• Ago. 12, 2008, 10:29 a.m.
Bajo el riesgo de equivocarme, el año pasado El Nuevo Diario colocó en su edición electrónica el “Blog Ciudadano”. Como a muchos nos pasó, al principio no entendíamos su “modus operandi”. Lo visitamos y después nos entusiasmamos con los diversos artículos que aparecían. De hecho, el Blog (o Bitácora en español) se popularizó hace ya varios años y tiene diversos usos (personal, periodístico, cultural, empresarial, científico, entre otros.), pero uno de los aspectos más importante que encierra, además de informarnos sobre cualquier tema ligero, profundo o cotidiano es que ha permitido ser un canal de comunicación de ida y vuelta para que muchas personas se expresen, conocer sus opiniones e interactuar entre las mismas.

Es un tipo de comunicación participativa y horizontal, a través de una pestaña interactivafácil de activar. Del contenido del mismo (especialmente cuando son personales) se le puede calificar a un Blog como malo, aburrido, bueno o excelente, eso está en dependencia del gusto de cada lector.
 
En el caso del Blog Ciudadano de END, se califican los artículos y no el Blog en sí, aunque es meritorio reconocer que cada vez cuenta con más colaboradores y comentaristas, reflejando esta democratización por llamarle así, de los que “escriben y comentan” y  conmoviendo los privilegios de una elite (por ejemplo, los intelectuales o periodistas) en algunos espacios que se han “auto-asignados” o se los han “asignado”, ya sea por su capacidad o bien, por vínculos consanguíneos o afectivos.

En otros términos, se ha quebrado el mito de que solo la cultura de elite es dueña y señora del reino de los que escriben y que la cultura de masas, debe leerlos, aprenderlos y comprenderlos. Todo lo contrario, allí se entremezcla un texto de contenido intelectual con uno cotidiano, el de un ilustrado con el de un desilustrado, etc. Algo parecido a un collage de pensamientos y opiniones.

Pero otro aspecto importante y que constituye un fenómeno, son sus visitantes, a los cuales voy a referirme. ¡No tengan pereza¡ Recorran en un tiempo libre los comentarios de dos o tres artículos (busquen temas diferentes) y lean lo que expresan. Al realizar este ejercicio descubrirán varias cosas: a) cada tema está generalmente manejado por un mismo grupito de personas; b) se refleja lucidez en sobre la situación del país, aunque sea en el discurso; b) los temas políticos son los de mayor preferencia; y c) la mayoría de las personas se firman bajo un seudónimo.
Como la experiencia me resultó interesante, quiero compartir con Ustedes una tipología de personas (a partir de su frecuencia) que realicé a partir de sus comentarios. Hay que tomarlas como “puras”, sólo en un sentido pedagógico, ya que en algunos casos se combinan unas con otras.

Anónimos: Son la gran mayoría. Un segmento de ellos es respetuoso y sincero, el resto, revela el lado oscuro de sus pasiones. Utilizan un seudónimo, lo cual pudiese obedecer a dos razones: Cobardía, las consecuencias que podría acarrear el comentario con su jefe inmediato o superior o grupo (que lo despidan o lo excluyan, por ejemplo); ofensa, la libertad para calumniar o denigrar al articulista.

Amargado: Todo es negro para este personaje, se la pongan como se la pongan. Siempre inventa un aspecto negativo hacia el artículo.

Apasionado: Busca como introducir su preferencia por un tema (medio ambiente, feminismo, derechos humanos) en sus comentarios, aunque no vengan al caso.

Cívico: El que llama al orden y al respeto a la diferencia, enmarcado en los preceptos constitucionales y el Estado de Derecho. Sus comentarios son lecciones de moral y cívica.
Censor: Ordena qué se debe publicar y qué no, qué es bueno y qué es malo. Se siente miembro de un jurado de Blogs.

Desamparado: En sus comentarios, se trasluce la búsqueda de un mesías, su “identificación” con el articulista sobrepasa los límites, experimenta un alivio  y, hasta le pide ayuda.

Desenfocado: No lee bien el artículo, más bien se centra en debatir con los otros comentaristas. Siente que está en Hi-5 o Facebook.

Emigrado: Primero, no rompe el cordón umbilical y segundo, quiere resolver los problemas a control remoto. Brinda consejos de una realidad que no vive.

Escéptico: Es un Don me opongo, el crítico. No cree en nada, ni en nadie. 

Extremista: Acostumbra a sobredimensionar alguna debilidad e inconsistencia en un artículo, descalificando todo su contenido.
Gentil: Saluda, felicita, a veces enamora y no comenta nada o casi nada sobre el artículo.

Humorista: El típico nica que se ríe de sus desgracias y hace “chacota” de todo. Aunque en medio de su humor “sano”, hace buenos comentarios.

Incomprensible: Uno se pierde al leer sus comentarios, se está hablando de la leche y sale con el aceite.

Intelectual: Los lee a todos y sólo le responde al artículo que está a su “nivel” y, además les recomienda bibliografía.
Irónico: El humorista “negro”. Se burla con sutileza del mensaje fundamental del texto y en muchos casos, resulta hiriente.

Nostálgico: Unos, viven en el pasado; de sus comentarios se desprenden lágrimas, huele a humo de metralla, banderas y concluyen con consignas. Y otros, escriben añorando el poder perdido (que se tuvo o no se pudo tener).

Oportunista: En buen nica, el “guatusero”. Le gusta quedar bien con Dios y con el Diablo, nunca se sabe cómo piensa realmente. Experto en esparcir chismes y cambiarse de seudónimos a cada instante.

Politizado: Aquí se puede realizar una subdivisión: el envenenado, que da rienda suelta a su ira con fuertes ofensas a quien exprese posiciones contrarias a su ideología o partido;  el sensato, expresa su desacuerdo sin ofender, y el paranoico, todo lo que lee le da una connotación política, aunque el artículo trate sobre pintura, por ejemplo.

Religioso: Se le descubre porque siempre empieza con un salmo y termina con una bendición, no importa el tema.
Respetuoso: Es la persona que expresa su desacuerdo con argumentos sólidos, respetando la opinión del articulista. Es el comentarista ideal.

Resentido: Se pelea con el articulista por lo que le hicieron Gobiernos anteriores o su partido, y es reincidente en su discurso con todos los artículos restantes. Comúnmente se queja ante el editor porque sus comentarios no los “sube” y vive especulando sobre sus razones.

Snobista: Lee y escribe para no quedarse fuera de la nueva “onda”, ni de ninguna discusión.

Sectario: El que se pelea hasta con sus “iguales”. Todo gira alrededor de lo que “él” piensa o sabe.

Servil: No ha terminado de leer completamente el artículo cuando se deshace en halagos, ya que es un tema que le gusta (aunque no tenga calidad) o bien, sabe que lo escribió un conocido o un notable.

Soñadores: Los que creen en el futuro y no, en el presente.
Este es el resultado de algunas percepciones que me dejaron los comentaristas del Blog Ciudadano. Si Usted no está incluido, súmese como parte de esta tipología en los comentarios y si lo estaba, me siento satisfecha en haberlo descubierto.

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