• Jul. 24, 2017, media noche

“¡En medio del cúmulo de malas noticias en que vivimos!”, algo parecido rezaba el eslogan con que iniciaba un programa que hacían unos amigos. Efectivamente, habitamos en un mundo sometido a aguaceros de malas nuevas, lo que induce a pensar a muchas personas que la única manera de disfrutar de tranquilidad es tapándose ojos y  oídos, para no ver ni oír ese cúmulo de malas noticias.

En dicho programa se anunciaba el evangelio, es decir, buenas nuevas, expresadas en testimonios de sanidad de enfermedades, liberación de adicciones, restauración de relaciones familiares, etc...    

Las buenas noticias que anuncia el evangelio dejan en evidencia de que la vida es un don que Dios nos da para que lo vivamos a plenitud. Es mediante el discernimiento y el libre albedrío proporcionado por Dios,  que cada quien decide la calidad de vida que quiere tener. Para vivir a plenitud es requerido practicar un estilo de vida sustentado en un carácter forjado en principios y valores, tales como paz y armonía. 

Vivir en armonía con el prójimo pasa por tener paz interior. La que nos capacita para abordar con objetividad el cúmulo de malas noticias, las agresiones y los problemas del día. Inyecta confianza y aleja preocupaciones, ansiedades, angustias, temores, estrés, etc.   

La paz interior se construye, fortalece y defiende permanentemente. Este trabajo demanda utilizar una mano para construir y fortalecer, y la otra para blandir el arma para defenderla (Nehemías 4:17).  El arma requerida es la palabra de Dios (Efesios 6:17). 

La defensa de la paz interior no consiste en taparse los ojos y los oídos, para no ver ni oír el cúmulo de malas noticias que se difunden, o las agresiones verbales de los expertos en la materia, o los problemas, etc..  Por el contrario, radica en enfrentar la situación que produce emociones negativas y perturbadoras, haciéndolo con actitud positiva, blandiendo la palabra de Dios para derrotar y ahuyentar causas y causantes que pretenden robarle la paz.

La palabra de Dios en Filipenses 4:6 dice que no estemos preocupados, ansiosos, angustiados, estresados por nada; que en oración y ruego las pongamos en sus manos, y entonces la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento protegerá nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús.

La paz que sobrepasa todo entendimiento significa que cuando se enfrentan situaciones aparentemente complicadas o se es sujeto de insultos, calumnias o menosprecio, etc., en lugar de manifestar actitudes y comportamientos de desconcierto, preocupación, ansiedad, temor, o estrés; quien está protegido por la palabra de Dios, se encuentra sosegado (a) en estado de completa paz, paz que se adquiere cuando se acepta a Jesús como Señor y Salvador, y se opera de acuerdo con los principios y valores establecidos en su palabra. 

Por ejemplo, cuando algo no resulte conforme a lo que usted esperaba, aprópiese de Romanos 8:28, y en lugar de frustración experimentará satisfacción y la esperanza que algo mejor viene a su vida. 

Amiga, amigo, invite a Jesús a su corazón, pídale esa paz que sobrepasa todo entendimiento, y libérese de efectos dañinos a su salud psicológica y física que producen las emociones negativas resultantes del cúmulo de malas noticias, o las agresiones verbales, o las preocupaciones, etc... 

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com.

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