• Ago. 17, 2008, 5:52 p.m.
Año tras año lo mismo. Uno no termina de asombrarse de la tozudez de un importante sector de nuestro pueblo de asistir a las celebraciones danielistas del 19 de Julio. Año con año llenan la plaza gente de clase variada, pero en su mayoría gente sencilla de nuestros barrios, que se reúnen para celebrar nada, para recordar nada, para honrar nada.

Por que en esa celebración babilónica de ahora, se dicen discursos falaces y confrontativos, pero más nada. Se bebe, se baila y se goza; pero no se hace lo que se debe, lo que debería ser medular; el corazón mismo de esa celebración que es honrar la memoria de todos los héroes y mártires de esa gesta libertaria que protagonizó Nicaragua entera y que ahora se apropian groseramente Daniel Ortega, su esposa y su camarilla. El mejor homenaje al fin que puede darse a los caídos por la patria, sería tener una Nicaragua democrática y equitativa, pero nada más lejos; al contrario, la nación va de nuevo camino a una dictadura.

El pueblo que asiste es gente que todavía cree cándidamente en las promesas “Cero” de la pareja presidencial. Es un pueblo que vive en la luna creyendo que Daniel y Rosario son gente “pobre” como ellos, que “luchan el pan de cada día” como ellos, que tienen “hijos pobres” como ellos, que “les cuesta conseguir gasolina” como a ellos, ignorando realmente que la familia Ortega Murillo son gente riquísima, millonarios en dólares, solo superados en capital por el consorcio Pellas.

Pero la asistencia masiva a la plaza es un hecho real, innegable, que los demócratas tenemos que reconocer. De nada sirve ignorarlo en las fotos de portada del día siguiente en los periódicos locales. Daniel Ortega ha demostrado desde el poder, que mantiene intacta su convocatoria con esta gente. Los carteles gigantes de Rosario han dado sus frutos. El pueblo sigue manso, sigue intonso, sigue.

Pero, ¿quién es esta gente que llena la plaza? ¿Viejos ex-combatientes? ¿Colaboradores históricos del 19 de julio? ¿Gente original? Gente impostora? ¿Gente nueva? ¿Llegan más viejos que jóvenes? ¿Más mujeres que varones? ¿Curiosos? ¿Vendedores? ¿Oportunistas? ¿Pandilleros? No tengo ninguna estadística sobre esto, pero si puedo hablar desde mi propia experiencia y la de amigos ex-sandinistas que se fueron del Frente, igual de frustrados que yo.

En mi breve paso por el sandinismo, yo también asistí a las plazas. Es verdad que eran otros tiempos, los años ochenta, que no aplican ahora, pero sé de gente contemporánea mía que siguen asistiendo a esas concentraciones y continúan engañados todavía, a estas alturas del año 2008, lo cual me suena sencillamente increíble.

Yo si recuerdo perfectamente por que asistía. Primero: por que desde mi posición de líder cristiano apoyé la Revolución y me hice colaborador histórico del Frente Sandinista. Segundo: por el recuerdo de mis amigos caídos, especialmente de Gabriel Cardenal Caldera (Payo) y de un líder cristiano asesinado por la GN, Vidal Palacios Moncada. Tercero: por encontrarme con amigos que también estuvieron vinculados a la lucha o conocidos, simplemente, que asistían a la plaza. Puedo jurar que nunca oí un discurso completo de ningún comandante. Por aburridos. Estilo Fidel. Lo mismo hacían mis amigos. Nunca fui militante sandinista. Por mi formación cristiana siempre fui libre pensador y alguna vez me invitaron a círculos de estudios políticos, para prepararme a la militancia, pero cuando miré que solo leían artículos de barricada y eran explicados por un comisario de ellos, renuncié totalmente a ello. ¡No faltaba más!

Igual que mis amigos, me recuerdo, caminábamos de un lado a otro de la plaza, saludándonos, dándonos bromas. Lo sentía como una efeméride nacional y no de un partido, como debía ser realmente. Algo que me llamaba poderosamente la atención eran las mujeres. Ellas se comportaban muy emotivas, especialmente cuando anunciaban la llegada de la dirección nacional histórica a la tarima. Algunas de ellas casi llegaban a la histeria, como si llegasen ídolos del rock o cosa parecida. Era asombroso. Esa tendencia de las féminas a impresionarse con imágenes heroicas (que aun sigue manejando Ortega hoy en día) me parecía un factor manipulable que aprovechaba muy bien el FSLN de entonces. No se ahora.

Otra cosa. Yo notaba que esa congregación anual de la plaza servia de excusa perfecta a muchos, para tomar, bailar y tener encuentros sexuales. Muchos “compas” llegaban a ligar alguna “compita” (o viceversa) para tener con quien irse después de la fiesta de la plaza, a otro lugar. Era algo así como un “día de licencia” que se daban muchos de los o las asistentes a este evento. Algo real que vi invariablemente en mis cinco años de asistencias a las plazas hasta que me retiré.

¿Cual fue mi motivo? Los escándalos de los comandantes Tomas Borge y Bayardo Arce. Quiero mencionar que en esos días Borge era un comandante muy popular y muy visible, que echaba discursos y todo; no el relegado y “exiliado” de ahora en el Perú, donde le ha mandado Rosario Murillo.

Aconteció que un día, caminando de regreso a casa, me encontré con la novedad que en las cuadras aledañas, había una importante presencia de  policías sandinistas. Me alarme un poco y pregunté que pasaba. Un vecino me dijo que no era nada; que Tomas Borge estaba “visitando” a una amiga que tenía en las cercanías de la Avenida del Ejército y lo estaban resguardando. Más noche los vecinos lo miramos salir en un carro oscuro a toda prisa seguidos de numerosa escolta. Eso me pareció reprochable de parte de un dirigente que yo consideraba honesto. Cercar una manzana para tener un encuentro sexual! me trajo a la mente una imitación vulgar de Somoza con la Dinora Sámpson, me dije. Tan escandaloso, como cuando un sacerdote español, dominico, amigo mío, me confió que el mismo Tomás se había comprado una propiedad en Europa, “por si las moscas” y del cual el había tenido conocimiento cierto. Que tal!  

Otros escándalos que me indigestaron fueron los que daba el comandante Bayardo Arce, en el Piano bar de Los Ranchos, tomado, haciendo alboroto y teniendo que ser llevado por los escoltas. La vanidad de dios, del Comandante Jaime Weelock, la bofetada que le dieron a José Castillo Osejo, la vergüenza que nos hicieron pasar con el Papa, etc, etc. Todos actos bochornosos, que contradecían a una revolución que se decía era fuente de derecho en si misma. Y opté por retirarme. Me di cuenta muy temprano que la mayoría de los dirigentes de la revolución no eran nada más que una nueva Elite, que habían luchado contra Somoza más por envidia de su poder que por tener una verdadera vocación democrática. El quítate tú pa’ ponerme yo. Simples imitadores de Fidel Castro.

Y sin ser una persona especial como la mayoría de los que hoy asisten a esas mismas plazas-llegué a la conclusión que no valía la pena seguir apoyando semejante aventura. Misma conclusión a la que felizmente han llegado ya el 62% de nuestro pueblo, que no votó por Ortega en las elecciones pasadas, pero que increíblemente todavía resiste el restante 32% de ciudadanos.

¿Qué de bueno les da Ortega a su gente? ¿Tienen más comida en sus mesas? ¿Han mejorado sus ingresos? ¿Están sus hijos con mejores oportunidades educativas a nivel superior? ¿Tienen mejor atención médica? ¿Medicinas? ¿Mejor transporte? ¿Acaso estos nicaragüenses no están esperando ansiosos la remesa que les pueda mandar un familiar en el exterior? ¿Y si les sale la oportunidad de irse no quisieran salir del país también? ¿Entonces porque tanto apoyo? ¿Acaso no se dan cuenta que cuando le llenan la plaza a Ortega-por la razón que sea, le están sirviendo de “plebiscito” para seguir su proyecto dictatorial?¿ Que con esto le dan mas “galillo”? ¿*No se dan cuenta que Ortega y la Murillo les hacen la guatusa, por detrás, porque no confían en esas multitudes que ya le han traicionado antes, en tiempos de Doña Violeta?.

Si la pareja presidencial se ufanan de llenar la plaza cada año, debían pensarlo mejor, por una razón sencilla. El 19 de Julio es una fiesta que ya corre automática. Por la bruta fuerza de la costumbre. De ir por ir y nada más. Exceptuando a unos pocos soñadores que todavía creen en “la mística sandinista” El orgullo de creer eso, seria semejante a que el Cardenal Obando se diera ínfulas por llenar de fieles las fiestas de Santo Domingo. Lo cual seria falso. Falsísimo! Por que a esa fiesta asisten desde hace mucho tiempo, más paganos que católicos.

Los escándalos de hoy son los mismos, solo que en diferentes épocas. Pero ahí están. ¿Qué más quiere ver este treinta por ciento de la población nicaragüense que una pareja presidencial que solo vive viajando, dándose la gran vida en aviones privados o rentados para toda su familia, incluido los novios y novias de sus hijos? ¿No ven acaso la millonada de dólares que les han dado Chávez, Kadafi y Ahmineyad, manejarlos “a su discreción” fuera de todo control como si fueran prestamos personales a su familia? ¿No ven acaso el secuestro total que han hecho de las instituciones del Estado de Nicaragua? ¿No ven acaso la irresponsabilidad de la política exterior de Ortega comprometiéndonos como un país que apoya al terrorismo? etc, etc. Nuestro refrán nacional se cumple: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”

En nombre de Dios pues, y por sus propios hijos: Treinta por ciento de la población nicaragüense que fueron a la plaza a apoyar a Ortega este año, nos dirigimos a ustedes pidiéndoles que reflexionen! Que abandonen el mal. Que se salgan de entre ellos. No ayuden a hundir más a Nicaragua!

Y que el Señor, rico en misericordia, les bendiga por eso.

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