• Ago. 2, 2017, media noche

Estimado lector, como usted recordará, en muchas ocasiones hemos dicho que uno debe invertir en negocios que posean una “ventaja competitiva sostenible”. De lo contrario usted se verá enfrentado a una “guerra de precios”, que beneficiará al consumidor, lo cual es positivo, pero que lo destruirá a usted.

Según Michael Porter, “la ventaja competitiva nace fundamentalmente del valor que una empresa es capaz de crear para sus compradores, siempre que exceda el costo de esa empresa por crear ese valor”. Sin embargo, esta ventaja, para que tenga valor, tiene que ser sostenible en el tiempo, es decir, no ser imitable, ya que de lo contrario, los excelentes rendimientos de la empresa, atraerán nuevas inversiones y una mayor competencia que vendrá a imitar esa ventaja competitiva y destruirla, acabando con el rendimiento extraordinario (lo que los analistas financieros llaman “retorno a la media”).

En otras palabras, el rendimiento de la inversión será igual al costo del capital invertido y por lo tanto no se estará creando valor. 

Ya usted y nosotros estamos más que familiarizados con el análisis de Porter y con sus obras clásicas “Estrategia competitiva” y “Ventaja competitiva”, y los factores que llevan al sostenimiento de esta ventaja competitiva los encontrará en los capítulos 3, 4 y 7 de esta última obra.

Por otro lado, en 1999, Warren Buffett, en una de sus famosas cartas a sus accionistas, nos dijo: “la clave para invertir exitosamente es determinar la ventaja competitiva de una empresa y, sobre todo, la durabilidad de dicha ventaja. Los productos y servicios que poseen amplias y sostenidas fosas (ventajas competitivas) a sus alrededores, son las que producen beneficios a sus inversionistas”. Buffett, para explicarnos el significado de la ventaja competitiva, parabólicamente, la ha vinculado a los fosos que en la época medieval se cavaban para proteger las fortalezas de los ataques enemigos. 

Sin embargo, y para llevar esta herramienta de análisis empresarial a un nivel más práctico y operacional, le recomendamos leer el libro “Why Moats Matter: The Morningstar Approach to Stock Investing”, de Brilliant and Collins, publicado por Wiley en 2014, y si desea un libro más pequeño le recomendamos leer “El pequeño libro que genera riqueza”, de Pat Dorsey, también miembro del equipo de Morningstar, publicado por Deusto en el 2016.

Estamos seguros que usted en repetidas ocasiones se ha preguntado “¿Qué es un buen negocio?” Pues bien, según Morningstar un buen negocio está protegido de la competencia, genera altos rendimientos sobre la inversión por muchos años, aumentando las ganancias, retornando liquidez a los inversionistas y aumentando el valor intrínseco de la empresa. Pero esto solo es posible cuando el negocio posee un verdadero foso o ventaja competitiva que levanta una barrera “estructural” que protege a la empresa de la competencia. Muchas veces hemos escuchado que uno debe apostar por el jinete y no por el caballo, pero en el mundo de los negocios, aunque lo ideal sería que ambos fueran excelentes, al final, si tenemos que escoger, debemos apostar por el caballo, es decir, por la industria, que es el elemento estructural de largo plazo, y no por el equipo gerencial, que puede ser muy temporal. El mejor jugador de póker del mundo muy poco puede hacer frente a un novato con una “escalera en flor”. Lo que puede hacer es únicamen
te perder su prestigio.

Pero según estos autores, existen algunos fosos o ventajas competitivas que no son reales o sostenibles, y por lo tanto son falsos, y al ser falsos nos pueden llevar a realizar inversiones equivocadas.


Estos fosos falsos pueden ser un producto grandioso o de moda, una gran cuota de mercado, una gran ejecución o mayor eficiencia y un gran equipo gerencial, ya que si cualquiera de estos elementos puede ser adquirido o imitados por la competencia, la ventaja competitiva desaparecerá por arte de magia; y si usted pagó mucho por ella, perdió su dinero. Por lo tanto, el elemento fundamental de una ventaja competitiva o un foso económico, como lo llama Buffett, es que no se pueda reproducir fácilmente. Esa es la clave y eso es lo que usted debe analizar cuidadosamente a la hora de realizar una inversión. Por lo tanto, el primer indicio de que un negocio posee una ventaja competitiva es que el retorno sobre la inversión sea mayor que el costo del capital invertido. Sin embargo, mucho más importante que la diferencia entre estos dos parámetros, es el tiempo que durará esta diferencia. Si dos empresas tienen el 20% de retorno sobre la inversión y el 10% de costo de capital ¿Cuál prefiere? Ahora ya sabe la respuesta.

Siguiendo con las recomendaciones de los analistas de Morningstar, los fosos económicos verdaderos, por ser sostenibles, se encuentran en “productos intangibles”, como patentes, licencias y marcas por las cuales el consumidor paga un mayor precio o lo convierten en un consumidor recurrente. Pero las patentes para tener valor en el largo plazo deben ser muchas y venir de empresas con un historial de mucha innovación, ya que de lo contrario desaparecerán rápidamente. Por otro lado, en el caso de las licencias lo importante es que regulen la entrada al negocio, pero que no regulen los precios de los bienes y servicios de la industria. Por ejemplo, no es lo mismo invertir en una empresa de servicio público que en una farmacéutica. También se puede encontrar en “productos imprescindibles” con altos costos de sustitución; en costos bajos que no se puedan imitar, o en el valor de la red comercial, en el sentido que mientras más clientes tiene la red, mayor valor tiene para sus clientes y mayor es su valor comercial, 
como por ejemplo Facebook.

Por lo tanto, cuando estemos analizando una inversión, más que concentrarnos en la existencia de la ventaja competitiva, concentrémonos en su sostenibilidad, ya que si la ventaja competitiva no tiene sostenibilidad, no tiene valor y no debemos pagar por ella, por ejemplo, una patente que vence en tres meses y queda descubierta por la empresa por pura “chiripa”. Por consiguiente, al final nunca se olvide del precio y del “margen de seguridad”, ya que si paga demasiado, aunque la industria sea extraordinaria, su inversión será desastrosa. Recuerde que una excelente industria o empresa, no es necesariamente una excelente inversión. Como me decía un gran amigo que tuve en Costa Rica: “mira Noel, yo vendo y compro lo que sea, siempre y cuando yo ponga el precio”. ¿Y sabe una cosa? Solo con mi esposa le falló su estrategia. 

nramirezs50@hotmail

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