• Oct. 22, 2008, 10:15 a.m.
Recordemos por un momento uno de esos ríos caudalosos con manantiales cristalinos en nuestros países de origen en Latinoamérica, ahora, imaginémoslos con sus aguas rojas por la sangre de cadáveres flotantes. Así precisamente, lucio hace más de quinientos años ese río que recordaste, medita ahora, ¿cuántos de esos ríos existen en el continente?

La sangre del taino Agüeyvaná, del azteca Moctezuma, del maya Tecún Umán, del pipil Atlacatl, del Inca Atahualpa junto a la de miles de indios de sus tribus y otras culturas como la mixteca, tolteca, chibcha, moche, nazca, tiahuanaco, canaris, lenca, etc., fue derramada por los sanguinarios conquistadores españoles como resultado del descubrimiento de América. En Norte América, de igual manera las sociedades indígenas fueron destruidas y forzadas a la “civilización” de los conquistadores anglos.

Entonces, ¿cuál es el valor ético de celebrar el día de la raza? Y me pregunto además, ¿cuál raza? Porque si se refiere a la raza de conquistadores, entonces, tiene sentido que ellos la celebren, sobretodo, en la fecha que Cristóbal Colón formalmente descubrió América, ya que a partir de ese día se impuso la supremacía de la raza conquistadora.
 
Durante ese siglo en el cual se llevó a cabo la conquista de América, el continente lloró torrentes de sangre que llegaron hasta los océanos del olvido y la infamia.  Imagínate por un momento a un continente con machas extensas de sangre por doquier.

Los actuales indígenas, quienes son genuinos descendientes directos de los masacrados mártires históricos, con justicia consideran esta fecha como un momento de luto hacia su herencia casi aniquilada, esclavizada y oprimida; aún ahora, cinco siglos después de ese holocausto ignorado por los herederos de los conquistadores, quienes por las mismas ambiciones de poder político y riqueza económica, que provocaron a sus ancestros a matar despiadadamente nuestra cultura, continúan en su eterna campaña de represión, aislamiento e ignorancia de sus valores y derechos.

La riqueza de los dialectos, las tradiciones y la identidad cultural se pierden con cada generación. Los gobiernos latinoamericanos en poder de los herederos de los conquistadores, hacen poco o nada para rescatar los tesoros de la historia continental antes de la conquista, especialmente en Centroamérica, las pocas y mediocres leyes de conservación histórica son violentadas constantemente sin que los gobiernos sean estrictos en rescatar el patrimonio histórico cultural. Debido a ello, posiblemente, en un siglo más, ya no existirá un solo indicio físico de nuestra fenomenal historia.

Preguntémonos: ¿Existe acaso un día que de manera continental celebre con asueto nacional la herencia histórica de los mártires indígenas que he mencionado en este artículo, como lo hay para la raza conquistadora o el descubridor oficial del continente? En mi calendario no lo veo, pero a los que nos importa el respeto y reconocimiento a nuestra cultura, sin duda que nos agradaría muchísimo verlo antes que nuestros ojos se cierren por el tiempo.
    
Personalmente considero que esa conmemoración a nuestra raza, no lo es este día, no merece ser llamado o interpretado como día de la raza indígena, como millones lo consideran y mal interpretan, al hacerlo coincidir con Cristóbal Colón. Eso es simplemente un insulto agravado a nuestros héroes históricos, a nuestra cultura, a nuestra sangre indígena.
   
Tenemos que exigir que las Organización Naciones Unidas, ONU, y la Organización de Estados Americanos, OEA, establezcan una fecha que podamos realmente celebrar por nuestros orígenes, nuestra identidad y nuestra herencia cultural. Una fecha en la que continentalmente podamos llamar nuestra, en la que podamos manifestar nuestro orgullo azteca, maya, pipil, inca, guaraní y celebremos lo que somos: Herederos del continente.

Desde Washington DC
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