• Oct. 13, 2008, 8:59 a.m.
Para desentrañar la región más transparente –como diría Carlos Fuentes- de la prosa septembrina de Edgard Tijerino Mantilla, he recortado y coleccionado todos sus  artículos publicados en EL NUEVO DIARIO desde el 31 de agosto hasta el 30 de septiembre, 2008, período en el cual, no publicó nada los días 13, 14, 16, 17, 18, 19, 20, 22 y 23 de ese mes.

Edgard Tijerino Mantilla nació en Managua el 17 de febrero de 1944. Estudió bachillerato en el Ramírez Goyena y cursó dos años de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de Nicaragua. Inició como cronista deportivo en La Prensa en 1970, luego en Radio Corporación y el Canal 2. Fue Jefe de deportes de La Prensa, EL NUEVO DIARIO y Barricada. Laboró en el Canal 6 y fundó Doble Play en 1981 en La Voz de Nicaragua. Ha publicado tres libros sobre deportes: El Mundial Nica, 1973; El Flaco Explosivo, 1975; Doble Play, 1986. Además, es presentador del programa La Tertulia, el cual se trasmite los domingos por Canal 2.

Edgard, considerado uno de los periodistas deportivos más destacado e influyente entre el gremio de nicaragüenses, manifiesta en sus escritos una mezcla de deporte, política, música, historia y literatura con algo de humor y filosofía. Se ha dicho que estudió ingeniería y devino en periodista deportivo. Aprender la escritura y sus técnicas, por tanto, exigió un mayor esfuerzo y estudio de su parte. Su trabajo en la redacción, es uno de mis propósitos. Agreguemos sus ideas, sus criterios, sus puntos de vista, sus relaciones pictóricas, musicales, literarias y políticas en su prosa. Observar de qué manera une la realidad del país con sus textos deportivos. Edgard, una institución de conocimientos, sumo pontífice de la lectura y de la biblioteca, canta e invade con su prosa.

Veamos lo que hallé en la página de deportes, sellada con su firma: En la fecha mencionada, Edgard publicó 31 artículos en la página de deportes del periódico: 24 artículos sobre Grandes Ligas, incluidos dos sobre Vicente Padilla y uno sobre Devern Hansack; 5 artículos sobre boxeo de los cuales dos son sobre Ricardo Mayorga, dos de Román Chocolatito González y uno sobre Shane Mosley; un artículo sobre Los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín en 1978 y otro, sobre el cierre del estadio de Nueva York. Del total de 31 artículos durante el mes de septiembre, 14 son de la sección Punto y aparte.

Observe la construcción de oraciones simples: Los retiros en el boxeo dependen de las opciones y las necesidades.  ¿Qué tipo de peleas puede realizar?  Y en el sector central, todo sigue igual. La multitud, de pie, producía burbujas.  Las emociones del último mes de temporada nos han emboscado. Por la actitud del hablante, son oraciones aseverativas afirmativas y una interrogativa; por la índole del verbo, la mayoría son intransitivas y una sola transitiva. Todas son oraciones con una gran carga subjetiva, pues la connotación más intensa se manifiesta en La multitud, de pie, producía burbujas. Si se fija, casi parece un verso de una poesía deportiva.

Ahora, observe la construcción de oraciones compuestas. En el artículo Salí a noquear, referido a Shane Mosley, encontré una hermosa oración yuxtapuesta, en la cual describe al boxeador después del triunfo contra Ricardo Mayorga: Sus ojos brillaban con la intensidad de la Luna llena; su ancha sonrisa proporcionaba una marquesina a su rostro moreno; su alma vibraba como un violín guiado por la inspiración. Es una oración yuxtapuesta asindética o dependiente, en la cual se aplica el elemento común: Shane Mosley.

También podemos leer esta oración compuesta coordinada adversativa: Sólo la pisó un instante, pero fue obligado a retroceder. Y esta otra, subordinada adverbial de modo: Como en los últimos metros del Derby de Kentucky, todos estamos de pie, pendiente de cada movimiento, cruzando los dedos, sujetando el aliento. Nótese el uso de dos gerundios: cruzando, sujetando. Observe una subordinada adverbial de tiempo: En el cielo del moribundo Shea Stadium, la luna se quedó mirándolos en forma siniestra, mientras la multitud trataba de ocultarse debajo de las butacas.
        
También, Edgard escribe oraciones indefinibles e inclasificables, las cuales son una mezcla de oraciones subordinadas de tiempo, comparativas y coordinadas copulativas. Son oraciones en chorizo como se dice popularmente, que deben evitarse en la construcción de párrafos. Por ejemplo: Ayer en Chicago, cuando los angustiados Medias Blancas necesitaban una gota de sangre, el cubano Alexei Ramírez apareció en el escenario disfrazado como Lou Ghering y se voló la cerca con las bases llenas, quebrando un empate 2x2 en el cierre del sexto inning, y empujando a su equipo a un duelo crucial hoy con los Gemelos. En este caso, observe que no se define un tipo de oración, sino que hay una mezcla de varias. Además, se ve el uso y abuso del gerundio: quebrando, empujando.

Si aplicamos las reglas de construcción de oraciones, podemos redactarlas así: Ayer en Chicago, cuando los angustiados Medias Blancas necesitaban una gota de sangre, el cubano Alexei Ramírez apareció en el escenario con un jonrón con bases llenas. Parecía Lou Ghering, quebró un empate 2x2 en el cierre del sexto inning, y empujó a su equipo a un duelo crucial hoy con los Gemelos.

Veamos otro caso: La cuenta estaba en 3 y 2 con todo Boston rugiendo, cuando Papelbon vino con su mejor lanzamiento, la bola rápida espeluznante, pero Jonson movió sus muñecas con la rapidez requerida, fue encima y su jonrón a las tribunas del jardín derecho empató el juego 4x4. Observe que la primera parte de la oración es subordinada adverbial de tiempo (hasta espeluznante). Luego,  se introduce una coordinada adversativa que forma parte de la subordinada, la cual conforman una mezcla de oraciones subordinadas y coordinadas indefinibles.

En este caso, es más adecuado redactar dos oraciones en la construcción del párrafo: a- una subordinada adverbial de tiempo: La cuenta estaba en 3 y 2 con todo Boston rugiendo, cuando Papelbon vino con su mejor lanzamiento, la bola rápida espeluznante. Luego, agregamos una coordinada copulativa: b- Jonson movió sus muñecas con la rapidez requerida, fue encima y su jonrón a las tribunas del jardín derecho empató el juego 4x4.

A manera de ejemplo, quiero referir la construcción de párrafos en la prosa de Edgard Tijerino Mantilla. En el artículo ¿Puede seguir?, publicado el 29 de septiembre, 08, encontré dos párrafos  muy elaborados y bien definidos. Deductivo, el cual presenta la idea central al inicio: Los retiros en el boxeo dependen de las opciones y las necesidades. Ser noqueado por Shane Mosley no impulsará a Ricardo Mayorga en busca del retiro, a menos que encuentre espacio en la política criolla.

Observe este párrafo de comparación-contraste: Durán y Chávez, dos leyendas, anduvieron por ahí moviéndose difícilmente sobre el significado de sus trayectorias. Mayorga no alcanza ese nivel de notoriedad, pero fue lo suficientemente astuto para promocionarse encima de sus limitaciones, inyectándole interés a cada una de sus peleas.

A parte de la construcción de las oraciones y párrafos redactados por Edgard Tijerino Mantilla, aspectos sobresalientes en sus textos son la prosa poética, las citas directas e indirectas de una pléyade de poetas y escritores, músicos y guerreros, pintores y filósofos, la cual combina con sus criterios estéticos, sociales, políticos, históricos y literarios. Dice, por ejemplo: Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía. Soy como un ciego… ¡Qué grandioso eres Rubén!

Fácil resulta encontrar en su prosa, figuras literarias, muy elaboradas: Antítesis: Aquel presente reluciente de Vicente Padilla antes de entrar al mes de agosto, se ha convertido en un pasado borroso. Prosopopeya o personificación: El secreto duerme en la sombra. Hipérbole: Llegas a la orilla de la hazaña… y te hundes. ¿Qué tanto se arruga el alma, se turban los sentidos y se eriza la piel cuando sales de la casa en que has vivido toda una época de esplendor y grandeza?

Observe esta elucubración filosófica, hiperbólica y prosopopéyica, muy a menudo hallada en sus crónicas: Luego, la tierra no es redonda, la ley de la gravedad está equivocada, Galileo no tenía razón. Y esta cita extraída del poeta mexicano: Carlos Fuentes diría que fue un retrato del agua y del fuego, del viento y del terremoto, de la luna y el sol. O estos criterios políticos: ¿Cuándo volverá a tirar Padilla?, es la intriga que nos aturde. Eso sí, no tanto como: ¿cuándo la oposición en el terruño tendrá un liderazgo creíble? Vean este otro:  Tan raramente como encontrar la democracia bailando en la vuelta de la esquina en este desventurado país. Y este otro, muy actual: Así que hoy, a rezar por Padilla en las rotondas. Claro, hay que rezar por tener un mejor gobierno, porque eso nos interesa a todos los que aquí vivimos, pero, por favor, agreguen a Vicente que lanza esta noche.

Al final, resulta espeluznante y maravilloso, encontrar en 31 artículos escritos en septiembre, la referencia  de 35 nombres de poetas, escritores, héroes, villanos, músicos, guerreros, Papas, boxeadores, futbolistas, etc., como una muestra de una mitología deportiva, presente en la mayoría de sus escritos. Resultaría interesante realizar una investigación monográfica sobre todos los nombres, frases, citas, trozos de versos y de canciones, cuadros de pinturas, apartados de historia universal y fragmentos de inverosímiles verdades que cuenta Edgard Tijerino Mantilla en sus escritos.

Mencionemos algunos, como ejemplos: Atila, rey de los Hunos; Héctor, el más valiente de los jefes troyanos, hijo mayor de Príamo, fue muerto por Aquiles; Aquiles, hijo de Tetis y de Peleo, famoso héroe troyano en la Ilíada; Napoleón, emperador de los franceses, hijo de Carlos Bonaparte y Leticia Romalino; Píndaro, poeta griego, uno de los más grandes líricos por sus célebres Epinicios; Hemingway, poeta norteamericano, premio Nobel, autor de “El viejo y el mar” y “Por quién doblan las campanas”; Galileo, matemático, físico y astrónomo italiano, descubrió las leyes de la caída de los cuerpos; Miguel Ángel, pintor y escultor italiano, sus obras tienen fuerza y originalidad; Cíclope, gigante monstruoso, con un ojo en la frente, forjaba en el Etna, los rayos de Zeus; Ulises, llamado Odiseo, rey legendario de Itaca, hijo de Laertes, esposo de Penélope y padre de Telémaco.

Por razones de espacio, se quedan otros nombres ya conocidos, como Batman y el Guasón, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, el Conde Drácula, García Márquez, Cortázar, Sergio Ramírez, Rubén Darío, las rezadoras de la rotonda, el Presidente Daniel Ortega Saavedra, la guerra de Peloponeso, Eduardo Galeano, Jorge Eduardo Arellano, Vargas Llosa, Frank Shubert, etc.

Ahora, sería bueno descubrir de dónde le viene a Edgard Tijerino Mantilla, esa técnica escritural, un estilo muy particular del cual ya son muchos sus seguidores. Sin temor a equivocaciones, los grandes escritores siguen un patrón o modelo el cual superan en su evolución y desarrollo. Rubén lo hizo con los franceses, españoles y griegos,  pues los copió a todos y superó la forma. En el caso de Edgard, además de sus lecturas personales de los grandes escritores latinoamericanos y universales (Rubén Darío, García Márquez, Julio Cortázar, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Sergio Ramírez, Cervantes, Homero, Píndaro, Horacio, Virgilio, etc.), creo que en el ámbito deportivo, existen tres nombres que debieron influir mucho en su prosa: Peter Gammons, Jim Murray y Tyler Kepner.

Edgard es un hombre increíble, por tanto, creíble en su grandeza. Como él dice, ¡diablos!, una de sus interjecciones favoritas, resulta grandioso que un hombre de su edad y capacidad, un escritor nicaragüense muy a la moda y chic deportivo de nuestro tiempo, en la nota Sergio nos lanza un reto, publicada el siete de septiembre, 08, muestra su disposición para seguir aprendiendo. ¡Qué maravilla saber que uno no lo sabe todo! ¡Maravilloso es aprender mientras se vive! Y dice: ¿Escribir como Sergio? ¡Woo!, por favor. Pero claro que podemos mejorar puliendo nuestros estilos, profundizando con más propiedad y adquiriendo una mayor habilidad, através de la lectura constante, de multiplicar esfuerzos en la tarea, de ser exigentes en el manejo de la autocrítica, de no contentarnos con solamente entregar lo obvio. Éstas son palabras de humildad y grandeza, dignas de un gran ser.
       
En fin, en la prosa septembrina de Edgard Tijerino Mantilla, se oculta una enciclopedia, una biblioteca que debemos escudriñar, una manera y un estilo por conocer y estudiar, una memoria de las grandes cosas, un manantial de las disciplinas deportivas. Edgard, ya tiene un lugar en la literatura nicaragüense a la par de los grandes poetas y escritores nacionales. Pronto, debemos estudiarlo en los silabarios y cartillas de la primaria; en los folletos y textos de la secundaria; y en los libros y manuales de las universidades. Termino mi homenaje con sus propias palabras, referidas a Sergio: Una pequeña joya para el archivo, un deleite para quienes han seguido sus huellas, otro signo de admiración en su trayectoria, y un reto para las nuevas generaciones de cronistas deportivos

El autor es poeta, escritor y profesor de español
Telica, 06 de septiembre, 2008, pedroalfonso_13@yahoo.es
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