• Ago. 22, 2008, 9:50 a.m.
Siempre le huí a las discusiones políticas, pero más a las de religión. Sin embargo, hacer mezcla de ambos temas, sería como dice mi padre: “Tocar a Dios con las manos sucias”.

Esta contienda municipal se ha caracterizado por sacar toda una verborrea donde los diablos, la luz, las sombras, el ojo que todo lo ve, y el agua bendita, me hacen sentir como si estuviera en los tiempos de la Santa Inquisición.

Lo más gracioso es que esto sale en medio de críticas al gobierno. Nadie tiene derecho a opinar sobre el rumbo que lleva Daniel Ortega de nuestro país, pues ya es catalogado como diablo.

No todos son “Diablos”.
Según el diccionario Wikipedia, Diablo es en la mitología cristiana, uno de los nombres del principal enemigo del Dios único Yahweh Elohim y de Cristo. Entonces, si la Conferencia Episcopal y los Evangélicos han realizado fuertes críticas a este gobierno, ¿son diablos?

Algunos dirán que sí, pero existen cristianos que lejos de hacer politiquería se preocupan por la situación de Nicaragua y de igual manera los señalarán como diablos. Por ejemplo, el taxista que pregunta ¿Porqué Ortega quiere pleito con Colombia?, o la mercadera que perdió su tramo en el incendio del Oriental cuestionando ¿Cuándo y como vendrá la ayuda para poder levantar su negocio?.

Ahora hasta los periodistas nos están exorcizando, pues un grupo de mujeres de los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, se presentaron a EL NUEVO DIARIO, orando por la paz. Con sus camisas rosado chicha nos dejaron su mensaje: "El amor es más fuerte que el odio". Espero que así sea por el bien de todos y que apliquen también en ellas sus exhortaciones. Que así sea…

Diablos injerencistas
Otra palabra de moda es Injerencismo, pero eso no sólo se debe atribuir a los opositores de Ortega, sino al mismo presidente. Vicente Fox dijo que se han cerrado los espacios democráticos y que hay censura a los medios de comunicación, pero eso lo sabemos los nicaragüenses, no había necesidad que nos lo restregara en la cara.

Tampoco aplaudo el hecho de que Ortega critique la administración del presidente colombiano Álvaro Uribe, pues es una nación soberana. Creo que a la que le fue peor fue la embajadora sueca, Eva Zetterberg, a quien llamaron “Diabla” y ahora piden hasta su expulsión.

A Dios las cosas de Dios
Es una lástima que en nuestro país mezclemos el cebo con la manteca, pues la religión y la política son dos cosas muy distinta, pero caminan de la mano. El problema es que han sido los líderes quienes lo han mezclado, claro que a conveniencia de ellos, no del pueblo.

Casi no he tenido tiempo de ir a misa, pero a la última que asistí el sacerdote habló sobre la carestía de la vida y cómo Dios nos provee en el tiempo necesario. Habló escuetamente sobre las elecciones e hizo un llamado a la tolerancia y a la paz, me imagino “porque es justo y necesario”.

En ningún momento escuché las palabras de un Diablo. Por el contrario, el cura era un hombre sencillo, un guía espiritual.

Eso me hace recordar cuando le cuestionaron a Jesús si se debía pagar tributo al César – una pregunta muy capciosa – él respondió, “Por lo tanto, paguen a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios”.


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