• Jun. 26, 2017, media noche

Todos los días las empresas realizan transacciones que, se quiera o no, presentan un impacto fiscal, el cual de no ser atendido de previo, puede llegar a generar afectaciones económicas de gran magnitud a la entidad. Para contrarrestar dichas afectaciones, existen dos etapas que de aplicarlas adecuadamente disminuyen en gran medida el riesgo de reparos. Sin embargo, si por alguna brecha se colaron errores u omisiones, existe una tercera etapa que nos puede ayudar en la defensa.

Al cumplimiento de este ciclo le hemos llamado el  Círculo de la Excelencia Fiscal. El éxito en la primera etapa del círculo se deriva de establecer la actividad de planificación como una actitud, una forma de vida empresarial.  La segunda etapa requiere la sinergia del conocimiento técnico y sabiduría, siendo la última hija de la experiencia, con el objetivo de realizar la gestión fiscal apegada a la legislación tributaria nicaragüense para evitar multas y sanciones. Por último, la etapa de la defensa del contribuyente se refiere a la preparación de la empresa frente a un eventual ajuste. 

A.  Planificación Fiscal

l    Es la etapa del círculo que requiere mayor esfuerzo mental, en vista de que trata de auscultar el futuro. Implica salir de la rutina, pensar y levantar la vista abarcando un horizonte de por lo menos un año y en lo ideal tres para elaborar la planeación fiscal. Idealmente debe tenerse a mano los insumos de la planificación estratégica y financiera.

l    La planificación fiscal es el conjunto de alternativas legales con la finalidad de calcular los impuestos que estrictamente deben pagarse, considerando la correcta aplicación de la legislación tributaria vigente.

l    Para iniciar bien el proceso de la planificación, es necesario tener un entendimiento que permita diagnosticar la situación actual de la empresa. Para ello se puede utilizar la herramienta del FODA, que consiste en conocer a lo interno las fortalezas y debilidades, y a lo externo las oportunidades y amenazas. Posteriormente es necesario diseñar las estrategias para dar paso a su implementación, así como el mantenimiento y seguimiento. 

l    Una ventaja es que permite crear y mantener una cultura de prevención, lo que representa ahorro de tiempo y dinero para la empresa. A su vez, mejora el flujo de efectivo, programando adecuadamente el cumplimiento de las obligaciones tributarias. 

l    Un punto de motivación es recordar a menudo la frase de don James Cameron, director de las películas “Terminator”, “Titanic” y “Avatar”: Si fijas grandes metas sin alcanzarlas, aun así estarás muy por encima de los éxitos de otros.    

B.   Gestión Fiscal

l    Consiste en hacer bien, en la búsqueda de realizar con excelencia el día a día de la empresa, es decir, se trata de declarar y pagar correcta y oportunamente el anticipo del impuesto sobre la renta (IR), el impuesto al valor agregado (IVA), las retenciones a cuenta y definitivas, así como la matrícula y los impuestos municipales.

l    Especial cuidado debe tenerse con los ingresos de la empresa, lo que implica que se tienen que monitorear correcta y oportunamente, ya que un descuido en su seguimiento puede hacer que anochezca en un régimen especial y amanezca en el régimen general, con las consecuencias económicas que se derivan de tal omisión. 

l    Documentar adecuadamente las transacciones contenidas en los 24 numerales del artículo 39 de la Ley de Concertación Tributaria (LCT), a fin de blindar los soportes con el objetivo de que los gastos siempre sean deducibles.

l    Garantizar que los soportes del crédito fiscal cumplan con los requisitos para que el IVA sea acreditable y, por otro lado, el IVA sea reembolsable en su totalidad de conformidad con el artículo 118 de la LCT y 82 de su reglamento. 

C.  Defensa del Contribuyente 

l    La planificación y la gestión fiscal no pueden evitar revisiones y eventualmente reparos de los fiscos, y como suele ocurrir con los exámenes médicos, cualquier cosa puede pasar en una auditoría.

l    Es interesante observar que muchos reparos se pierden por cuestiones elementales, como por la omisión de precisar en los recursos que el contribuyente está impugnando o que las transacciones no están debidamente soportadas.

D.  Conclusiones y Recomendaciones

l    Nadie planea para fracasar, pero fracasa por no planear.

l    La planificación es una actitud, es una forma de vida que debe permear en toda la empresa con el fin que todos estén en función del aprovechamiento de los beneficios que otorgan las leyes fiscales.

l    La actitud siempre debe ser monitorear los ingresos y garantizar la deducibilidad de los gastos del contribuyente.

l    Emplear oportuna y adecuadamente las leyes, además de saber contratar asesoría en los reparos.

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