• Sept. 5, 2008, 12:31 p.m.
Los cambios tecnológicos han modificado las bases del tejido humano.  Desde nuestros espacios más íntimos hasta los problemas globales.
Así, en nuestros espacios más íntimos el cambio de las coordenadas de tiempo y espacio nos lleva a una nueva dimensión humana.  El predominio de la imagen, del dato fácil y rápido, la cercanía del mundo a nuestros hogares, la comunicación más amplia pero más escondida, el expedito acceso de nuestra juventud a la pornografía, las imágenes virtuales de valores diferentes a los cultivados con celo por nuestro núcleo familiar, la perdida creciente de intimidad y de privacidad, etc., no dejan duda que se esta operando un cambio cualitativo importante en el comportamiento de nuestras generaciones, especialmente en las más jóvenes. Cambios todavía no bien dimensionados y ni estudiados pero que seguirán afectando las más intimas relaciones humanas y sociales.

Por su parte, el  explosivo crecimiento poblacional, especialmente en  los países pobres y la  mala distribución de la riqueza y de la prosperidad mundial han combinado sus efectos hasta transformarse en uno de los  dilemas  más importantes  del presente siglo.

Algunos datos ilustran lo dicho. Datos que si bien reflejan realidades económicas y políticas, tal como lo señala Estefanía Joaquín: en su libro; La nueva economía – La globalización: “no hay nada tan económico y tan directamente político como la distribución de la renta y de la riqueza en el mundo”

En efecto, los avances de la tecnología que han hecho posible controlar la tasa de mortalidad infantil y extender el período de vida del hombre en todas las partes del planeta, no ha tenido iguales efectos en el crecimiento de la población de los países ricos y pobres. En aquellos, los procesos educativos y las dificultades de la vida moderna han obligado a un control de los aumentos poblacionales, hasta llegar a tasas negativas en algunos casos.  Mientras que en los países pobres, las tasas de crecimientos continúan altas y amplían las demandas de alimentos, vestuario, educación, salud, las que no pueden satisfacerse con los escasos recursos que ellos poseen.  Las desigualdades entre estos dos grupos parecen aumentar y subir de tono,  polarizando más el mundo y creando un clima de conflicto social, marco en el que se desarrolla el proceso de globalización.

Mil millones de los 6,716,756,391 de la población mundial actual viven con menos de $ 2 dólares al día, mientras que 100 personas acumulan riqueza equivalente a los ingresos de todos los países en desarrollo.
El 20 % de los habitantes pobres del mundo sumaban en 1963 el 2.3% de los ingresos totales, y  el 1.4% 30 años después mientras que el 20% de los más ricos,  en igual período, elevaban su participación en la riqueza al 87%.

De 1870 a Agosto del año 2008 la población mundial ha pasado de 1,000 millones a 6,716,756,391  personas, sin embargo la mayor cantidad de personas ha nacido en los países no desarrollados, agravando aun más el panorama descrito.

El fenómeno de la pobreza y de la mala distribución del ingreso es particularmente grave en América Latina.  En Centroamérica la incidencia de la pobreza ha aumentado en la última década alcanzando niveles del 60%, en intervalos que van desde 75 % en Guatemala hasta 21 en Costa Rica.  

Otros indicadores sociales también evidencian que los problemas globales están  presentes y algunos se han agudizado.  Así, mil millones de personas son analfabetos, 1,300 millones no tienen acceso a agua potable,2,600 millones no tienen servicios adecuados de salud,11 millones de niños menores de 5 años mueren de  diarrea, malaria y sarampión y 25,000 personas mueren a diario como consecuencia  de la mala calidad del agua.
La pregunta clave aquí es, si la revolución tecnológica y del conocimiento que experimentamos es parte  de la solución o del problema.
Usted que opina?

*Director Académico.
Universidad Hispanoamericana.(UHISPAM)
E mail: eloyromero2002@yahoo.es


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