• Jun. 28, 2017, media noche

En la actualidad sabemos que el sobrepeso y la obesidad son problemas de salud pública, a veces se cree que el abordaje de esta condición es sencillo: incrementar el gasto de energía haciendo ejercicio y por otro lado, bajar la ingesta calórica modificando la alimentación.

Sin embargo, hay casos mucho más complejos y hago referencia a aquellas personas que tienen más de 100 libras de sobrepeso, a quienes les cuesta  adherirse a un plan de alimentación saludable, a esas personas que por más esfuerzos que hagan, perder una libra es casi como un reto o aquellas que tienen desequilibrios en su parte emocional cuando comienzan a modificar su estilo de vida para lograr bajar de peso.

La obesidad es una enfermedad que debe abordarse de forma multidisciplinaria, es decir que en su tratamiento deben participar distintos profesionales como: médicos, nutricionistas, deportólogos y psicólogos o terapeutas.

Realmente existen muchos conflictos de tipo emocional a nivel inconsciente que influyen en el desarrollo de la obesidad, y mientras  no se aborden y se traten,  el control del peso será muy difícil.

Recordemos que nuestro cerebro es una gran computadora que tiene como orden principal velar por nuestra sobrevivencia, es por esto que en ocasiones tiene comandos y mandatos que regulan ciertos aspectos que impactan a nivel físico. El tejido adiposo almacena energía en forma de grasa, ayuda a mantener la temperatura y da calor y soporte, entre otras funciones.

Algunos de los aspectos emocionales detrás del sobrepeso son:

Sobrevivencia:

la vivencia de carencias y momentos difíciles pueden hacer que nuestro cerebro genere el comando de “almacenar”, facilitando la acumulación de grasa.

Protección:

Personas que han recibido en su infancia agresiones, han estado expuestos a situaciones pueden almacenar grasa como resguardo físico.

Resistencia :

Vivencias muy tristes como la pérdida de un padre, hermano o la enfermedad de alguien pueden ser situaciones difíciles de asimilar y de forma inconsciente hay resistencia para aceptar. Este resistir puede incidir y alterar mecanismos que alteran los niveles de insulina y se favorece la acumulación de grasa y el deterioro metabólico.

Soledad y Abandono:

Cada uno de nosotros nace en un hogar, muchas veces las situaciones no son las ideales y se pueden generar sentimientos de soledad, al no haber recibido la atención y los cuidados que requeríamos, este sentimiento de abandono puede ser tan grande que nuestro cuerpo se encarga de buscar la manera de darnos acogimiento y calor , el tejido grasoso es buena opción para esta función.

Sexualidad :

Conflictos generados por el abuso sexual, por el maltrato pueden de cierta manera obligarme a tomar distancia y a aislarme de los demás. La gran acumulación de grasa ayuda a cumplir este objetivo.

Culpa:

Para muchas personas cargar la “culpa” de situaciones vividas en la familia es la manera de compensar un poco el daño. Así que comenzamos a cargar la culpa en forma de grasa.

En cuestión de obesidad un tratamiento integral del problema permite tener mayor éxito en los resultados.

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