• Ago. 30, 2017, media noche

En incontables ocasiones nos encontramos con el reto de presentar información o un mensaje inspirador a un grupo de personas, algunos con facilidad de palabra, como decimos en Nicaragua, asumimos que lo haremos bien aun sin practicar, olvidando el impacto que tendríamos si seguimos algunos pasos básicos de preparación.

Para ser un comunicador de impacto, que por cierto es solo el 5%, debemos prepararnos y ganarnos el derecho, como dice Dale Carnegie. Mi experiencia personal fue muy interesante, pasé 18 años facilitando cursos, creyendo que lo hacía muy bien, hasta que durante los últimos 3 años me expuse a un curso especializado en presentaciones comprendí cómo estas técnicas te fortalecen y hacen mejor presentador. 

Te compartimos algunos consejos para ser un presentador extraordinario:

Prepará tu material con anticipación

Conocer el tema es fundamental, conocer el grupo meta también, esto para garantizar que utilizamos las palabras adecuadas acorde a quienes está dirigida la presentación.  Evitemos el uso de palabras que solo nosotros como presentadores conocemos, esto nos aleja de la razón de la presentación, que es comunicar, ya que posiblemente no nos están comprendiendo.  Si usás apoyo visual, tomá en cuenta las normas para presentar información en Power Point, cantidad de palabras por lámina, colores a usar acorde a la hora en que presentarás; recordemos que menos es más. Un consejo, nunca leamos las láminas, nuestro grupo meta puede leerlas; usemos las ideas centrales de cada una, no la lectura. 

Definamos la estructura adecuada

Una presentación debe impactar desde la apertura, esta dependerá del mensaje que necesitamos transmitir; analogías, preguntas, datos estadísticos, entre otras, son las diferentes aperturas que podemos utilizar. El contenido debe venderse con esta apertura generando atención para el grupo meta.  Cuando ya hemos expuesto el corazón de la presentación con el contenido, debemos pensar en un cierre impactante que refuerce el mensaje; puede ser un reto, una frase que nos haga cuestionarnos o una historia inspiradora acorde al mensaje que estamos reforzando. La apertura y el cierre deben ser cortos y tenemos que dramatizar las ideas para que sean recordadas. 

Practicar y medir los tiempos

Los presentadores que están en este grupo reducido del 5% se caracterizan por el cómo lo hacen, además de lo bien que manejan el tema; la práctica hace al maestro.  Recomendamos practicar antes de exponer, podemos usar la tecnológica para hacer videos de esta práctica o apoyarnos con expertos en presentaciones para recibir coaching de cómo lo hacemos.

Durante la presentación tomemos en cuenta nuestro lenguaje corporal

Constantemente he observado presentadores que caminan todo el tiempo, pasan frente al foco del proyector y cargan el apuntador del mismo y otros elementos que utilizarán en la presentación. Esto hace que el mensaje sea más difícil de comprender. Nuestros movimientos deben ser solo para reforzar el mensaje que estamos transmitiendo; el exceso del mismo al frente es una muletilla que usamos para sentirnos más seguros y esto disminuye el impacto de cómo presentamos. Debemos tomar en cuenta la organización del salón para determinar nuestro espacio como presentadores; evitar dar la espalda a los asistentes que están al frente es fundamental para mantener a todos incluidos en la transmisión del mensaje. 

Siempre existirán tres presentaciones

La que planificamos y practicamos, la que creemos que sucedió y la que realmente pasó; estas nunca coincidirán y cada experiencia debe ser usada para mejorar en la siguiente oportunidad que tengamos para transmitir un mensaje. Nuestra energía y entusiasmo es fundamental para invitar a los asistentes a mantenerse atentos al mensaje que estamos presentando. ¡Seamos creativos!

“La confianza en sí mismo viene de la preparación”. 

John Wooden

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