• Jun. 12, 2017, media noche

Recientemente El Nuevo Diario daba a conocer que el año pasado se reportaron 998 muertes por enfermedades hepáticas causadas por el consumo de alcohol, representando esta la quinta causa de muerte en este país. La noticia es alarmante; mucho más lo es si cuantificamos las muertes en accidentes de tránsito en donde los causantes estaban bajo los efectos del licor; y si a ese número se le agregan muertes en hechos violentos teniendo al licor como principal protagonista, quizá concluiríamos que el licor es el principal causante de muertes en la sociedad nicaragüense. 

Si además de los resultados mortales consideramos los estragos que el licor causa en la economía familiar, en las relaciones familiares, en la salud mental y física de quienes lo ingieren, se podría afirmar que el licor representa el factor de riesgo de mayor impacto negativo a nivel social, familiar e individual. 

A pesar de los efectos negativos para la sociedad, hay quienes se encargan de estimular el consumo de licor, predicando supuestas bondades de este producto, aplicándole diversos maquillajes en dependencia a quien está dirigido, apelando a la cultura machista mediante el uso de bellas modelos para atraer la atención los consumidores. Además, toda telenovela, serie de televisión o película, subliminal o burdamente, abundan en escenas en donde el consumo de licor es lo más normal del mundo.

Un experto en el tema afirma que las personas pueden caer en el engaño de esos mensajes que resaltan las supuestas bondades del licor, pero hay que aclarar que los efectos van en escala, y quien que lo haya ingerido no ha experimentado esa sensación de euforia inicial, seguida de somnolencia, pérdida de coordinación muscular, visión borrosa , irritabilidad, todo ello desembocando en pérdida de responsabilidad, disminución al mínimo de percepción de riesgo, malos tratos a las personas del entorno, etc. 

Alcohólicos anónimos, con mucha sabiduría y con sustento en las millones de experiencias vividas por sus miembros, enseña que el daño lo causa la primera copa, con ella se inicia un proceso progresivo que puede desembocar en dependencia al alcohol con todas sus consecuencias negativas. Al respecto, la Biblia dice: “No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece en la copa; entra suavemente,  pero al final como serpiente muerde” Proverbios 23:31_33. 

Los que hemos vivido en carne propia las consecuencias devastadoras resultantes del consumo de licor, debemos trabajar para que sea moralmente inaceptable para la sociedad,  particularmente para adolescentes y jóvenes.

Los adultos debemos ponernos al frente para proteger a nuestros hijos y nietos del flagelo del licor, lo podemos hacer erradicando el consumo de nuestros hábitos de vida, declarándolo non grato en nuestros hogares; todo ello en vista que los adolescentes y jóvenes se introducen al consumo por imitación, por lo que ven especialmente en la familia.

Amiga, amigo, te invitamos a plantarte en la brecha y librar la batalla contra el uso de licor, te instamos a tomarte de la mano de Jesús, dígale: Jesús le acepto como mi Señor y salvador, deme fortaleza para enfrentar y salir airosa(o) de la lucha frontal que debo librar contra el uso de alcohol en mi familia y evitar que siga haciendo daño a la sociedad.

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com

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