• Sept. 3, 2008, 5:54 p.m.
Hace cinco años recibí la primera denuncia. Un grupo de vecinos armados con una manta impedían el paso de un camión que pretendía ingresar al Cerro Mokorón donde estaba ubicada una base del Ejército de Nicaragua. La razón de la protesta de los vecinos -que no sumaban más de veinte- era que se habían enterado de que el Ejército talaría el bosque.

Le dimos cobertura al hecho, preguntamos en la oficina de divulgación del Ejército de Nicaragua donde nos dijeron que se informarían al respecto y no se menciono más el asunto.

Hace tres años nuevamente los vecinos, esta vez acompañados por ambientalistas del Centro Humboldt, protestaban por el permiso otorgado por la municipalidad de Managua para la construcción de casas en el Cerro Mokorón.

La denuncia tuvo repercusiones pues el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, Marena, no dio autorización para los estudios de impacto ambiental del residencial Montecielo Hills y con esto la amenaza se detuvo, mientras los vecinos que conformaron el Comité Pro Defensa de Mokorón, comenzaban con otros organismos e instituciones entre ellos Marena y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, las gestiones para un proyecto de ley que declarara área protegida el sitio.

¿Propiedad privada?
Los estudios iniciaron, se sumaron a ellos estudiantes que decidieron dedicar sus trabajos monográficos al sitio y solicitaron permiso al Ejército de Nicaragua, pero un día los estudiantes no pudieron pasar más, porque ya en el resguardo existente en el Cerro Mokorón no eran miembros del Ejército de Nicaragua los que estaban sino guardas privados, pues el lugar, según les informaron, ahora era propiedad privada.

Varios jóvenes optaron por cambiar sus tesis, mientras otros continuaron investigando de quién era el histórico cerro, cuando esto ocurría, en la parte de atrás una pista de MotoCross era construida en evidente rechazo al legado arqueológico que las máquinas encontraron y pisotearon; el hecho se denunció sin que las obras de la pista se detuvieran.

Los Coroneles
En agosto del 2006, un movimiento de tierras y maquinaria pesada en las faldas del Mokorón llamó la atención de los vecinos que de inmediato llamaron a los medios de comunicación. El residencial Las Veraneras- propiedad de una empresa ligada al Ejército de Nicaragua- comenzó operaciones sin contar con el permiso y estudios de impacto ambiental del Marena, y Urbanismo de la Alcaldía de Managua lo único que hizo fue llamar la atención a los constructores, que a la fuerza edificaron en el sitio.

Paralelo a este hecho, las investigaciones sobre la situación de la propiedad del Cerro Mokorón indicaron que hasta el año dos mil, no estaba inscrito en el registro público de la propiedad, pero que en el sitio hubo una base de la Guardia Nacional, en 1979 al triunfo de la Revolución, dicha base pasó a manos del recién conformado Ejército Popular Sandinista y después a manos del Ejército de Nicaragua.

Lo que reveló la investigación es que el Ejército de Nicaragua inscribió la propiedad- que como todas las bases militares pertenecen al Estado de Nicaragua y esta institución castrense las tiene en resguardo- a su nombre y el cuatro de junio del año 2003 lo pasó a manos del Instituto de Previsión Social Militar, IPSM, como una “donación irrevocable” por un valor de un mil córdobas (50 dólares aproximadamente).

Posterior a este “truco legal”, el IPSM inició a su vez una serie de desmembraciones que beneficiaron a los Coroneles y Altos Mandos Julio César Ramos Argüello, Glauco Sidar Robelo, Oscar Salvador Balladares, Pedro Antonio Aguicia Moncada y Juan Santiago Estrada García, entre otros, que en la mayoría de los casos vendió o cedió los derechos de la propiedad a la Sociedad Anónima de Negocios Inmobiliarios S. A (NISA).

La lucha de los vecinos por el Cerro Mokorón o por el “cucurucho”, como lo calificó en su discurso del XXIX Aniversario del Ejército de Nicaragua el General Omar Halleslevens, ha continuado.

La denuncia de los vecinos y la investigación mostraron una evidencia imposible de obviar. El Ejército de Nicaragua se adjudicó una propiedad que no le pertenece, en clara violación a la Ley de Disposiciones de Bienes del Estado (Ley 169)- publicada en el diario oficial La Gaceta en junio de 1994- que dice “los bienes del Estado no pueden ser enajenados, ni se darán en concesión, ni en delegación administrativa a personas naturales o jurídicas de carácter privado" y también que “sólo se podrá disponer de los bienes del Estado mediante ley”.

De más esta decir que hasta la fecha no existe ley o proyecto de ley alguno que done al Ejército de Nicaragua el Cerro Mokorón, fue por esa razón y ante la evidencia, que el Procurador General de la República, doctor Hernán Estrada, a través de un campo pagado informó a la población de Nicaragua que “el Cerro Mokorón es propiedad del Estado de Nicaragua”.

Por su parte el Concejo Municipal y el Alcalde de Managua revocaron el permiso de construcción emitido en el 2005 por la dirección de urbanismo.

Un esfuerzo multiplicado
El esfuerzo iniciado hace cinco años por una veintena de vecinos ha dado frutos, cada día se suman más y más nicaragüenses, no sólo habitantes de Managua, preocupados por los pocos reductos de bosque que nos quedan en el Pacífico.

La familia del General Augusto C. Sandino se sumó a la lucha por Mokorón también, y en una conversación con los miembros del Comité Pro Defensa del Mokorón uno de sus nietos declaró que la morfología del lugar era parecida al sitio en las Segovias donde el General de Hombres Libres combatió contra los yanquis.

Sobra decir que los vecinos señalaron que si se declara área protegida, la misma debe tener sostenibilidad y un museo para un hombre que no pidió para sí ni un palmo de tierra, sería una opción magnífica para resguardar el bosque y establecer un turismo ecológico y memorial.

Recientemente los representantes de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua, Unen, y la Asociación de Capellanes Evangélicos de Nicaragua, se sumaron a la causa por el Mokorón e instaron a los diputados a aprobar la Ley que declare Área Protegida el lugar.

El discurso emitido en la conmemoración del XXIX Aniversario del Ejército de Nicaragua, por el General Omar Halleslevens, máxima autoridad del mismo dista mucho de la apertura mostrada por el General Adolfo Zepeda, director de prensa, quien- en una conversación con el Comité Pro Defensa del Mokorón – dijo, que la entidad castrense había resguardado el sitio y que estaban a la espera de lo que resolviera en el caso la Asamblea Nacional por el bien de Nicaragua.

Este blog lo escribo, para aclarar a la población que no soy mentirosa, no me presto ni me he prestado a “tergiversar”, “calcular”, la información como dijo el General Halleslevens en su discurso. El Cerro Mokorón, es por ley, PROPIEDAD DEL ESTADO DE NICARAGUA, es decir, es de todos los nicaragüenses y  a las pruebas me remito,  sino lo cree General, puede pedir a sus subalternos el desglose del registro de la propiedad que tiene el IPSM.

Nunca he pretendido una campaña de desprestigio contra una de las pocas instituciones de este país que es operativa cuando los nicaragüenses más lo requieren, ojalá que recapacite sobre el tema y bajo su mando el Ejército, rectifique y sancione a las personas que amparadas en el uniforme están procediendo mal, y así sea un “cucurucho” lo que queda de Mokorón, recuerde General Halleslevens, que nada sustituye al agua que se impregna en la tierra y no se evapora gracias a los bosques que “cucuruchos” como el Mokorón tienen.

Managua 3 de septiembre 2008

* Imagen de una caricatura participante en el Primer Concurso de Caricatura Ambiental realizado en el 2007 en Managua.
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