• Ago. 17, 2017, media noche

Vivimos una época de transformaciones tecnológicas que marcan el rumbo de la humanidad. Sin embargo, esto no significa que el futuro pertenezca solamente a los “hombres y mujeres de la ciencia”, como durante un tiempo nos hicieron creer. Hay espacio para muchos otros perfiles.

En el siglo XIX —se dice—, el éxito acompañó a los más esforzados, y en el XX, a los más inteligentes; pero el XXI es el de la creatividad y la innovación. ¿Qué repercusiones tiene este cambio para la educación y el empleo?

Darlene Damm, profesora de Singularity University, cita lo sucedido en Estados Unidos desde el año 2000: los robots podrían haber asumido el 85% de los cinco millones de empleos industriales perdidos.

¿Cómo deberían gestionar la situación las personas en edad de elegir carrera?

La clave podría sorprender a más de uno. “Harvard Business Review” aseguró recientemente que las humanidades son el futuro de la economía digital y la tecnología: “Desde Silicon Valley hasta el Pentágono, la gente empieza a darse cuenta de que para abordar con eficacia los mayores desafíos de la sociedad y la tecnología, necesitamos pensar de manera crítica en su contexto e implicaciones humanas, algo para lo que precisamente están bien preparados los titulados ‘de letras’”.

Como narro en el libro “El poder de escuchar”, en mis años universitarios sufrí discriminación por no elegir una carrera de ciencias. Una vez, en un evento, el entonces gobernante Fidel Castro nos preguntó qué estudiábamos. Mis colegas mencionaron especialidades como Medicina, Derecho, Física Nuclear o Ingeniería, y él los elogió personalmente; salvo a mí. Cuando le dije que cursaba Historia del Arte, se quedó mudo y me miró de abajo hacia arriba, con una clara expresión de indiferencia.

Cuando Castro se retiró, los estudiantes se burlaron de mí. Uno se atrevió a preguntarme para qué servía tal profesión. No tuve respuesta inmediata, porque quedé petrificado. Hoy sí la tengo y la comparto con quien la quiera escuchar.

El mundo ya no admite falsas divisiones entre ciencias y humanidades. Todas las carreras deberán adaptarse a los nuevos paradigmas. Algunas desaparecerán y nacerán otras más ajustadas a las necesidades del mercado laboral.

Como han demostrado los grandes emprendedores de nuestra época, tampoco será obligatorio exhibir un título, como si de un trofeo de guerra se tratara. Lo importante serán las capacidades, la comprensión de los problemas y la creatividad.

www.IsmaelCala.com

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