• Oct. 20, 2008, 10:31 a.m.
Antes de la caída del dictador Anastasio Somoza, jóvenes, amas de casa, empresarios y heroicos sandinistas con ideas de libertad y pluralidad, dieron un ejemplo de lucha y solidaridad al mundo: acabar con una dinastía de más de cuatro décadas – con una economía envidiable- dirían otros, pero con sabor a dictadura.

Desde ahí, vimos la insurrección y finalmente el triunfo. Luego vinieron los acuerdos y el co-gobierno encabezado por el ahora presidente Daniel Ortega. ¿Quién se pudo imaginar que este hombre, de ojos miopes y mirada frívola y sonrisa tenue, iba a fraguar tanto poder y miedo hasta nuestros días? ¿Cómo frenar su incaudicable lucha por el poder? ¿Lo vieron en algún momento derrotado luego del triunfo de doña Violeta y la traición de algunos cercanos? ¡Nunca! En realidad, tiene un temple envidiable y digno de reconocer.
 
Por otro lado, Nicaragua hoy en día vive una experiencia de la que no nos salva nadie de un sablazo hondo y prolongado. Pues estamos con una pistola en la sien y gobernados por “revolucionarios”, los cuales para nadie es un secreto, son incosteables. Por ejemplo; Castro es un revolucionario en quiebra, y Chávez otro, pero con petróleo, de manera que nosotros los nicaragüenses acabaremos pagando una enorme factura, que en beneficio de su amigote venezolano Hugo Chávez, hace el señor presidente Ortega.
 
Pero al parecer, nadie parece se da cuenta o a nadie parece importarle. El señor presidente Daniel Ortega, con el astuto consejo de Hugo Chávez y el espaldarazo de Evo Morales y Rafael Correa--grandes expertos en la fabricación de cárceles-- y apertrechadotes de miles de millones de petrodólares, hoy pretende ser el súper presidente de la nueva revolución socialista nicaragüense del siglo XXI y, se ha lanzado con cierto éxito a la conquista política del país, pasando por todos los poderes de estado, la clase social política hasta finalmente raptar las rotondas.

Al respecto, ya ha cosechado unos cuantos triunfos –dividió a la derecha opositora, tiene al país en una clara polarización, dividió al gremio periodístico, hizo arrodillarse a los empresarios del COSEP, sacudió a la Policía Nacional, encontró el perdón en Zoilamérica--, todo esto, mientras pone sus ojos en las organizaciones de la sociedad civil y a toda clase de manifestación pública- son los próximos grupos o personajes que les ha colocado la mirilla de su infatigable fusil neopopulista.

El problema entonces es, que Ortega no tiene contrincante. Estados Unidos no quiere o…desea tratar de frenarlo. Los objetivos esenciales de Washington en Nicaragua son sólo tres: intentar impedir el flujo migratorio ilegal, reducir el narcotráfico y poder adquirir algunas materias primas a precio de mercado si buenamente se las venden con aquello del CAFTA.
 
Sabemos que los partidos fuertes de nuestro país, tampoco quiere jugar el rol anti-danielista. Todas sus actuaciones han sido de concesiones por no decir amarres o miedo. Por ejemplo el doctor Arnoldo Alemán, no ha tenido un poder verdaderamente real desde que fue elegido presidente en el 2006, pues ya lo vieron ustedes como en ese entonces, los sindicatos sandinistas, y turbas afines a Ortega, conspiraron y le dieron hasta por los codos. Alemán, además, vive en medio de la disonancia ideológica más aguda. Es un líder prudente y razonable, pero creció coreando los disparates de la izquierda, diciendo que Sandino también ¡fue liberal! Como es posible que gente como Alemán, nazcan con los cromosomas trastocados, Alemán posee un alma radical y colectivista alojada en un cuerpo democrático que reconoce las virtudes del mercado, pues para nadie es nuevo que mantuvo la economía del país muy arriba desde los tiempos del dictador Somoza, prácticamente su error fue danzar con la cleptomanía.
 
Con la Asamblea Nacional y sus diputados sucede lo mismo. Ya vimos como - por ejemplo- Bolaños Davis, le fue arrebatada su investidura de diputado, y todo por jugar a vivo. “Entre bomberos no se machucan las mangueras”, dirían algunos “amigos”.

Ya sabemos todas las tonterías y disparates ensayados por los más de 90 diputados que hacen reverencia a la verdadera política de este siglo - mercancían con las leyes al mejor postor ofrece-. Seguramente los diputados saben que Ortega, es un insufrible pitcher de bolas bajas, altas y curvas, pero no puede adversarlo, porque eso seria traicionar sus propios orígenes.

Por razones distintas, el periodismo también optará por ignorar a su incómodo verdugo. Pues las licencias, la publicidad, el jefe, los estipendios de la lotería y otro subvenires ofrecido por Ortega, pueden terminar. Me imagino que no querrán abrir un frente de combate mediático sin tregua contra la vociferante izquierda socialista carnívora. Mientras intentan cuestionar a otros colegas que han sido salpicados con escandalosas sumas de dólares, que contrarían con los 2,000 córdobas que reciben otros colegas en concepto de servicios publicitarios, o si aquel es más amigo que el otro, etc. La verdad, son demasiadas guerras para librarlas simultáneamente dentro del gremio.

Los pobres entonces, se van a cruzar de brazos. ¿Hay alguien que pueda dar un paso al frente y encabezar la resistencia nicaragüense civil ante este empobrecedor y peligroso imperial antidemocrático Daniel Ortega? Tal vez hay uno: el pueblo. El pueblo tiene suficiente talento y formación como para darse cuenta de que los riesgos son enormes. La expansión del orteguismo, aumentará exponencialmente la pobreza y la conflictividad en Nicaragua. Y el pueblo tiene el valor y la entereza que se necesita para enfrentarse a un adversario mucho más poderoso. Ya lo hizo en 1979, obtuvo un triunfo contra una dinastía peligrosa, que jugaba con miles de dólares, que contaba con el apoyo de los EEUU, que tenía armas, tanques, etc. Tuvo éxito su plan democrático para ejemplo del mundo, frente al criterio y las amenazas de otros dictadores de la región latinoamericana de ese entonces. ¿Quién no se arredró ante Somoza en ese tiempo? Por tanto no puede temerle a Daniel Ortega.
 
Los partidos derechistas, los diputados, los jóvenes del movimiento “NO” –por ejemplo- naturalmente, no tienen recursos o fuerza para dar esta pelea en solitario, pero el pueblo posee suficiente liderazgo y reconocimiento como para convocar a la resistencia democrática a otros nicaragüenses sentados por el miedo, a la cárcel, a perder su trabajo, a los CPC, etc.   

Todos saben que el incendio se apagará en unos años, pero la sensatez aconseja hacerle frente colegiadamente, sofocar las llamas entre todos y tratar de impedir que se propague. Es así como se comportan los verdaderos líderes responsables. Por eso se derrotó en dos ocasiones a dinastías; La de Somoza y la de los  nueve comandantes e igual forma se hizo justicia en La Paz Centro.


El autor es periodista de La Red de Comunicación Ambiental
ecologiadavidquintana@univision.com

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