• Jul. 3, 2017, media noche

El psiquiatra brasilero Augusto Cury en su obra “El Maestro del Amor”, afirma que Jesús de Nazaret se anticipó a las ciencias de la salud mental por centenares de años, en el tanto, educaba a sus seguidores en la práctica permanente del amor, del disfrute de la vida, de la paz y la tranquilidad, de la paciencia, de la mansedumbre y del dominio propio. 

Jesús también enseña que por más que nos empeñemos, no todo sucede de acuerdo a nuestra voluntad, por ello da una palabra poderosa que se encuentra en Romanos 8:28 que dice, todo es para bien a los que aman a Dios. Si usted cree esta palabra y la utiliza cuando las cosas no salen como lo esperaba, en lugar de frustración experimentará paz aun en medio de la tormenta. 

Cury afirma que las enseñanzas de Jesús contribuyen a blindar a las personas contra factores que ponen en riesgo la salud mental y física, así como a administrar adecuadamente emociones negativas, y a sanar trastornos de ansiedad o estados depresivos, cuando las personas se apropian y ponen en práctica dichas enseñanzas. 

La vivencia personal me demuestra que estas afirmaciones del Dr. Cury son válidas. En días recientes me encontré con un amigo al que tenía algún tiempo de no ver, se mostraba sorprendido porque según él, mí apariencia no es la de una persona aproximándose a los 70 años, y preguntaba por el secreto.  

No estoy seguro si mi amigo decía esto para hacerme sentir bien. La verdad es que me siento fuerte y lleno de vida, por lo que, lejos de cualquier sesgo religioso, porque no lo soy; le respondí que el secreto es que tengo a Jesús en mí corazón, en mi mente, lo cual significa que en todo momento trato de poner en práctica sus enseñanzas, especialmente las conocidas como fruto del espíritu, que son la armadura que me protege de la impaciencia, la ansiedad, el rencor, la frustración, etc...

Ello no es sencillo, al menos para mí, por lo tanto, todos los días al despuntar el alba, me ejercito psíquica y físicamente, reafirmando en mi mente que ese día voy a amar a Dios por sobre todo y a mí prójimo como a mí mismo; que voy a disfrutar el día al máximo y me enfocaré en virtudes y no en defectos, tanto propios como del prójimo; me comprometo a ser paciente y a no permitir que nada ni nadie me usurpe la paz que Él me proporciona; me dispongo a bendecir a quienes me maldicen, a desear el bien a quienes me desean mal; a apropiarme con total y absoluta confianza, de que todo lo que suceda en mi vida ese día será para bien y a no ser atrapado por frustraciones. Si lo logro, entonces, la preocupación, el estrés, la ansiedad y la depresión entre otros depredadores de la salud mental y física no tendrán cabida en mi vida. 

Amigas, amigos, en el diario vivir se enfrentan situaciones que pueden causar preocupación, ansiedad, frustración y hasta estados depresivos, pero si se apropia y pone en práctica las enseñanzas de Jesús, Ud. estará protegida(o) y seguramente contará con estabilidad emocional óptima, lo cual le permitirá vivir plenamente. 

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com

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