• Oct. 9, 2017, media noche

Vivir plenamente no es un destino, es un camino, que transitamos durante nuestra vida. El camino es sinuoso, subidas y bajadas, rectas y curvas. Los desafíos y circunstancias adversas se presentan en diversas áreas de nuestra vida, se suceden en cualquier momento, por lo general cuando menos lo esperamos, por ello, se debe estar prestos y equipados para enfrentarlos y superarlos. 

Nos toca enfrentar problemas y/o adversidades que son propias de la naturaleza, son ajenas a creencias y conductas propias; sin embargo, hay muchas que son activadas por nuestras creencias, convencionalismos, y actitudes a veces irracionales que adquirimos en el devenir de la vida y desencadenan episodios que causan sufrimiento, frustración, desencanto, etc... Y a su vez derivan en trastornos psicológicos, tales como adicciones, angustias, ansiedades, depresión, ataques de pánico, etc... Trastornos que aprisionan a las personas y les despojan de la capacidad de disfrutar a plenitud la vida. 

Las personas, independiente de capacidad económica, raza, religión, escolaridad etc... debieran hacer su mejor esfuerzo para impedir que problemas y adversidades les arrebate la posibilidad de tener vida plena, en el tanto, disponer de ella, significa disfrutar de paz en cualquier circunstancia, estar equipado con equilibrio emocional, y sentirse satisfecho con su vida. 

Jesús, El Maestro de Maestro enseña que debemos disfrutar de lo que tenemos, sea mucho o poco, tener la capacidad de poder vivir en paz aun en medio de la tormenta, y eso es tener vida plena.

Amiga, amigo Dios nos ama tanto que quiere vernos bien, sus pensamientos son para nuestro bien. Lo afirma en Jeremías 29:11 cuando dice: Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de Uds., pensamientos de paz y de bien, para darles el fin que esperan.

Amiga, amigo Dios quiere que vivamos a plenitud, ese es su propósito, con tal fin Él hace su parte, pero también, nosotros tenemos que hacer la parte que nos corresponde: apreciarnos y respetarnos, haciéndolo de igual manera con nuestro prójimo;   ser bondadosos y generosos,  renunciando al egoísmo y la envidia; ser justos, reconociendo virtudes de los demás; y aceptando lo que somos y tenemos, disfrutando lo que poseemos mientras nos esforzamos por mejorar cada día. 

Amiga, amigo el propósito de Dios siempre ha sido que tengamos vida plena, que vivamos en un paraíso, ello es posible,  depende de nosotros lograrlo. Él nos muestra el camino, nos proporciona sabiduría y fortaleza, a nosotros nos corresponde actuar de acuerdo de sus enseñanzas. 

Amiga, amigo debemos estar conscientes que Dios quiere lo mejor para nosotros, pero ello no nos exime de problemas, sufrimientos, o dificultades; siempre estamos expuestos. 

La diferencia entre quienes viven a plenitud y quienes no, es que los primeros cuando llega la adversidad, la enfrentan y superan sin temores, mejor aún, cuando lo hacen bajo la protección de Dios. 

Amiga, amigo hay esperanza, estamos llamados(as) a tener vida plena, a disfrutar de paz en cualquier circunstancia, a ser personas emocionalmente estables y fuertes, a sentirnos satisfechos(as) con la vida con independencia de las circunstancias que nos toque enfrentar. Tenga presente que la vida plena es un camino que se vive día a día. Podemos lograrlo porque ¡Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece!

Queremos saber de Uds. Les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus