• Jul. 17, 2017, media noche

Hoy declaro que creo en Dios Padre todo poderoso, creador del cielo y de la tierra; creo en Jesucristo su hijo. Soy un convencido que somos criaturas de Dios, que él nos ha puesto en esta tierra y quiere vernos prosperados en todas las áreas de nuestra vida, así como prospera nuestra alma.

Dios nos ha dotado de discernimiento y libre albedrío, nos muestra el camino que nos conduce a esa prosperidad que él ofrece, así como el que nos lleva a la infelicidad, el dolor, la tristeza, el sufrimiento, etc.. y nos deja en libertad para que cada quien elija por donde quiere transitar.

Ceo en un Dios que es amoroso, compasivo, misericordioso, que quiere lo mejor para usted, para mí, para todos. La existencia se nos complica a veces por circunstancias ajenas a nuestra voluntad, pero en la mayoría de los casos, nosotros decidimos conducir nuestra vida por el camino equivocado, el cual indefectiblemente nos introduce al árido y peligroso desierto, en donde infinidad de personas, me incluyo, hemos vivido tiempos de máxima soledad, humillación, quebrantamiento y profunda necesidad. 

En mi caso, anduve en el desierto durante 44 años, en ese largo período encontré espacios de refugio temporal, que dieron descanso a las dificultades de mi vida, tales como, cuando me recibieron en alcohólicos anónimos y disfrute de sobriedad varios años, sobriedad que finalizó cuando volví a ver atrás, exponiéndome a las tentaciones de los supuestos placeres de la vida pasada, siendo atrapado nuevamente por el alcoholismo. Esta vez, los estragos fueron más fuertes y destructivos a la salud psíquica, física, moral, económica y familiar.

En esta etapa se produce la muerte física de mi hijo, muerte que agigantó el vacío que ya existía en mi corazón, y me llevó a la escala de bebedor crónico. Es a partir de esta situación que el desierto se vuelve más agresivo, y el vacío, la soledad, y la incapacidad de enfrentar debilidades, me hacen ver que por mis propias fuerzas no saldré, naciendo en mí una fuerte necesidad de un apoyo sobrenatural, de Dios. 

Impulsado por esa necesidad de apoyo sobrenatural, una tarde estando en completo estado de ebriedad e invadido por un sentimiento de soledad y abandono, levanté mis brazos al cielo y clamé a Dios, pidiendo ayuda. La cual encontré al amanecer del día siguiente, iniciándose un proceso lento y prolongado de liberación de la insidia que induce a intoxicarse con alcohol, y de llenura del inmenso vacío que había en mi corazón, con amor de Dios.

Amiga, amigo, quiero decirle que por muy difícil que sea la situación que usted o un familiar esté pasando en este momento, especialmente quiero dirigirme a quienes están atrapados por alcoholismo o drogadicción, sin importar que tan inhóspito sea el desierto en que se encuentra, Dios está listo para ustedes, esperando que abra las puertas de su corazón para que él entre a su vida y sacarlo del desierto. 

Él dice: Clama a mí que yo te responderé, tenga confianza, Él no demorará en venir a su auxilio. Dígale: Señor Jesús, sé que solo usted puede sacarme del desierto en que me encuentro, ayúdeme. Confíe, Él vendrá a usted. Él es fiel.

Queremos saber de Ud. puede escribirnos al correo electrónico: crecetdm@gmail.com

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