• Nov. 17, 2008, 10:01 a.m.
“A Santiago Nasar lo van a matar y todo el mundo lo sabe…”,   Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez.


Terminó el circo de las elecciones municipales y sólo quedan las amarguras del despojo, la burla,  la sin razón y el aumento de la desesperanza.  Digo circo, porque lo fue y éste lo organizó el pacto para que sucediera tal como hemos visto, no fue organizado para que se expresara la voluntad popular, los que así lo creyeron, pueden estar muy sorprendidos de los hechos. Analicemos el proceso electoral y, en sus fases, iremos descubriendo “la muerte anunciada”.

Esta obra irónica tiene como principal actor al CSE, el mismo que nombró el pacto en 1999 con un par de cambios, más nada. Este actor es la clave de toda la trama. Ellos organizan, controlan y disponen sobre todo el proceso electoral, de principio a fin, con el dinero del pueblo y la ayuda de sus partidos: el FSLN y el PLC. Quien se llame a engaños es porque quiere. No voy a profundizar en otros procesos, vamos directo al municipal, al circo que acaba de hacer su última función el 9 de noviembre, pero parece que la carpa aún no se cierra.

Primero fue el cambio repentino del calendario electoral al antojo del CSE, con el propósito de que más de algún partido político perdiera su personalidad jurídica en el proceso adelantado, pero cumplieron y vino la anulación directa de dos partidos: el MRS y el PC. Acá ya se anunciaba quiénes quería el pacto que participaran y quiénes no. Comunicados, marchas, protestas, recursos de amparo y no sucedió nada: vamos a participar los que queremos nosotros, punto. ALN es una obra del CSE regalada a Eliseo Núñez para sacar a Eduardo
Montealegre y obligarlo a inscribirse en la casilla de uno de sus verdugos, el PRN es una mueca de partido controlado por el PLC y AC un partidito que alcanzó el 0.40% en las elecciones presidenciales, debió ser eliminado por ley, dado el porcentaje alcanzado, pero corre por la voluntad del actor principal quien, una vez más, ratifica a los que van y los que no van a la función del circo.

Después vinieron las marchas de la sociedad civil y el CSE, sus dos partidos y sus medios, iniciaron los ataques de desacreditación, pero temerosos de una creciente ola de repudio y del voto de castigo. Siguieron los ataques de pandilleros disfrazados de revolucionarios, las pedradas, los fajazos, los juicios a las ONG, el desplante y la arrogancia del poder. Mientras esto sucedía, los partidos dueños del CSE, revisaban todo el proceso para ver dónde se podían poner obstáculos, variar las reglas sin que la población votante se diera cuenta,  crear nebulosas, conflictos, los cuales se verían al cierre de la función. Sólo veamos algunos de los cortocircuitos:

No entregar cédulas de identidad ni documentos supletorios a un sector de la ciudadanía, pero sí a los adeptos a los CPC, falta de acreditación de fiscales de la oposición o alteración de estas, cuando se tienen que entrar para que cada partido las llene de acuerdo al número de JRV, Centros de Votación, Jefes de Ruta, CME, CDE y Centro de Cómputos, aperturas tardías y cierres temprano de las JRV ante el reclamo de la población votante, anulación masiva de votos, impugnación de JRV que se saben perdidas de antemano, alteración y desaparición de Actas de Cierre, control total de las JRV mediante los delegados del CSE (FSLN), el propio FSLN, la ALN (FSLN), y 3 policías electorales nombrados ilegalmente (FSLN); cambios de firmas y códigos en las boletas después del medio día para anular votos, no permitir la votación a personas que viven en la circunscripción de la JRV, pero no registradas en el padrón electoral, aunque la ley lo permite, expulsión de fiscales de la oposición antes del conteo de los votos en las JRV y en los centros de cómputos, negación a la experta observación electoral nicaragüense y permitir el turismo electoral de muchos ex - magistrados de otros países que mantenemos en caros hoteles con nuestros recursos, más pasajes de avión, vehículos y francachelas, finalmente, el anuncio de un porcentaje bajísimo de votos, que permitiera el “festejo popular” del anunciado ganador nacional de las elecciones municipales como un factor psicológico de victoria. El brochecito de fantasía lo puso la perorata del reo Alemán, para disimular enojo e inconformidad ante la base liberal. A esto le debemos sumar una Policía Nacional parcializada a lo largo del proceso, parcialización que le costará descrédito ante la población, lo quiera o no.

Todos los esfuerzos de la oposición (un sector del PLC, MRS, PC y Voto Nulo) y de la población que cree en la democracia, fueron vanos y lo serán si no se somete a presión popular al CSE para un recuento de voto por voto, JRV por JRV, acta por acta, una revisión total de los votos anulados, el anuncio de los votos realmente nulos, la abstención, en fin una revisión exhaustiva de la votación popular. Si esto no sucede, la democracia, los procesos electorales, la vida nacional, estarán trastocadas y la gobernabilidad será más difícil y el desarrollo imposible, se expresarán brotes de desobediencia civil ante quienes no se consideren las autoridades legales ni legítimas.

El gran perdedor político es Eduardo Montealegre, pues representa un peligro para el reo Alemán y Daniel Ortega, ambos lo quieren ver como un cadáver político montándole la jugada con sus caballos de Troya del CSE y están a punto de lograrlo si no hacemos que el circo no retroceda en sus pretensiones de vendernos una elección municipal justa que da por ganador mayoritario a un fuerza minoritaria, en una función de burro amarrado con tigre suelto y hambriento.

Si no pasa nada, luego veremos la función estelar del cierre de año: reformas a la Constitución Política para la reelección presidencial, absolución del reo Alemán, todo amparado por el FSLN y el PLC y, por si acaso, con la bendición de la Asamblea Nacional y la Corte Suprema de Justicia, ya lo veremos, el somocismo ha regresado robusto y con más mañas. Una vez instalado, será difícil de deshacernos del.FSLN tiene una maquinaria para ganar elecciones, por las buenas o por las malas.

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