:24-26.

 

 

 

 

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus