• Sept. 29, 2008, 11:03 a.m.
Ante un cúmulo de ideas fracasadas, pongámosle un velo piadoso a este  capítulo. (Marck Twin)



¿Por qué retiró su denuncia? ¿Por el tenaz señor presidente? ¿Por la  reconciliación? ¿Por miedo? ¿Por la heroína que fue, incluso para algunos derechistas y izquierdistas, pero sólo después hacer la  denuncia? ¿Por qué? ¿Quién fue en realidad lo que pasó con Zoilamérica Narváez y qué implica su sorpresivo anuncio de retirar la denuncia  ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Cidh, repentinamente?

Conocí  de cara y, en otras ocasiones de cerca, a Zoilamérica, a  finales del 2006 en uno de los tantos lugares donde ella montaba con apoyo de organizaciones feministas, conferencias de prensa. Asistí a  una de ellas, embriagado de curiosidad  por conocer a la mujer que enfrentó y llevó a los tribunales a uno de los personajes más  conocidos y controversiales de Nicaragua, Daniel  Ortega. Ese día  husmeé y la conocí, alta, de semblante párvulo. Esa fue la única ocasión en la que Zoilamérica fustigó y cuestionó el honor del comandante, de forma anti-política.

Cuando lo conocí tenía un rostro y mirada tiste, pero ya lucía sus  típicos trajes señoriales, que sacaban uno que otro comentario en cada una de sus intervenciones.

La recuerdo como una extraordinario mujer, ingeniosa contadora de  anécdotas sobre su largo capítulo negro clandestino. Quizás una erudita en cuestiones de historia nacional y de guerra, sobre todo, una clásica ex figura de la guerra de los 80’s.

Ya todos conocen el caso Daniel vs. Zoilamérica, el cual sorpresivamente terminó en una acusación combinada con un poco de
ideología moral, que al final colapsó.

Igual a muchos que conozco en nuestro país, -Alexis, Jaime Morales, El cardenal, Montealegre, Dorotea-. En fin la lista es más amplia que la de Schindler.

Pero lo anterior no es de extrañar, pues, bien dice el viejo y  conocido refrán “si no puedes con el enemigo, únetele” y quizás esa precisamente sea la idea de Zoilamérica.

Los motivos que la llevaron a esa decisión las desconoceremos con exactitud, mientras tanto nosotros desde nuestras butacas, seguiremos como espectadores validando el pensamiento del poeta Pablo Antonio Cuadra, quien descubrió casi a la perfección el ADN del buen nicaragüense, “Perdona, olvida, chilero, traidor, alegre y, por sobre todas las cosas, Buen nadador de diversas aguas, sean estas limpias, putrefactas o de lagos, ríos y mares”

Para otros, el efecto Zoilamérica, será un vacío que deja, en las  armas de ataque de la derecha, que contra el presidente Ortega, utilizaban sin duda, durante y después de cada elección política. Pero de ahí solo nos resta decir “la historia la absolverá”.

Finalmente, las campanas doblaron, pues, por una heroína clásica y por un legado formado por un cúmulo de ideas fracasadas.

 
El autor es Periodista de la Red de Comunicación Ambiental

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