• Ago. 30, 2017, media noche

El otro día platicando con una amiga reflexionábamos sobre lo difícil que es para algunas personas demostrar amor, ya sea por medio de palabras o afecto físico. En mi familia, mi papá siempre fue cariñoso, a mi mamá se le dificultaba más. Al parecer la mezcla de genes no hizo mucho efecto, porque mis tres hermanos y yo somos medio trabados con esto; algunos más que otros.

Por el contrario, la familia de mi esposo, con pocas excepciones, son personas amorosas que tienen una gran facilidad para decir te amo, para abrazar y besar. Mi esposo es supercariñoso y mis tres hijos están mezclados; el menor es el más cariñoso, desde pequeño se tiraba en mi cama y me ponía todas sus extremidades encima; me agarraba los brazos y se los ponía alrededor, y yo, claustrofóbica, qué les puedo decir. 

A veces malinterpretamos a las personas porque no las entendemos. Hace un par de años, cuando me diagnosticaron cáncer de seno, uno de mis hermanos no reaccionó como yo hubiera esperado. No es que yo quisiera que se desbordara con llamadas o mensajes, pero sí hubiera querido que me demostrara un poquito de sensibilidad, a fin de cuenta, no es todos los días que a uno le dan una noticia como esa. El tratamiento de quimioterapia lo recibí en la misma ciudad donde él vive. Me hospedé en casa de unos primos, quienes se pusieron a la orden tan pronto supieron, y su casa prestaba todas las condiciones para el apoyo logístico que necesitaba.

Cuando salí de la cita con el oncólogo, con la noticia que se confirmaba la necesidad de la quimioterapia, hablé con mi esposo y con mis hijos y le avisé a mis padres y a mis hermanos. Todos se manifestaron menos el hermano del que les hablo.  No se me hizo raro, pues desde el inicio se había portado muy frío con la situación. 

Al día siguiente, después de haber “digerido” la noticia y recuperarme del derrumbe emocional de la noche anterior, por la tarde, tuve una grata sorpresa; se apareció mi hermano con una porra de garbanzos; los cocina divino y sabe que me encantan. No me dijo nada del tratamiento, hablamos de cualquier cosa menos del cáncer; después de un rato se fue. Me sorprendió lo que hizo, pero me sorprendí más cuando mi hermana me mandó un mensaje diciéndome que la noche anterior, le había enviado un mensaje a ella diciéndole que “tenía el corazón encogido”, de saber que yo iba a tener que pasar por quimioterapia. Estuve 5 meses y no les puedo decir todo lo que mi hermano hizo por mí mientras estuve; las atenciones que recibí, los garbanzos y más garbanzos que me salvaron la hemo- globina, jajajaja. Un día pasó dejando en el buzón, un llavero rosado, con un papelito que decía: “I Love you” (Te amo). 

Hay muchas maneras de expresar amor. Hay un libro muy recomendado que se llama “Los cinco lenguajes del amor”, escrito por Gary Chapman, aunque es dirigido a matrimonios, aplica para cualquier relación. En él describe cinco maneras de expresar amor: 

1. Palabras de afirmación

2. Tiempo de calidad

3. Dar regalos

4. Actos de servicio

5. Toque físico

Yo no soy besucona, ni muy expresiva, bueno, ahora me es más fácil decir un te amo y abrazar a las personas; pero tengo mi forma de expresar amor. Mi esposo tiene su forma y mis hijos igual. Con el tiempo nos hemos venido conociendo y se han acabado los malos entendidos entre nosotros. 

Hay más maneras de demostrar amor, talvez una de mis favoritas y más difíciles es la que dice 1ra de Corintios 13:4 “El amor es paciente…”.

Nunca voy a olvidar aquella porra de garbanzos que me llevó mi hermano, porque me enseñó que a veces con los gestos más pequeños, podemos expresar inmenso amor.

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