• Ago. 11, 2008, 11:35 a.m.
Para estos días vivo el mismo estrés recurrente de sentirme “animal raro”. No me gustan las Olimpíadas ni los mundiales de fútbol, y su realización y difusión son para mí un verdadero castigo.

Sé de muchas personas que piensan igual que yo, pero que inevitablemente somos absorbidas por la “fiebre” mediática que provocan tales eventos deportivos.

Cuando veo la tele o entro a los sitios de internet que habitualmente visito, lo primero que me encuentro es el informe o vídeo de las últimas medallas ganadas por tales o cuales países, en disciplinas tan conocidas como la natación, o tan exóticas para mí como el esgrima.

Me pregunto entonces si mi falta de interés obedecerá a que Nicaragua nunca va a ser una potencia en deportes olímplicos y tampoco obtendrá el impresionante medallero que sólo países donde hay una fuerte inversión en estas disciplinas, donde incluso captan y entrenan a los atletas desde la infancia, tales como Cuba, en Latinoamérica y China, en Asia. No sé.

De hecho supe, por razones de trabajo, que nuestra pequeña delegación está conformada por apenas cinco atletas de modesto rendimiento, los que se fueron acompañados por 22 delegados, es decir, más de cuatro por cada competidor.

La calidad de nuestros atletas va de la mano con la disposición al deporte que tenemos los nicaragüenses. Los niños ya no juegan al aire libre el famoso “arriba” o la pelota de calcetín, porque prefieren ver tele o manipular los vídeo juegos, amén de internet.

Tampoco hay una política que fomente la realización de deportes al aire libre de parte del gobierno o las instituciones que deberían estar encargadas de hacerlo, mucho menos que la empresa privada patrocine este tipo de eventos. De modo que los pocos que surgen lo hacen por iniciativa propia y mucho empeño.

Pienso que para fomentar los deportes no es necesario tanto despliegue publicitario ni el gasto desmesurado que tienen países empeñados en lograr el mayor rendimiento de sus atletas.

Bastaría quizá con promover más encuentros deportivos inter escolares, con hacer campañas permanentes por los medios para que los nicas aprendamos el valor de la actividad física rutinaria a cualquier edad, porque realmente nada deja ver por televisión lo que los otros hacen mientras el espectador se engorda con comida saturada en grasas y si es fin de semana, se refresca con una cerveza.

El deporte es una bendición para el cuerpo humano y todos deberíamos aprovecharlo, sin pensar en la competencia o la obtención de medallas.

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