• Ago. 23, 2017, media noche

Cuando pensamos en comunicación normalmente nos enfocamos en aquellos momentos en donde debemos dar un discurso o comunicar para informar a un grupo meta.  Nuestro enfoque se centra en si somos o no buenos oradores, siendo la comunicación un elemento fundamental en todo lo que hacemos.

Todo el tiempo estamos comunicando algo, incluso cuando guardamos silencio, esto se relaciona con la ventana de la credibilidad de Dale Carnegie, las personas nos juzgan siempre en: cómo nos vemos, qué hacemos, qué decimos y cómo lo decimos.  Vamos a explorar un poco el cómo lo decimos.

Cuando interactuamos estamos recibiendo una cantidad de mensajes que en conjunto nos llevan a conclusiones específicas y estas son influidas por cuatro filtros de la comunicación:

Percepciones: el “yo creo que” o “seguro me lo dice por x razón” no dependen del todo de la intención del emisor, son conclusiones que hacemos acorde a la percepción que tenemos del mensaje recibido o del emisor en cuestión.  Afectan muchos procesos administrativos cuando delegamos, recibimos instrucciones o retroalimentamos.  Afecta las ventas, cuando asumimos por nuestra percepción que el cliente potencial piensa o cree algo referente a nuestra propuesta.  Las percepciones afectan todas las interacciones que tenemos y es recomendable que cuando escuchemos lo hagamos de forma proactiva para comprender mejor la intención del emisor y su mensaje. Pongamos mucha atención cuando comunicamos de manera escrita, actualmente usamos muchos canales de chat, cuando escribimos la percepción de nuestro mensaje puede ser malinterpretada, evitemos mayúsculas que equivalen a gritar y no retroalimentemos áreas de mejora por esta vía, la percepción del receptor puede causar el resultado opuesto de la intención del mensaje.

El bagaje cultural: de forma evidente nos imaginamos el uso de palabras o regionalismos que tienen diferentes significados en distintos países, podemos ver en CA que la misma palabra significa otra cosa, esta es la parte evidente de las diferencias culturales y la comunicación.  Exploremos más la comunicación y el comportamiento, por ejemplo, en algunas culturas el saludo excluye darse un beso en la mejilla y en otras como las nuestras es lo más habitual. La cultura afecta hasta lo que es correcto en cuanto al espacio personal cuando estamos hablando con alguien. Tratemos honradamente de ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona y logremos comprender nuestras diferencias culturales en la ejecución de las relaciones de trabajo.

Estado emocional: este filtro suele atribuir interferencias en la comunicación entre emisor y receptor partiendo de la premisa “no me entendieron, andan de malas” y esta misma suele ser equivocada, hagamos una vista interna de cómo andamos cada uno de nosotros, nuestro estado emocional y cómo este afecta lo que percibimos de otros.  Si nuestro estado de ánimo no es el óptimo, toda comunicación que recibamos será incongruente.  Actualmente existen muchas teorías de cómo nuestras emociones afectan cómo percibimos las relaciones laborales, siempre es bueno tener mucha humildad para aceptar que posiblemente el emisor envió correctamente el mensaje y que nosotros seguramente por andar el ánimo negro lo recibimos mal.

Contexto de la relación: cuando nos comunicamos de forma vertical ascendente no es igual que cuando lo hacemos con pares o con estructuras verticales descendentes, es decir, no le hablamos de la misma manera a nuestros jefes que al equipo de colaboradores a cargo o cuando lo hacemos en departamentos de servicio al cliente, el contexto en Nicaragua suele incluir “no sabés con quién estás hablando” y todas las situaciones anteriores afectan la interpretación de lo que estamos comunicando o nos están comunicando.

“Si quieres recoger miel, no des puntapiés a la colmena” Dale Carnegie

Les recomiendo analizar y preguntarse siempre ¿por qué la persona que nos está comunicando piensa de X o Y manera?, sin incluir nuestro ego y nuestra forma de pensar, así evitaremos que el contexto nos haga recibir erróneamente el mensaje.

El que sabe pensar, pero no sabe cómo expresar lo que piensa, está en el mismo nivel del que no sabe pensar.
Pericles

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