• Oct. 1, 2008, 11:37 a.m.
Son las cinco de la mañana de un viernes, me preparo para ir a tomar número al centro de salud en Managua “Francisco Buitrago” y poder ser atendido. Hace mucho tiempo que no visito como paciente ningún centro de salud o cualquier cosa que huela a enfermedad, pues me encontraba en el grupo de adultos jóvenes.

Sin embargo, eso no implica que durante estos años no haya pagado de manera directa e indirecta impuestos en sus diferentes modalidades. Llego antes de las seis y media, la gente ya está en fila. Soy el número 40, error fatal el haberme levantado a la hora que les dije.

Comienzan a atender en Admisión y a la vez nos llaman a hacer otra fila a la par para recibir números, el turno que ocupábamos lo perdemos y lo ocupan los que no escuchan la orientación de hacer fila para agarrar número, pues si no hay número no hay atención.

¿No sería más fácil dar el número consecutivo conforme llegan los casi-pacientes a la ventanilla de Admisión? Otros pacientes sufren lo mismo, pues al llegar no se les indica que para ir con el dentista es otra fila, diferente a la que hacemos en Admisión. Lo mismo pasa con los que llegan con niños, agarran número en la clínica y después deben regresar a hacer de nuevo fila en Admisión para que les busquen su expediente.

En esta fila se encuentran niños, ancianos, embarazadas, jóvenes de todas las edades y adultos. Me atienden como paciente nuevo, pues un patatú que me dio el día anterior me trasladó al Hospital Alemán Nicaragüense, y aunque fui atendido, me inyectaron 60 miligramos de Ketorolac y me dieron la prescripción médica para que curara provisionalmente mi malestar (¿con Doloneurobión, compuesto de Ibuprofeno más vitaminas, para este tipo de dolencias?)

En el hospital se indica en un anuncio visible que puedo visitar el centro de salud señalado por vivir en el Distrito Seis y me lo confirma la enfermera que me atendió en Emergencia del Hospital.

En Admisión del Centro de Salud me elaboran mi ficha y me trasladó a la clínica donde me atenderán. En Enfermería nos toman los datos de peso y presión arterial. Espero atención hasta las doce del medio día sin chistar al igual que los presentes.

A las doce y quince al fin llegó mi turno. El doctor me entrega la orden para los exámenes de rigor de acuerdo a mis síntomas (examen de sangre para triglicéridos, colesterol, examen de orina y una orden de electrocardiograma) y me indica que pase por el Laboratorio para que me programen cita y recibir número para que me sean hechos los exámenes prescritos.

Y en vista que no vivo cerca del centro de salud desde ya me orientan ir a otro Centro de Salud para que ahí me atiendan y me abran un nuevo expediente.

¿Por qué no sólo lo remiten y cuando llegue a buscarlo como expediente transferido pueda ser atendido sin mayor dilatación y sin necesidad de volver a rellenar los datos del mismo?

¿Y el aviso de la Sala de Emergencia del Hospital Alemán que me indica que los habitantes del Distrito pueden ser atendidos en el Centro de Salud “Francisco Buitrago”, dónde quedó?

La única ventaja es que ya supuestamente tengo la receta para mi alivio temporal y las órdenes de los exámenes que me debo practicar, para que en la próxima cita en el otro centro de salud pueda, el doctor y yo, saber como estoy y que debo hacer o no debo hacer para mantenerme aceptablemente sano.

A pesar de ser un caso más que muchos pacientes deben sufrir no se me indica que régimen alimenticio debo observar como precaución para mientras me hago los exámenes y recibo los resultados clínicos, de lo contrario estoy agravando mi salud personal.

Entre tanto en medio de mi consulta, entraron conocidos del doctor para ser atendidos durante mi turno en la consulta. Aparte de esto, también lo hacen en las otras clínicas algunos visitadores médicos. En este momento me percato que por eso soy atendido a las doce del medio día, e igual  situación se da con las otras clínicas y con los otros pacientes que  se encuentran en espera.

En el Laboratorio y me indican que espere hasta la una de la tarde, pues es la hora de almuerzo. Estamos de acuerdo, no hay otro remedio para uno más de los miles de pacientes que no contamos con seguro social y sólo disponemos de atención médica pública gratuita ¿y los impuestos que pago?, ¿para qué se supone que son?

Esperé hasta la una de la tarde, pero no llega nadie a atender. Pregunto pasada la una de la tarde en el Laboratorio y me indican que la encargada salió a su consulta médica en la Policlínica Oriental; me supongo que a la del Seguro Social, pues ella si tiene atención médica, lo que no es mi caso, y que no atienden más sino hasta el lunes, pues ya sabemos que los sábados no hay atención.

Por el tipo de examen me indican que vaya al Complejo  "Concepción Palacios”, me pregunto ¿por qué?, si el doctor que me atendió me indicó que fuera al Laboratorio del centro.

Para mis adentros me había imaginado que  harían uso del laboratorio de alta tecnología tan publicitado por el Ejercito de Nicaragua que dijo iban a apoyar al sistema nacional de salud en esta problemática de falta de reactivos y demás, pues tiene una capacidad de 30 mil análisis por día, según dijeron los voceros del mismo en el día de su inauguración que contó con la presencia de grandes oficiales y de nuestro Presidente.

Para preguntar al respecto voy a la Subdirección del centro de salud, a esa hora no hay nadie, busco a la secretaria y no se halla en su puesto. Me voy a la Dirección y se encuentra cerrada la oficina.  El Director no se encuentra y por ende, el personal de apoyo.

Finalmente me informó que por falta de algunos reactivos no todos los exámenes se pueden realizar en el mismo centro. Y yo que me imaginaba el laboratorio del Ejército en acción.

Evacuada mi consulta, me voy para el Complejo “Conchita Palacios”. Ahí se me indica que los exámenes se hacen a partir de las siete de la mañana,  menos dos de ellos, desconozco si es por falta de reactivos, pues no me dicen la causa.

¿Y las indicaciones del doctor que me atendió dónde quedan? ¿Acaso desconoce como trabajan las otras áreas de atención al público del Sistema Nacional de salud? ¿O será que sólo por comodidad se han convertido en simples receteros, y si aguanta el paciente pues que se haga los exámenes donde tenga suerte?

Aquí también se me indica que el electrocardiograma lo debo ir a hacer al Hospital “Manolo Morales”, pues ellos no tienen, ¿será tan grande o tan valioso el aparato que no pueden tener uno en la sala de Emergencia del Hospital, primordial para diagnosticar en este tipo de dolencias cerca del corazón, o del propio centro de salud?

Pero ahí también me advierten que hay que llegar temprano para ser atendido. Me encuentro en una disyuntiva, o voy el lunes a las cinco de la mañana al “Conchita Palacios” a hacer fila para que me tomen el examen de sangre, o voy al hospital “Manolo Morales” a que me den número y me hagan el otro examen.

Mientras, no me queda más que, tomarme el remedio Doloneurobión (¿o placebo?) que me indicaron en la Sala de Emergencia, el cual a propósito no había y lo tuve que comprar (¿Lo que establece la Constitución Política de nuestro país, salud gratuita, dónde queda?); y el que me indicaron en el centro de salud, Aspirina, ¿Cardioaspirina? no, la normal, tampoco había, y también debo mañana sábado y pasado mañana domingo ponerle unas cuantas velas al Creador pidiéndole que me de chance de terminar esas diligencias médicas.

¿Desde cuándo y cuánto se ha gastado del Presupuesto Nacional y de la ayuda internacional para el mejoramiento y modernización del sistema de salud? Repito mi pregunta: ¿Y los impuestos que he pagado en todos estos años en cada compra que he realizado, donde están invertidos? ¿En lujosas camionetas y salarios para los jefes que se pueden pagar servicio médico privado en lujosas clínicas privadas y
disponer con los mejores especialistas y las mejores tecnologías existentes en el mundo? Nos vemos en la fila del Centro de Salud “Silvia Ferrufino”.

El autor es paciente de Emergencia del Sistema de Salud Pública

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