• Sept. 10, 2008, 10:09 a.m.
A mi amiga Francis G Kreimann

Mucho se oye, aquello de que Nicaragua es un país de lagos y volcanes, frase fresca inventada por uno de muchos de nuestros poetas, con los que orgullosamente contamos nosotros los nicaragüenses, pero también somos un pueblo de legendarios héroes e inmortales personajes

A propósito de poetas, en alguna ocasión el único fundador viviente del FSLN, Tomas Borge, dijo que en Nicaragua la mitad de la población era poeta y la otra mitad quería serlo y así nos conocieron en la fecunda época literaria de los años ochenta; pero dejó muy en claro que ni todos los poetas juntos, alcanzarían la estatura literaria de nuestro insigne Rubén Darío.

Sin embargo aparte de poetas, por donde nos busquen somos un pueblo de héroes e  inmortales; sin querer vanagloriarnos.

Sino veamos, la historia de Nicaragua nos retrata con un sinnúmero de acontecimientos de todo tipo, somos sobrevivientes  de guerras civiles, fratricidas, guerras provocadas por invasores que incluso nos quisieron hacer  una permanente colonia, tuvimos la furtiva presencia de un Nerón moderno que nos trajo el infierno incendiándonos caprichosamente la ciudad de Granada.  

Quedó demostrado en todas estas guerras que con piedra en mano somos duros de matar, hemos sobrevivido a terremotos, maremotos, terribles huracanes, deslaves, inundaciones,  colosales erupciones volcánicas que han mandado cenizas a Colombia y México. Así como tiranías, monumentales incendios, epidemias, hemos sido objeto de experimentos químicos en las bananeras, hasta en desastres aéreos tenemos sobrevivientes; como podemos ver, hemos sido afectados por causas naturales y no naturales sobreviviendo gloriosamente, hemos sido invencibles.

Dicen que lo que el hombre hace para sí, muere con él y lo que hace para el mundo es inmortal y en ese sentido también somos inmortales. Nicaragua ha dado al mundo celebridades más que cualquier país en el continente.  Tenemos héroes legendarios, inscritos en volúmenes enciclopédicos, es decir universales y que aún, hoy siguen siendo guía para las luchas político armadas en América latina.

También entre los universales tenemos poetas que transformaron nuestra lengua hispánica, lideres militares que son similares a Leonidas, próceres nacionales, héroes deportistas y ¿qué más puedo agregar?.

Nos movemos en el medio artístico internacional con representantes en distintos géneros musicales, igualmente nos movemos con facilidad absoluta, con una excelente representación en el Jet Set y la Meca del cine, Hollywood, tenemos científicos laborando para la NASA, contamos con una sólida presencia en el vaticano, donde también nos dejamos oír a la hora de elegir al Papa, como dije al comienzo, por donde nos busquen los Nicaragüenses somos inmortales.

Nosotros los incas sin proponérnoslo somos eso y lo más interesante cualquier de nosotros que se muera automáticamente pasa a la inmortalidad, es que hasta en estadísticas internacionales somos duros de matar, aunque estemos como el segundo país mas pobre de América latina, aunque vivamos con menos de dos dólares diarios, en este país nadie se muere de hambre y si se muere alcanza la inmortalidad.

Aparentemente fuimos forjados con la fiel herencia de los héroes de leyenda e inmortales hijos de los Dioses del Olimpo. Pero también tenemos cualidades que inevitablemente nos transforman en humanos, somos bandidos, fanfarrones, nos gusta la jodedera, somos pasivos, pero con facilidad le corrompemos la vida a cualquiera, no en valde nuestra conducta burlesca y pícara la hemos heredado a la humanidad haciéndola esta, su patrimonio universal.

Somos borrachos, enamorados acérrimos, laboriosos dentro y fuera del país, tan así que las remesas que nos mandan superan en cifras a las flamantes inversiones de los altos empresarios del Cosep, aunque quienes se parten la vida no tengan representación en tan “distinguido” consejo empresarial.

En fin tenemos muchas virtudes…a pero también tenemos defectos, no son muchos pero si de relevante significación, nos dejamos convencer fácilmente de nuestros líderes, los llevamos al poder y éstos después no se quieren ir… ¡que defecto este no!

Somos políticamente un pueblo pensante, prueba de ellos es que tenemos un arco iris de colores en partidos políticos, aunque por ley he intereses personales los vayan disminuyendo, aparte de eso, también dejamos o permitimos que otros actúen por nosotros, así somos nosotros, aunque pensemos, somos haraganes políticos.

Como dije antes fuimos hechos para la inmortalidad, estamos divinamente dotados para sobrevivir ante cualquier vicisitud, pero al igual que Aquiles tenemos un talón que nos hace vulnerable y son nuestros líderes y gobernantes que hemos elegido a lo largo de nuestra historia, hasta hoy seguimos resintiendo los embates de esta especie que parecen enfrascado en condenarnos al atraso a la pobreza, parece que de a poco nos quisieran africanizar.

Vivimos en una sociedad enferma, corrompida por tantos desajustes y maldades que no nos permiten avanzar en la búsqueda del paraíso perdido y aunque con facilidad usted pueda ver en una esquina a un grupo de oración de amor para vencer el odio, lo claro es que no se puede seguir viviendo con menos de dos dólares diarios, es decir si las cosas las hiciéramos con amor, y por amor, no habría ese tal odio pretendido y supuesto.

En lo personal creo que eso de amor y odio lo que posibilita es la creación de dos bandos, los Odiosos y los Enamorados y no se trata de eso, habría que observar quien Odia y quien Quiere, pues son sentimientos intangibles, lo que si es claro es el efecto de ambos conceptos y si hay que sacar conclusiones de eso pues lo sensato sería observar que estamos haciendo para merecer amor u odio, si es que eso es una política social o una política de Estado, lo cual nos llevaría a pensar que estamos ante un Gobierno primaveral con aromático olor a incienso que nos hace mortales, llegando hasta ahí mi particular y orgulloso entusiasmo nacionalista.
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