• Sept. 20, 2017, media noche

Ya hemos logrado entender que cada alimento ingerido comienza a ser parte en poco tiempo de nuestro organismo. Siendo prácticos, lo que tomamos del plato se convierte en nutrientes de calidad o no y estos serán tomados por nuestras células para realizar cualquiera de sus funciones o sintetizar cualquiera de sus productos.

Para cualquier persona es necesario interesarse en lo que entra a su organismo para nutrirlo como también en la forma en que este logra deshacerse de los desechos, sobre todo los intestinales. Solo imaginemos lo que ocurriría en nuestros hogares si las cañerías que sacan las “aguas sucias” se obstruyen y no pueden hacer su función, realmente sería un caos.

Conocer sobre este proceso de eliminación de “lo que no sirve” es indispensable,  pues deshacerse de las toxinas depende de él y determina que se tenga más energía, mayor sensación de bienestar y en general, más salud.

La comida que ingerimos se demora aproximadamente de 1 a 3 días en convertirse en desecho que debe expulsarse. Las heces son un conglomerado de residuos que no sirven (bacterias, células muertas y mucosidad). La frecuencia de la evacuación como también la forma de estas heces son predictoras de la salud intestinal que tenemos e incluso, pueden alertar de procesos de enfermedad.

Todas las personas debemos expulsar desechos 3 o 4 veces por semana, algunas personas más (incluso varias veces en el día) y se está dentro del rango de normalidad, lo importante es no pasar muchos días sin eliminar heces y que cuando se vaya al baño haya sensación de plenitud o de “quedar limpio(a)”.

Por otro lado, vigilar la consistencia de las heces es útil, ya que estas deben ser suaves, bien formadas en una sola unidad blanda. Cuando la materia fecal es muy dura generalmente son bolitas o conjuntos de estas que tienen gran dureza, el otro extremo es cuando son demasiado blandas y suaves casi diarreicas. Los extremos no son saludables y nos deben colocar alerta para hacer cambios en nuestra alimentación.

Para tener heces saludables se requiere:

Consumir de 20 a 25 gramos de fibra diariamente: esta fibra digestiva la encontramos en las frutas, vegetales, cereales con fibra, leguminosas o frijoles, productos integrales.

Tener una ingesta saludable de agua: El agua para nuestro sistema digestivo es fundamental. Se encarga de hacer un medio intestinal  más resbaladizo y además hidrata la fibra que ingerimos dándole volumen, suavizándola y facilitando su expulsión.

Un poco de grasa es necesaria: la grasa en nuestra dieta tiene sus funciones, por un lado estimula la producción de bilis y esta da una textura sana a las heces aparte de su color característico. 

La actividad física: Movernos y tener cierto tipo de actividad es necesaria para ayudar a que nuestro intestino también se mueva.

Si la frecuencia con que eliminás heces está alterada o su consistencia inadecuada debés incluir más fibra, agua, grasa saludable en tu alimentación e incrementar el ejercicio. 

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