• Nov. 13, 2017, media noche

La vida cotidiana es como una vía con tramos en buen estado, en los que se siente agradable transitar;  pero también, tramos en mal estado que representan una molestia para quienes les toca recorrerlos. 

El punto es, que en la vida, todas las personas, sin distingo de raza, religión, capacidad económica, etc… experimentan momentos agradables y desagradables.   

La salud, tanto sicológica como fisiológica, está condicionada para bien, por actitudes positivas que proporcionan los momentos agradables; así como para mal, por actitudes negativas que generan aquellos episodios que consideramos tristes, dolorosos y desagradables. 

Amiga, amigo, si tomamos conciencia que en la vida no todo es color de rosa, lo que corresponde en capacitarse para afrontar adecuadamente las dificultades  que en uno u otro momento nos tocará vivir. 

La sabiduría popular de una forma sencilla y clara enseña que existen muchas razones por las que sonreír cada día, incluso se ha acuñado la frase: al mal tiempo, buena cara; frase que utilizada por convicción en situaciones de crisis, puede contribuir a transformar actitudes negativas en actitudes positivas, abriendo con ello, la posibilidad de que la persona acceda a un adecuado bienestar sicológico y fisiológico, así como a experimentar una sensación de felicidad.

Amiga, amigo, pese a que en la vida no todo es perfecto, hay que enfocarse en ser un generador de optimismo, siempre manteniendo los pies sobre la tierra. 

La sicología proporciona la resiliencia como herramienta para crear y fortalecer capacidades para enfrentar adversidades de diversa intensidad, superarlas y seguir adelante con el menor daño posible a la salud sicofisiológica. 

Amiga, amigo, nada más resiliente que la fe en Dios. Cuando aparecen esas dificultades que pareciera le aplastarán, enfréntelas revestido de fe en Dios, apropiado de confianza absoluta que usted no está solo porque Él le acompaña en la lucha, y entonces  podrá retar a la adversidad y decirle que no le hará daño, porque más grande y fuerte es el que está con usted que el que está contra usted

Otro aspecto determinante es dar cabida en la mente a esa frase de El Padre Nuestro, que dice: Hágase su voluntad y no la mía. Si lo declara, usted está rindiendo el ego, lo cual le llena de humildad que le permite reconocer que  necesita de Él para superar esos momentos de adversidad que enfrenta.

Amiga, amigo, si está en medio de una situación en la cual no ve la luz al final del túnel, quiero decirle, que hay salida, que quizá hoy puede estar llorando, pero la promesa es que vienen tiempos de felicidad. 

Amiga, amigo, en la adversidad, pídale a Jesús, que le dé serenidad para aceptar las cosas que no pueda cambiar; valor para cambiar las cosas que pueda cambiar; y sabiduría para establecer la diferencia entre lo que puede y no pueda cambiar.

Amiga, amigo, con fe y confianza en Dios; aceptando que se haga la voluntad de Él y no la suya; Usted estará en capacidad de dimensionar adecuadamente las adversidades, saltar por encima de las que deba hacerlo; superar las que a Usted le corresponda, entonces estará equipado con  actitud positiva y obtendrá los beneficios que esta proporciona: aumento del bienestar sicológico y fisiológico, así como saborear una sensación de felicidad. 

Queremos saber de usted; le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com
 

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