• Nov. 15, 2017, media noche

El otro día que entré a Facebook me topé con un comentario que una amiga había puesto en su estado. Decía barbaridades sobre una persona; no me dio pereza leer hasta al final porque realmente me sorprendió muchísimo todo lo que decía. No es alguien que veo muy a menudo, pero nunca me imaginé que de ella salieran cosas tan feas. Ahora con las redes sociales estamos más cerca de las personas y nos damos cuenta de cosas que tal vez antes, cuando conversábamos en persona, no salían a luz. 

Después de leer el comentario, me acordé de un principio que dice “de la abundancia del corazón habla la boca¨. Mateo 12:34. ¿Pero cómo “masticamos” esto? Si tomamos un recipiente y le comenzamos a echar desperdicios, comida podrida, etc. y luego lo llenamos de agua, lo que saldrá de él será agua sucia. Nuestro corazón es un recipiente que tiene una entrada y una salida. Si lo llenamos de resentimientos, rencores, ira, incredulidad, envidia, malos pensamientos, etc., llegará un momento que lo que salga de nuestra boca será amargura, negatividad, pesimismo, queja, crítica, etc.

Por mucho tiempo luché con los resentimientos y con la negatividad, mi esposo me decía a cada rato que cuidara lo que estaba saliendo de mi boca; él ya había encontrado este principio y lo había entendido y me ponía furiosa cuando me lo decía. Al cabo de los años me di cuenta que tenía razón, pero no solo eso, comencé a ver que en la medida que yo echaba “agua limpia” en el recipiente sucio, en esa medida el agua que salía se iba viendo cada vez más transparente.

¿A qué me refiero con echar “agua limpia” en el recipiente? Les comparto un par de ejemplos de lo que yo he hecho:


1Limpié el agua sucia del resentimiento y los rencores con el perdón. Yo tomé la decisión de perdonar y Dios se encargó de sanar mi corazón. 

2La negatividad es algo que yo casi lo traía en mis genes, esto hacía que estuviera llena de temores e inseguridades. No sé qué me hubiera pasado cuando me diagnosticaron un cáncer de seno hace dos años, si un tiempo atrás yo no hubiera comenzado a llenar de agua limpia (fe) mi corazón temeroso. La fe limpia todo temor e inseguridad. Cuando yo recibí el diagnóstico, contrario a pensar negativamente de lo que estaba por venir, tuve fe y de mi boca salieron palabras y acciones que contagiaron a mi esposo, a mis hijos, a mis padres, hermanos y amigos, de tal manera que esa circunstancia tan difícil la enfrentamos todos de una manera positiva: “Llena de agua limpia”.

Para limpiar el corazón tenemos que comenzar por renovar nuestra mente que es donde está la batalla. Renovamos nuestra mente de diferentes formas: orando, leyendo la Biblia y  libros que nos edifiquen, rodeándonos de personas sabias; escuchando música y viendo películas que tengan mensajes positivos, principios de vida, que nos dejen algo bueno. Para nosotros la música ha sido un factor importante en nuestra vida en los últimos tres años. Cuando yo siento temor, voy y busco una canción con mensaje que lo contrarreste; aquí les dejo una estrofa de una de mis favoritas que en español se llama “No más esclavos (del temor)”, de Jonathan y Melissa Helser: 

“Abriste el mar, así que puedo caminar bien a través de él

Todos mis miedos fueron ahogados en perfecto Amor

Me rescataste, así que puedo levantarme y cantar

Soy un hijo de Dios”.

Limpiar el recipiente no es tarea de una sola vez, es algo que tenemos que hacer todos los días, porque mientras estemos en esta tierra, diariamente estaremos expuestos a la suciedad; alguien nos hace daño, nos enfrentamos a problemas, las noticias negativas están por todos lados, etc. pero como dice Proverbios 4:23,  “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque éste determina el rumbo de tu vida.”

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