• Sept. 24, 2008, 4:15 p.m.
En Nicaragua en cada elección presidencial estamos acostumbrados a ver a los mismos políticos que piden nuestro voto para cambiar el rumbo del país. Nos es también  familiar ver en la Asamblea Nacional  las mismas caras de diputados de hace 5 o 10 años, que al día de hoy ya deben de tener  buena fortuna acumulada de “tanto trabajar” en ese poder del estado.

En mi memoria de hace 9 u 11  años, bien recuerdo a Wálmaro Gutiérrez, Noel Pereira Majano, René Núñez, Jamileth Bonilla u otros padres de la patria,  que han sido diputados por la eternidad, sentados en el plenario del Poder Legislativo.

Ya no hablemos del siempre inmovible candidato presidencial del FSLN, Daniel Ortega, ahora presidente de nuestro país y  Eduardo Montealegre quien va por el mismo camino  siendo primero ministro de Hacienda con el gobierno de Bolaños, candidato para presidente en el 2006  y ahora con sus intenciones de ser alcalde de Managua.

¿Acaso los políticos no se cansan del poder?
Analizando las ansias y el delirio de poder de los políticos que hay en este país, llego a la reflexión que no existe en el diccionario de estos la palabras relevo generacional.
Mal dicho está el mensaje de que los jóvenes somos el futuro de Nicaragua, cuando no somos tomados en cuenta en las políticas del país.

Por lo tanto me pregunto: ¿Acaso el relevo tiene que ser cuando los hoy diputados y candidatos a la presidencia hayan fallecidos o estén dispuestos a jubilarse?. Qué esperamos los jóvenes para incluirnos en la política de nuestro país.

Hasta hoy no he visto a un candidato joven que aspire a ser presidente de Nicaragua. ¿O es que acaso escondemos nuestro sentir para no ser rechazados?,  ¿o nos doblan las cabezas desde las bases de los partidos en que militamos para no alzar vuelo?.

¿Y los jóvenes?
¿Qué sucede con el más de 60 por ciento de jóvenes que existimos en Nicaragua?. Somos una mayoría que estamos siendo dominados por una minoría que dice llamarse adulta y madura. Acaso en el FSLN, PLC, ALN, PRN, MRS no existen jóvenes que proyecten su voz para quebrar este embrujo adultista de la política nacional.

Estoy hastiado de ver a los mismos políticos pelearse por la miel del poder y no dar espacio a nuevos pensamientos y nuevas ideologías.

Nuestro país necesita en el poder a jóvenes no solo de espíritu sino jóvenes de edad. Basta ya de ver las mismas caras que no solucionan los problemas de la sociedad nicaragüense. Basta ya de eternizar a los mismos candidatos y diputados en el poder político.

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