• Nov. 29, 2017, media noche

El otro día estuvimos cenando en casa de unos amigos y una buena parte del tiempo compartieron sus hijos con nosotros. Son de esos momentos memorables porque la conversación no fue trivial, fue sobre experiencias de vida. No siempre tenemos oportunidades de compartir con gente que queremos nuestros triunfos y derrotas, los aciertos y desaciertos y nos convierte en seres humanos tratando de hacer las cosas cada día mejor. Hablamos de distintos temas, pero una buena parte de la conversación se puede resumir en una palabra: sueños.

Yo puedo contarles bastante sobre sueños (anhelos) porque durante una buena parte de mi vida les di la espalda. Decidí dejar de soñar, según yo, para no ser desilusionada. Eso es como la gente que tiene una mala experiencia amorosa y decide nunca más volverse a enamorar. La verdad es que uno puede pensar que darle la espalda a algo puede ser una actitud cómoda, un sentido de autoprotección, tal vez esto funcione con algunas cosas; pero dejar de soñar es como dejar que la vida pase sin ser nosotros los protagonistas.

Cuando conocí a Jesús de una forma práctica y aterrizada, poco a poco me fui dando cuenta que él pone los sueños en nuestros corazones, pero tenemos la opción de ignorarlos. Soñar es anhelar persistentemente algo. Los sueños están íntimamente ligados con el propósito que Dios tiene para nosotros. 

En nuestra familia hemos tenido sueños que se han venido cumpliendo. Yo soñaba escribir un libro y nunca tenía tiempo, pero mientras estuve enfrentando un tratamiento de cáncer lo logré con la ayuda de mi mejor aliado, el Espíritu Santo: “El Poder del Amor, mi experiencia con el cáncer de seno”, lleva 2 ediciones y una traducida al inglés. 

En el libro “Un puente hacia tu mejor futuro”, John C. Max- well hace algunas reflexiones interesantes que queremos compartirles:

1. Los sueños son como un plano antes de iniciar una obra.
2. La promesa del sueño hace que demos el primer paso para lograrlo.
3. La esperanza de concretar el sueño hace que sigamos avanzando, aunque estemos cansados, desilusionados, desalentados y no queramos dar un paso más.
4. Nadie ha logrado hacer algo grande sin haberlo soñado primero. Deja volar tu mente ¡Piensa más allá del límite!
5. Mira todos los dones y talentos que Dios te ha dado y sigue todo lo que te indique tu corazón.
6. Rara vez podrá alguien concretar un sueño por sus propios medios; encuentra a alguien que le guste eliminar obstáculos y emprendan el viaje juntos.

Hay un principio que dice: “Escribe la visión y haz que resalte en las tablillas, para que pueda leerse de corrido. Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá.”  Habacuc 2:2-3. Esto es el plano del que habla Maxwell.

En esta vida encontraremos múltiples obstáculos que tratarán de detenernos en el cumplimiento de nuestro propósito. Tendremos sueños que no se cumplirán en el tiempo que deseamos; otros que se cumplirán pero tendrán continuidad. Sueño que mi libro entre a la lista de los “New York Times Best Sellers”, para que los mensajes que están en él sean leídos por millones de personas en todo el mundo. ¡Se vale soñar!

Quiero cerrar con este pensamiento de Maxwell que dice:

“Ve tras tu sueño. Haz lo que debas hacer, poniendo lo mejor de ti y pidiéndole a Dios que compense aquello que haga falta. Él no actuará hasta que vea que avanzamos con fe.”

“No habrás puesto a prueba los recursos de Dios hasta que hayas intentado lo imposible”. Autor desconocido.
 

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