• Jul. 8, 2017, media noche

Según el poeta alemán Heinrich Heine, Nathan Rothschild, el judío salido de un gueto de Hamburgo podría equipararse a Richelieu y Robespierre como uno de los tres personajes terroríficos que aniquilaron a la vieja aristocracia europea. Richelieu destruyó su poderío, Robespierre los decapitó y Rothschild creó un nuevo orden social al elevar a estatus de poder los bonos gubernamentales. El nacimiento de la fortuna de los Rothschild entrelaza la leyenda con la historia.

La leyenda. Las guerras napoleónicas habían hecho que la deuda del país financieramente más avanzado se elevara fuertemente ya que entre 1793 y 1815 la deuda británica llegó a representar el doble de su economía. Cuenta la leyenda que el 18 de junio de 1815, en Waterloo se enfrentaron 67 mil soldados británicos, holandeses y alemanes comandados por el Duque de Wellington contra igual número de soldados franceses dirigidos por Napoleón. En la víspera de la batalla el precio del bono de cien libras había caído a menos de 60 libras cuando en 1792 se cotizaba a 96 libras como resultado de una emisión excesiva.

Nathan Rothschild observaba personalmente la batalla y ante la victoria de Wellington cruzó el Canal desafiando las tormentas y ya en Londres procedió a hacer compras masivas de bonos ingleses con la expectativa de una subida posterior al conocerse las noticias de la victoria. La especulación le generó una ganancia entre 20 y 35 millones de libras. Aun, en 1940 Goebbels difundió la noticia de que un mariscal francés había sido sobornado permitiendo el triunfo de Wellington. Hasta aquí la leyenda porque la realidad fue muy distinta. Rothschild no solo no  hizo esa ganancia sino que estuvo a punto de perderlo todo. Su fortuna no se debió a Waterloo sino que la hizo a pesar de la batalla. Aquí comienza la realidad.

La invasión de Wellington a Portugal en 1808 hizo necesaria una nueva emisión de bonos para financiar la guerra, pero los bonos ingleses no servían en el campo de batalla ya que nadie aceptaba los bonos ingleses. Sin embargo, los bonos servirían para comprar oro y pagar el avituallamiento de la tropa y el material de guerra. Solo había una persona con la experiencia de traficar oro en el continente europeo y era Nathan Rothschild. En realidad los Rothschild se habían propagado a Berlín, Viena, París, Londres y Nápoles y esa red permitía esas operaciones. El Primer Ministro, Liverpool, le pidió a Nathan se encargara de comprar oro y dados los riesgos de la operación como era la compra, hacerlos llegar a Londres y de allí al campo de batalla, las comisiones eran enormes. Primero se compró el equivalente a 600 millones de libras, después se duplicó a medida que la guerra se prolongaba. Para en la batalla de Waterloo la transacción superaba los diez millones de libras y las comisiones se multiplicaron por tres.

Sin embargo, la información asimétrica jugó un rol muy especial. Nathan supuso que la guerra contra Napoleón se prolongaría por más tiempo tal como ya había sido la costumbre. Este fue un mal cálculo tan grave como el que hizo también Napoleón en la batalla, lo que Stefan Zweig llama “aquel minuto en Waterloo”. El supuesto de Rothschild implicaba comprar cantidades enormes de oro cuyo precio subía conforme aumentaba su demanda. Al conocerse la caída de Napoleón en un solo día, el precio del oro se derrumbó ya que nadie quería oro para una guerra que ya no existía. Rothschild perdió todo pero no era el fin, después de todo genio y figura hasta la sepultura. Rothschild comenzó a comprar masivamente los bonos ingleses baratos en la expectativa de que con el fin de la guerra también la emisión se pararía y su precio aumentaría. Así fue y para 1817 cuando dicho aumento pasaba de 40% vendió con una ganancia de 600 millones de libras. El poeta Heine comentó: El dinero es el dios de nuestro tiempo y Rothschild es su 
profeta. Uno de sus rivales, Baring comentó que ese tipo de operaciones requería de nervios de acero y que eran una excepción.

Los Rothschild fueron la causa de parte del antisemitismo en Europa ya que con el financiamiento de las guerras coronaban y destronaban reyes, ponían y quitaban ministros. Si Tolstoi escribía sobre la guerra y la paz, los Rothschild hacían la guerra y la paz. Después decidieron que era mejor evitar conflictos y la guerra. Alrededor de la muerte de Nathan, en los años 1830, los Rothschild hicieron su aparición en la escena Americana y al ser requerido su financiamiento a raíz de la Guerra Civil Americana se abstuvieron de intervenir y al hacerlo contribuyeron también al resultado de la contienda. Pero esa es otra historia.  

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