• Jul. 31, 2008, 2:47 p.m.
¿Más de alguna vez, o casi siempre te has quedado hasta tarde en el trabajo porque quieres sobresalir ante tu jefe? ¿Se ha convertido el éxito en tu carrera la mayor y más ansiada meta en tu vida? ¿La quieres conseguir a como dé lugar? Si es así, puedes estar ante un serio problema de adicción al trabajo.

Esta adicción, como todas las demás, es una enfermedad destructiva que poco a poco, te va consumiendo y te va alejando de tu vida privada, de tu familia, amigos y te va cerrando el círculo social.

Como su término en inglés, “Workaholic” define esta enfermedad como algo que no puede ser controlado por el que la padece, a como una persona adicta a las drogas o al alcohol no pueden controlarse. Las personas más propensas a este mal son las que siempre quieren complacer a los demás, las que ansían el éxito y el poder rápidamente, las egocéntricas, las extremadamente competitivas, las narcisistas en cuanto a cuestiones laborales y, por muy extraño que sea, las amas de casa.

Este “suicidio silencioso” no se da de la noche a la mañana; de acuerdo con los especialistas en este campo, está ligado a ciertas actitudes y hábitos de conducta que al principio parecen inofensivos como la necesidad de concederle más tiempo al trabajo, preocupación por el rendimiento laboral, sensación de agobiamiento y vacío emocional; y en el caso de las amas de casa el afan de terminar las labores domésticas a tiempo y que todo esté impecable; llevando al estrés, insomnio y enfermedades cardiovasculares, poniendo cerca de la muerte al que lo sufre.

Cuando el éxito y las ansias de poder se juntan causan estragos en un ser que antes solía ser sociable, amigable, y pendiente de su familia; lo transforma en un robot programado única y exclusivamente al trabajo, perdiendo el amor y el afecto de los que antes le rodeaban. Puede que una persona cercana sufra esta enfermedad,  pero existe una salida.

Para esto, como es todas las adicciones se tiene que empezar aceptando el problema, luego analizar profundamente la vida que ha llevado hasta este momento, recurrir donde un especialista – puede ser un psicólogo-, elaborar un programa de actividades recreativas con la familia (pareja, hijos, amigos), reducir poco a poco las horas dedicadas al trabajo, realizar ejercicios de relajación y cambiar las actitudes, sacando de la mente todo rastro de perfeccionismo y del éxito inmediato.

Estos consejos serán de mucha ayuda, no sólo para el que padece este mal, sino para todos los que quieren cambiar la vida rutinaria y cansada que han adoptado.

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