• Ago. 6, 2008, 5:01 p.m.
Una de las tareas de los padres es dar una auténtica información
sexual a los hijos dentro de la educación de la afectividad. Esta
información ha de ser verdadera y precisa, sin caer en la ñoñería ni
en lo sórdido, porque se trata de formar el criterio de los hijos,
para que sean verdaderamente libres.

El adolescente no puede extrañarse de que sienta la atracción sexual,
pero debe tener claro que no puede dejarse llevar por el instinto. Los
padres no sólo han de informar sino enseñar a los hijos los principios
morales, porque se pueden encontrar con ideas falsas que justifican
actitudes y acciones que atentan contra la moral, es decir, que sean
pecado. También podrían sentirse culpables por sentimientos que son
absolutamente normales.

Esta información puede versar sobre la masturbación, la
homosexualidad, las relaciones prematrimoniales y su actitud de pudor
y respeto que se deben a sí mismos y a los demás, especialmente a la
hora de ver películas, revistas, ir a discotecas (que pueden ir
esporádicamente o habitualmente), asistir a una fiesta, etc.

No necesariamente habrá que tocar todos los temas, pues dependerá de cada
persona y cada circunstancia, pero en todo caso habrá que dotar a los
chicos de argumentos necesarios para que sepan defender sus propios puntos de vista.

Los padres son los responsables de dar esta información y formación
moral a sus hijos. No pueden delegar en el colegio o en otras
instituciones, pues sería abdicar de los derechos se ser padres.
Aunque no es fácil ni agradable hablar de estos temas, los padres han
de vencer los miedos, las vergüenzas, falsos pudores y falsas prudencias para dialogar con los chicos de estos temas tan
importantes.

Hay que aconsejarles que vivan la prudencia a la hora de elegir a los
amigos y amigas, para no ser ingenuos y evitar ponerse en situaciones
peligrosas.

A veces tendrán que ejercitar la fortaleza para que sean
ellos los que tomen las decisiones adecuadas.
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