• Jul. 12, 2017, media noche

Estimado lector, como usted ya lo sabe, Jack Welch, además de ser uno de los mejores gerentes mundiales, ha escrito mucho sobre temas gerenciales.  Tres de sus libros más famosos han sido “Winning”, del cual Warren Buffett ha dicho que “no se necesita otro libro sobre gerencia”, “Jack: straight from the gut” y “The real-life M.B.A.”, que se lo mencioné recientemente y que es nuestro preferido, ya que es uno de esos libros, muy raros en realidad, donde cada frase es una gran lección.  

Nos gustaría que algún día nuestro libro “Reflexiones para la alta dirección empresarial”, llegara a tener esa connotación.  ¡Qué  humildad la nuestra!

Pues bien, para seguir aprendiendo de las lecciones que nos brinda Jack, ahora deseamos compartir con usted sus recomendaciones, muy prácticas por cierto, de cómo debemos enfrentar los problemas gerenciales cuando ocurren y los cuales siempre se nos presentarán.

Según Welch, cuando se nos presenta un problema gerencial, lo que debemos hacer es lo siguiente:


Primero: aceptar que tenemos el problema y no caer en negación, lo cual parece sencillo, pero muchas veces es lo más difícil de hacer.  Esto nos ayuda a evitar la parálisis, los chismes y las acusaciones. La gente preocupada y deprimida no resuelve problemas y solo se dedica a enviar su C.V. a otras empresas para buscar un nuevo trabajo.  “Cómo es posible que finanzas no hubiera visto venir esta crisis”, no ayudará a superarla. La mentalidad correcta debe ser: “vamos a superar esta situación”.  De lo contrario, la profecía del fracaso será una realidad.

Segundo: retenga a sus mejores cuadros.  No proceda a despidos generalizados como “reducir el X% del staff”, sin realizar una valoración de su ejecutoría.  Pero tampoco ofrezca paquetes de retiro voluntario, ya que en ese caso, los mejores serán los primeros en irse y los peores se quedarán, ya que saben que en el mercado no hay muchas oportunidades para ellos.  Su mejor gente es su única oportunidad para sobrevivir, por lo que a estos algunas veces tendrá que mejorarles su compensación.  Sin embargo, esto no significa que no pueda o no deba traer gente nueva que con una visión fresca le ayude a superar los problemas existentes. 

Tercero: priorice los factores clave de éxito de su negocio y no se ahogue en el océano de información que existe hoy en día.  Recuerde que información y conocimiento son dos cosas totalmente diferentes. Antes decíamos que información era poder, pero ahora, debido a su abundancia, si no la sabemos usar, la misma nos puede destruir. Y no olvide a Paretto.

Cuarto: reinvente el proceso del análisis estratégico. Utilice el esquema de “las 5 filminas”. En la primera filmina presente una evaluación “detallada” de la situación competitiva de su industria. Analice su participación de mercado y sus fortalezas y debilidades.  Nunca subestime a su competencia.  Nunca crea que es irracional o que está paralizada y cuando analice el mercado hágalo con mucho cuidado, incluso con temor.  No crea que las tiene todas consigo.  Nunca es malo recordar a Michael Porter.  En la segunda filmina presente una evaluación del comportamiento “reciente” de la competencia (productos, tecnología y personal) que puedan haber cambiado el panorama competitivo. En la tercera filmina haga el mismo ejercicio pero aplicado a su propia empresa.  En la cuarta filmina plantee aquello que le preocupa a usted, en base al análisis realizado, pero de cara al futuro. 

Un nuevo producto, una nueva tecnología, una fusión o una adquisición. Y en la quinta filmina presente su respuesta triunfadora frente a los viejos y nuevos competidores.  

Este es el gran “ajá” de su industria, que no es más que la forma inteligente, realista y rápida de mantener o alcanzar la ventaja competitiva. 

Este análisis es de cara al futuro y no al pasado y viendo más hacia afuera que hacia adentro.

Quinto: tenga a la gente correcta en el lugar correcto para ejecutar ese gran “ajá”. 

Esto es sencillo.  Es de sentido común y debe ser realizado por la gente que está en la línea y que ejecutará el gran “ajá”.  A las escuelas de negocios y a las firmas consultoras no les gusta escuchar esta conclusión, pero es la verdad.  

Recordemos que lo que no crece muere, pero si el crecimiento no es sano (rentable), también te mata como el cáncer.  También recordemos que la forma más fácil de perder al mejor personal es tener una empresa que no crece.  

nramirezs50@hotmail.com

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